Noticias del español

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| Alfonso Cadalzo Ruiz
rcm.cu, Cuba
Jueves, 13 de marzo del 2008

RIMBOMBANTE Y POMPOSO: PRETÉRITO Y VETUSTO LENGUAJE

Con toda intención titulé estas líneas con esa sobrecarga de adjetivos, por demás fuera de época, para referirme a esquemas del argot periodístico (y radioperiodístico) que a veces como quiste momificado se enclaustran en mentes y quehaceres de profesionales del medio. Así mismo, bien recargadito lo dicho, ¿de acuerdo?


¿Cuántas entrevistas radiofónicas no comienzan con el manido ¿«sí, efectivamente»? Una y otra vez en pleno siglo XXI, que va a la carrera, se siguen haciendo cosas como esa. Para colmo de males, he oído entrevistas donde tras una sarta de apologías y elogios se le sugiere al entrevistado lo que ha de decir. Digamos… – ¿Qué puede comentarnos acerca del exitoso cumplimiento del plan de producción? ¿Está contento con los resultados altamente positivos que son motivo de alegría para todo el colectivo? – Respuesta: – Pues cumplimos el plan exitosamente. Sí, sí, sí, muy satisfecho. – ¡Qué bien!

Cierta vez oí un reportaje sobre la zafra. El periodista decía más o menos así: -Comienza la zafra en el Central «X» y nos habla su director para referirse a los preparativos de «la misma». – ¿Quién es misma? – No me digan que no sonaría mejor decir: «Comienza la zafra en el Central X y nos habla su director para referirse a los preparativos».

En algunos bocadillos, para anunciar un trabajo de género, se anuncia al autor y por si pareciera poco, al momento de concluirlo se repite el nombre. ¿Por qué ese redundar? ¿No es mejor que se deje como última frase la idea de lo que debe perdurar en la mente de quienes escuchan?

Me parece ayer cuando se daban los anuncios de la elección de la Estrella del Carnaval en Cienfuegos. ¡Ah, qué palabrita aquella de «estrellato carnavalesco»! ¿No huele a «estrellato ridículo»? ¡Sí, señor! Así mismo, pero se repetía por la radio una y otra vez como si se dijese la frase más elegante a pesar de que significa todo lo contrario.

Pasemos a los saludos, ¿les parece bien? – Fulano de tal, residente en más cual lado, tiene «salutaciones» para su «amantísima esposa» o viceversa, para su «amantísimo esposo». – ¿Y si acaso no eran tan amantísimos y se tiraban los platos? De por sí eso otro de «salutaciones» suena ridículo también. Aquí no termino porque en las felicitaciones por cumpleaños se abusaba (y se abusa a veces) del vocablo «onomástico» como si «cumpleaños», así de simple, no fuera el más reconocido. Lo mismo que las cartas, para procurar un sinónimo se ha empleado «misiva» y hasta… ¡epístola! En cuanto a saludos, algo más atrevido: – Felicita a su bellísima niña o a su precioso niño. – Acaso el locutor (a) vió el rostro al nene o a la nena? ¿Para qué complicar las cosas?

Nada, mis amigas y amigos, que los hay quienes han dejado cortas las simpáticas Crónicas de un popular e histórico programa de televisión en Cuba: San Nicolás del Peladero, con las que tanto nos hizo reír Carballido Rey. Saludos «a lo Chiquitica Ruvalcaba» que nada tendrían que envidiar a las ya fuera de servicio crónicas sociales.

Algo que en particular me ha resultado molesto son los clisés como, por ejemplo: «preciado líquido», «aromático grano», «dulce gramínea», «merecidas vacaciones» y otras tantas frases que ya por esperadas, aburren. Prefiero que para hablar del café me repitan la misma palabra todas las veces que haga falta, lo mismo que al hablar del agua o de la caña de azúcar. Y en cuanto a las vacaciones, cada vez que se acumulan, lógicamente las merecemos.

Al presentar la música flotan, cual polvo en el aire, palabritas a la manera de «escuchémosla», «oigámosla», «deleitémonos». ¡El decir de la década del cuarenta del siglo veinte! ¿No es hora de guardar cosas así en el baúl de los recuerdos? Corren nuevos aires en el quehacer radial y en este sentido creo que lo mejor es anunciar título, autor, intérprete y género – en el orden que se quiera – ¡y punto! La radio comunica más en la medida que su lenguaje se torna directo y sencillo.

Para concluir este «pensar en letra de molde» no debo pasar por alto el uso de la conjunción y. Es preferible antes que su sustituta e cuando la palabra que sigue lo exija. Digamos que en un programa de radio reportan la audición Juana, Carlos, Pedro e Ignacio. ¿Por qué dejarlo así? ¿No es más fácil decir: Juana, Carlos, Ignacio y Pedro? Lo mismo si se dice: «Roberto, Carmen e hijo.» ¡Más fácil!: «Roberto, Carmen y su hijo» o «Roberto, Carmen y el hijo de ambos».

Estoy seguro que aún restan muchas frases por señalar. No vayan a juzgarme de hipercrítico porque también yo, como todos, tengo mis lagunas. Es más, les hago una propuesta: Hagan sus propias pesquisas en el medio y denlas a conocer. Eso contribuirá a que el lenguaje en la radio goce cada vez más de actualidad y dinamismo. ¡Y no me nieguen que sea también algo divertido!

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