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| Clemencia Arango Restrepowww.eltiempo.comMartes, 21 de febrero del 2012 

Se cumplen 101 años de la muerte de Rufino José Cuervo

La visión de Cuervo sobre cómo serían las lenguas en América Latina se cumplió.

 

Hasta fines de marzo se podrá hacer el «Viaje al fondo de Cuervo», una exposición para homenajearlo.

Para llegar al fondo de Rufino José Cuervo hay que hacer dos viajes: uno que enseña sobre el gramático, su vida y sus aportes al español, y otro para conocer los 5.500 volúmenes de su biblioteca personal, conocida como el Fondo Cuervo. Al morir, en 1911, en su testamento dejó todas sus colecciones a la Biblioteca Nacional y, para garantizar su entrega, también donó el dinero para transportarlas hasta Bogotá, desde su apartamento en París, donde vivió sus últimos 27 años.

Con una museografía atractiva y contemporánea, didáctica y juguetona, la exposición «Viaje al fondo de Cuervo» combina la esencia del legado del maestro bogotano en el campo de la lingüística, la gramática y la ciencia con elementos biográficos, ejemplos sobre la forma como trabajó en su diccionario y obras de cuatro artistas colombianos contemporáneos referentes a voces, palabras y anotaciones.

«Rufino José Cuervo es el bogotano que les enseñó castellano a los españoles», dice el escritor Juan Gustavo Cobo  , acerca de la trascendencia de este colombiano. «Aquí publicó una  Gramática latina , con Miguel Antonio Caro, unas  Notas a la gramática de Bello , una muestra de un  Diccionario de la lengua castellana , que sería la base de su gran diccionario ulterior y, sobre todo, en 1872, las  Apuntaciones críticas sobre el lenguaje bogotano » agrega Cobo.

La exposición ofrece una extensa información en torno al humanista nacido en 1844, al  Diccionario de construcción y régimen , que no alcanzó a concluir, y a su rica biblioteca. Se incluye una completa cronología sobre sus viajes, su relación con Caro. Está ilustrada con fotos de personajes y del escudo de la Cervecería Cuervo, la empresa familiar.

«A los 24 años, Rufino José montó con su hermano Ángel una fábrica de cerveza ubicada en su casa de la antigua Calle de la Esperanza, actual calle 10. Esta empresa nació al regresar Ángel de un viaje a Sesquilé y encontrar que no tenían dinero para comer. Luego de estudiar el negocio, éste les llegó a producir ingresos, que junto con las regalías de algunas obras les permitirían viajar y vivir en París. Pero a Cuervo y su hermano no solo les preocupaba el idioma -explica Cobo— también se apasionaron por la pintura, por la vida publica, por el periodismo, y—por las empresas culturales».

En las altas estanterías, dentro de los 250 libros abiertos fechados entre 1510 y 1910, se encuentran varias primeras ediciones. Al contemplarlos se aprecia la historia y evolución de los estilos de publicaciones y de las diferentes tipografías.

Cuando el Ministerio de Cultura solicitó organizar la exposición, como parte de las actividades del Año Cuervo, no fue fácil encontrar expertos en la materia, aun en el Instituto Caro y Cuervo. Finalmente el proyecto fue encargado a cuatro curadores, que trabajaron conjuntamente durante más de seis meses.

Carlos Betancourt, museógrafo, definió el espacio de la muestra, diseñó las altas y modernas estanterías de madera que exhiben 250 libros abiertos, así como el montaje de cronologías, facsímiles de fichas manuscritas por Cuervo, fotografías, objetos históricos y las ilustraciones, dibujos y propuestas de los cuatro artistas. Patricia Miranda, literata, revisó y seleccionó, entre los 5.500 libros, las obras del Fondo Cuervo que harían parte de la exposición. Camilo Páez, historiador de planta de la biblioteca, como encargado del Fondo Antiguo de la entidad, es un experto conocedor de las colecciones del Fondo Cuervo. Y Alejandro Martín, funcionario de la Biblioteca Luis Ángel Arango, fue integrado al equipo por su especial conocimiento del diccionario de Cuervo.

El objetivo de la exposición es mostrar cómo su gran obra -las  Apuntaciones críticas al lenguaje bogotano  y el  Diccionario de construcción y régimen -, que Cuervo trabajó basándose en su biblioteca, fue elaborada con ejemplos tomados de la literatura.

Cuervo se tomó el trabajo de emprender la escritura de un diccionario gramatical en el que cada palabra era definida por sus usos en la literatura, explica la curadora Patricia Miranda. Dos cajones de madera permiten descubrir cómo el gramático iba haciendo anotaciones sobre el lenguaje en recibos, sobres o cartas. En una gran pared están dispuestas en orden las fichas amarillas (facsímiles de las originales) con citas de usos de palabras que le parecían interesantes. Luego, él las copiaba para su archivo y sistematizaba en cuadernos para organizar las palabras alfabéticamente.

Su correspondencia no falta. Era un hombre venerado, ampliamente consultado y conocido como sabio, un sabio que a través del lenguaje y las palabras había llegado a todas las áreas del conocimiento.

Como elemento curioso, está la voz de Cuervo en una grabación, la más antigua que existe en Colombia.

Arte, en torno de la palabra Un aspecto interesante es la vinculación e integración de la obra de cuatro artistas contemporáneos colombianos a la muestra.  Bárbara Santos participa con un audio en el que personas de la calle, de las tribus urbanas, hablan del significado de las palabras de uso común. Juan Mejía presenta tres trabajos:

Proposiciones, en el que emplea crucigramas recortados de periódicos, aludiendo a la búsqueda de palabras. Para realizar la segunda serie, Mejía revisó EL TIEMPO durante un mes, y cada día escogía y recortaba palabras de la sección cultural o palabras con exclamaciones, y las pegaba en una hoja. Manuel Kalmanovich ilustró en hojas de libreta escenas de Cuervo joven. Los dibujos de Carolina Ruiz, hechos a partir de los apuntes críticos del lenguaje, están delineados sobre los vidrios de las ventanas del salón.

La biblioteca

Como gramático y lingüista, y con un proyecto como el  Diccionario , explica Miranda, don Rufino fue creando sus colecciones. Su biblioteca tiene más de 700 libros de gramática en todos los idiomas: lenguas europeas, asiáticas, americanas, africanas.  También cuenta con 400 diccionarios, algunos temáticos (de arte, arquitectura, guerras, medicina, botánica), otros bilingües y otros, los más antiguos, multilingües del siglo XVI, donde los significados aparecen en seis o siete lenguas simultáneamente.

Hay una amplia colección de clásicos de la literatura española en donde se ve la evolución del castellano y de la literatura: cómo se va modernizando la gramática, la ortografía, el uso de las palabras. Tanto en las  Apuntaciones del lenguaje bogotano  como en el  Diccionario , los ejemplos de uso son tomados de las obras de la literatura clásica española, complementó la curadora, y aclaró que para evitar errores que encontraba en reediciones, Cuervo optó por convertirse en un gran coleccionista de primeras ediciones. Las tenía de Quevedo, Góngora y Cervantes, o ediciones hechas en vida de los autores.

Otras grandes colecciones son de literatura contemporánea, de clásicos, de biblias y temas múltiples.

Continúa vigente

El pensamiento de Cuervo se refleja hoy en el trabajo de lingüistas de todo el mundo. El Instituto Caro y Cuervo organizó este año un foro en París, en el que se destacó cómo Cuervo miró las lenguas de una manera evolutiva. «Su trabajo vio cómo hay unas lenguas que cambian dependiendo del lugar donde se hable y de la gente que lo hable», anotó Miranda.

Su visión de cómo serían las lenguas en América Latina se cumplió: todos hablamos un español distinto y a veces no nos entendemos. Muchos factores alteran el lenguaje, entre ellos el origen de las personas, la idiosincrasia, las diferencias raciales.

A los 24 años, Cuervo había publicado la primera edición de las  Apuntaciones críticas al lenguaje bogotano,  de las cuales sacó seis ediciones, cada una más grande que la otra. En la primera partió del principio de que la gente no sabe hablar y empezó a enseñar cómo se dice y cómo no. Luego, vio que esas imperfecciones no eran errores y tenían explicaciones.

«Viajar al fondo de Cuervo» nos abre las puertas al conocimiento del humanista y a reencontrar la obra de un querido erudito de la cultura colombiana y universal.

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