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| Carmen Tapia (Diario de León.es)

Sin ningún género de dudas

Expertas en lingüística analizan en León (España) el uso sexista del lenguaje.

¿Las palabras tienen sexo? ¿y género?. La utilización del lenguaje no sexista, con la defensa feminista del uso del neutro para nominar a los dos géneros, es un debate que suscita controversia. El lenguaje condiciona la creación del pensamiento. Las jornadas sobre Lenguaje y Género, promovidas por la Concejalía de la Mujer del Ayuntamiento de León, congregó en el Palacio Don Gutierre a un grupo de profesionales para profundizar acerca de las consecuencias del uso sexista del lenguaje y dar a conocer alternativas a la utilización del masculino como genérico.

Soledad Murillo, integrante del Comité Antidiscriminación de la Mujer de la ONU; Ángeles Calero, catedrática de Lengua Española, Mercedes Bengoechea, sociolingüista y José Luis Aliaga, profesor titular de Lingüistica General e Hispánica, debatieron durante dos días en León sobre el derecho de las mujeres a una designación propia de género en el lenguaje. «El mantenimiento del masculino genérico en el lenguaje no responde a la totalidad de la humanidad», explica Soledad Murillo, que defiende el uso del neutro.

Formas concisas.

La lingüista Mercedes Bengoechea, que defiende formas más concisas en el lenguaje, no cree necesario repetir el masculino y el femenino de cada palabra para conseguir un lenguaje no discriminatorio y defiende el uso de una gramática más concisa y clara, que no deje lugar a la ambigüedad del género. Bengoechea va más allá y fija la atención en la forma en que los medios de comunicación visibilizan a las mujeres. Y puso un ejemplo. En un titular de periódico se recogía la noticia de que un grupo de científicas realizaron una expedición a la Antártida y el encabezamiento era: «Madres en la Antártida».

Las feministas defienden que el reconocimiento del derecho de las mujeres a una designación propia de género es una condición imprescindible del derecho a una igualdad real. El mantenimiento del masculino genérico en el lenguaje no responde a la totalidad de la Humanidad, sino a la designación del hombre.

«Hay una institución que no sigue las leyes democráticas», opina Ángeles Calero, catedrática de Lengua Española de la Universidad de Lérida. Se refiere a la Real Academia Española, «que entre sus miembros no tiene casi ningún lingüista». Calero recibió el encargo del director de la institución, García de la Concha, de proponer ideas para la revisión de la gramática. Junto a otras dos especialista en la materia, Esther Forgas y Eulalia Lledó, entregó dieciséis informes con 4.000 páginas en las que estaban analizadas 26.000 entradas, «y no incorporaron nada». Esta actitud, para Soledad Murillo, se llama «misoginia».

La resistencia a los cambios es fuerte, pero la corriente que defiende el uso del lenguaje no sexista mantiene una tesis paralela a la oficial, ya vigente en la época medieval. «La exclusión de la mujer del lenguaje es otra forma de violencia», explica Ángeles Calero.

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