Noticias del español

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| Lucila Castro
lanacion.com.ar, Argentina
Martes, 11 de noviembre del 2008

SÍMBOLOS DE NADA

«Algunos amigos han comenzado a usar en el correo electrónico el signo @ para sustituir lo que tendría que ser, por ejemplo, estimados/as , poniendo simplemente estimad@s . Me da la impresión de que es un verdadero disparate lingüístico, pero, a decir verdad, he estado tentado de usarlo. Es indudable, como siempre dice usted, que la lengua es algo muy dinámico y en permanente cambio, como todo lo que atañe a los humanos. Pero de ahí a ser de los primeros en usarlo me parece mucho. ¿Ha tenido oportunidad de observarlo? ¿Qué comentario le sugiere?», escribe Eduardo Isern Galindo.


En primer lugar, como ya hemos explicado varias veces (la última, la semana pasada), es innecesario y ajeno a nuestra lengua escribir estimados y estimadas o estimados/as . Por lo tanto, tampoco hay necesidad de buscar una manera de representar esa construcción en forma abreviada. Además, el símbolo @ , aunque parece una a inscripta en una o , no es una letra y no debe introducirse en medio de las letras. ¿Se han preguntado los que lo usan cómo se lee estimad@s? No puede leerse porque no es la escritura de nada. Y el símbolo tampoco «soluciona» todos los casos, pues no todas las palabras de dos terminaciones son en -o/-a. Si quisieran representar estimados señores y estimadas señoras, ¿cómo lo escribirían? ¿Inventarían una a pegada a una e?

Invadidos

Escribe el doctor Naldo Lombardi:

«El martes 4 encontré en LA NACION una nota con extranjerismos que realmente me molestó. Me refiero al artículo "No siempre es buena la elongación al iniciar el deporte" (página 14). Al final de la tercera columna se lee: "…solo ha mejorado su tolerancia mental al disconfort…". Y al final de la cuarta: "…igual número de personas desarrollaban injurias en la parte…".

»El Diccionario panhispánico de dudas dice en la página XIX:« Extranjerismos necesarios o muy extendidos. Son aquellos para los que no existen, o no es fácil encontrar, términos españoles equivalentes, o cuyo empleo está arraigado o muy extendido.

»No es el caso de las dos palabras señaladas. Para disconfort (el citado diccionario coloca el signo que precede a las formas incorrectas) tenemos, por ejemplo, molestia. Para injurias ( injuries ) está herida o daño o lesión u otras opciones que aconseje el contexto. Además, el diccionario dedica cuatro de sus preciosas líneas a condenar este uso.

»Pasando del inglés al italiano, la semana pasada, en este diario, en dos notas que informaban sobre la reforma escolar en Italia, se usó voto por nota o calificación. Voto , en italiano, es exactamente eso.

»Estamos invadidos por sales, off, laundry, delivery, etcétera. Please, no more!», concluye con ironía.

Para que entienda el vecino

«¿De dónde proviene la expresión en buen romance, muy utilizada para fundar una opinión o dar una explicación?», pregunta desde Catamarca el doctor Miguel A. Contreras.

La expresión en buen romance significa, literalmente, 'en buen español'. Romances son las lenguas neolatinas. En la Edad Media se oponía el romance, resultado de la evolución del latín oral, al latín escrito. El romance era la lengua que todos usaban y entendían, no solo los eruditos. «Quiero fer una prosa en román paladino, en qual suele el pueblo fablar con so vezino», escribe Gonzalo de Berceo. Así, la locución en buen romance significa 'con claridad', de modo que todos lo entiendan.

Vibraciones

Escribe el ingeniero Francisco Justo Sierra:

«En su "no solo, sino también" reglamentario, Mariano Grondona escribió el domingo 2: "Esta generación, entonces, no fue solo antirrosista´, sino, además, posrosista". Por esta diferenciación en el trato de la erre, le pido nos aclare qué regla ortográfica se aplica. Yo casi siempre la duplico (por ejemplo, minirrotonda, semirrecta), aunque a veces, por pálpito, evito la duplicación e intercalo un guión: vice-rector. ¿Será que no deben ir seguidas tres consonantes?»

Digamos, ante todo, que Grondona escribió bien.

El español tiene dos consonantes vibrantes: una simple y otra doble o múltiple. Son dos fonemas diferentes porque hacen diferencia significativa: pero y perro, caro y carro son palabras diferentes con significados diferentes.

Como regla general, la vibrante simple se escribe simple (r) y la doble se escribe doble (rr). Pero hay posiciones que la simple no puede ocupar. La simple no puede ser inicial de palabra ni ir después de ciertas consonantes. En esas posiciones, no es necesario representar la múltiple con el dígrafo porque se sabe que no puede ser sino múltiple. Por eso la múltiple se escribe simple en posición inicial y después de n, l o s: rosa, enredo, alrededor, israelita.

Pero si a una palabra que empieza con la vibrante múltiple se le agrega un elemento prefijo, puede ser necesario duplicar la grafía. Por ejemplo, se escribe rosista porque la vibrante múltiple está en posición inicial, pero antirrosista porque al agregar el prefijo queda en posición intervocálica. Lo mismo vale para minirrotonda y semirrecta. En cambio, se escribe posrosista porque con el prefijo pos- queda después de s.

El prefijo no debe separarse con guión. Si es necesario duplicar la letra, se duplica; por ejemplo, vicerrector. Y no hay nada que impida escribir tres o cuatro consonantes seguidas; por ejemplo, instar e instruir.

Ordinal, no partitivo

«En la revista ADN del sábado 1º, leí con gusto el comentario sobre un libro de la escritora Cristina Bajo y un artículo de la señora Alicia de Arteaga muy interesante, pero que me produjo una duda existencial sobre el empleo del adjetivo doceavo en lugar de duodécimo. Se refiere a la edición de la exposición Documenta de Kassel. En mis lejanos años de la escuela primaria, me enseñaron que si se divide un entero por 12 y se toma una de las partes, esta se llama doceavo o doceava parte . Y si hablamos, como en este caso, de una edición, se debe decir primera, quinta, duodécima, vigésima, etcétera. Mucho le agradecería su ayuda para salir de mi desconcierto», escribe Ana Fernández Espinosa.

Tiene razón la lectora. Y el error que señala es bastante frecuente. Como en algunos casos los partitivos coinciden con los ordinales (por ejemplo, se puede decir un doceavo o un duodécimo, la doceava parte o la duodécima parte ), a veces se usan como ordinales formas que son solo partitivas. En este texto, debió haberse usado un ordinal: la duodécima edición o la decimosegunda edición .

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