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| Efraín Osorio
lapatria.com, Colombia
Miércoles, 24 de septiembre del 2008

RETOMAR, DEQUEÍSMO, CATEDRAL

No fueron los miembros del Ejército colombiano quienes «ocuparon por asalto el edificio». De tal manera que mal pudieron ellos haber retomado el Palacio de Justicia.


Noticia publicada por El Tiempo: «Fernando Blanco Gómez, mayor (r.) (…) fue detenido por su presunta participación en la desaparición de civiles (…) en la retoma del Palacio de Justicia…» (Nación, VIII-20-08). No fueron los miembros del Ejército colombiano quienes «ocuparon por asalto el edificio» (una de las acepciones del verbo tomar). De tal manera que mal pudieron ellos haber retomado ('volver a tomar; reanudar algo que se había interrumpido') el Palacio de Justicia. La acción que ejecutó el Ejército fue la ‘recuperación’ del recinto de la Justicia, malherida ésta desde entonces, pues los militares están hoy a la sombra, y los responsables únicos y directos de todo lo que sucedió dentro de ese edificio andan por ahí gobernando Baratarias, garlando de política y de ética profesional, pontificando en el Congreso y aspirando al primer empleo de esta descuajaringada República. Situación que ni pintada para la famosa sección «Aunque usted no lo crea», de Ripley; o para la aguda caricatura «El extraño mundo del Subuso».

H. Berza, cibernauta y lector atento, escribe: «En el portal Wikilengua (…) con la asesoría de la RAE, refiriéndose a los verbos reanudar y reiniciar, dice: "La Fundación del Español Urgente advierte de que (dichos) verbos no son sinónimos…" (IX-16-08). Orientado o no por la Real Academia Española, hay en el texto una muestra clarísima de dequeísmo: «… advierte de que…». En efecto, esta corruptela se presenta cuando se antepone la preposición de a la conjunción que después de un verbo enunciativo, como decir, anunciar, expresar, asegurar, afirmar, jurar, advertir, etc.

Por ejemplo, «el presidente de la República anunció que no será candidato… por ahora». Para saber con seguridad cuándo debe omitirse la preposición de, se puede acudir a la siguiente pregunta, en el primer ejemplo: ¿Qué advierte el Español Urgente? -«Advierte que…». En el segundo: ¿Qué anunció el señor presidente? -«Anunció que…». Por lo tanto, ninguno de los dos pide la preposición. O, también, se cambia la expresión de que por esto, así: «Advierte esto»; «anunció esto». En cambio, en la frase «yo estoy seguro de que vamos por buen camino», la pregunta sería «¿de qué estoy seguro?»; y la afirmación, «estoy seguro de esto», en las que es necesaria la preposición.

Nota: Aunque hay diccionarios que dan como sinónimos los verbos reanudar y reiniciar, en realidad no lo son, puesto que el primero significa 'continuar algo que se había suspendido', como retomar; reiniciar, por el contrario, quiere decir 'empezar de nuevo —desde el principio— algo que por algún motivo fue desechado', por ejemplo, cuando un pintor destruye a mitad de camino la obra en que estaba empeñado y, luego, la comienza de nuevo.

En su artículo «Tesón de una estirpe, Catedral Basílica de Manizales», el señor Carlos Arboleda González dio a luz un gazapo catedralicio, cuando afirma que arte gótico quiere decir ‘divino’. Los latinos llamaban gothi (singular, gothus) a los godos, no a los de Neira, sino a 'los individuos de un pueblo establecido en la Escandinavia'. Se llamaron también así 'los individuos pertenecientes a un antiguo pueblo germano, establecido en la región de Vistula, a orillas del mar Báltico, donde permaneció hasta el s.II, en el que emigró hacia el Mar Negro e invadió el Imperio Romano (238)' (Enciclopedia Uteha). El arte gótico —adjetivo escogido por los artistas del Renacimiento, derivándolo equivocadamente de los godo’— surgió en Francia a mediados del s. XII. Es llamado también ojival, por ser la ojiva uno de sus elementos más representativos. Figuradamente, gótico es también sinónimo de ‘noble e ilustre’. Dice también don Carlos que «Catedral quiere decir “grandeza”, aunque en forma exotérica se la haga derivar de ‘cátedra’…».

Etimológicamente, señor, no exotéricamente, viene del latín chátedra —y ésta del griego kathédra—, que quiere decir ‘asiento, silla’; ‘cátedra desde donde enseña el maestro’; ‘silla de una iglesia’; ‘silla episcopal’. Catedral (hacia el s. XIII, según J. Corominas) se emplea únicamente para significar ‘iglesia catedral’. Existe, sí, la expresión ponderativa «como una catedral», 'que se usa para indicar que algo es lo que es sin lugar a dudas o posee en alto grado las cualidades que le son propias' (M. Moliner). Y ésta es una verdad grande como una catedral. ¡Sí, señor!

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