Noticias del español

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| Màrius Serra
La Valguardia, España
Domingo, 23 de noviembre del 2010

SR. MOLUSCO BIVALVO

Leo (y escucho) las declaraciones del profesor Pedro Luis Barcia al medio argentino TN.com.ar desde su despacho en la Universidad Austral. Barcia es el presidente de la Academia Argentina de Letras y se muestra contrario a algunas de las reformas ortográficas que la RAE filtró hace unas semanas.


Tal vez las recuerden: 1) y será ye y no i griega; 2) sólo, guión y truhán perderán la tilde; 3) Iraq, Qatar, quasar y quórum serán Irak, Catar, cuasar y cuórum; 4) b/v serán be y uve, a la europea, y no be larga (alta) y ve corta (baja) como en América. Estos cambios, que en teoría ya figurarán en la Ortografía que ha de llegar a las librerías a mediados de diciembre, están aún pendientes de aprobación en la reunión de académicos que se celebrará este domingo en México, coincidiendo con la Feria Internacional del Libro de Guadalajara.

O sea, que el 28-N ellos también votarán. Barcia se muestra dicharachero y socarrón. Acusa a los españoles de imprudencia por anunciar cambios que todavía no están aprobados. Al repasarlos, arremete contra la imposición de be y uve para la be larga (be alta en Colombia) y la be corta (baja). «En Argentina no vamos a decir be y uve»", afirma con contundencia. «Nunca dijimos así y ahora no vamos a echar por tierra cien años de docencia». Luego se permite tildar la y griega de mamarracho. Resulta muy gracioso oirle entrebancarse al recitar el alfabeto, hasta el punto de tener que volver a empezar («ya no me sé ni el alfabeto», se mofa).

También es interesante su explicación política de la dualidad de denominaciones castellano/español. En Argentina la tradición del castellano estuvo motivada por la oposición a la corona española. Explica Barcia que, tras la independencia de España, el gobierno argentino incluso intentó cambiar el nombre del pejerrey (pez blanco muy sabroso) por peje de río o peje del Paraná para que no contuviera la nefanda partícula real. Sin éxito. Los argentinos, republicanos desde 1816, aún hoy comen deliciosos pejerreyes.

En un momento de la entrevista, el mismo presidente de la Academia Argentina practica algo similar. Para evitar la alusión sexual que contiene el segundo apellido del presidente de la RAE, Barcia le cambia el nombre al ínclito Víctor García de la Concha y le llama Víctor García del Molusco Bivalvo. Y luego sigue tan pancho. Barcia cree que España se ha envalentonado porque México, Cuba y Chile aprueban la decisión de adoptar la denominación peninsular de be y uve, rompiendo así la unidad hispanoamericana. Yo hubiera ido más allá, insinuando una maniobra del BBVA para transformarse el sponsor de la RAE en todo el ámbito lingüístico, tal como ya hace con la Liga de fútbol.

Aunque Barcia nunca diría sponsor. Ni patrocinador. «¿Para qué decir sponsor si tenemos auspiciante?», le oigo exclamarse en el tercero de los videos. ¿Auspiciante? Hace seis años la cultura catalana fue la invitada de honor de la FIL de Guadalajara. El día de su llegada, el editor Bernat Puigtobella (ahora en El Aleph) extravió una cazadora y fue a reclamarla a recepción. «Disculpe, señorita, alguien me ha cogido la chaqueta», le dijo. Aquella joven recepcionista abrió mucho los ojos y luego se tapó la cara con las manos, tronchándose. Hubo quien recriminó al turbado Puigtobella que no supiera que, en México, el verbo coger es sinónimo de copular. Pero la cosa se complicó cuando un botones nos informó que chaqueta designa la masturbación masculina. Ahí nos quedamos más turbados todos. Tan turbados como los argentinos ante la RAE del molusco bivalvo.

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