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| Natalia Sánchez (laopiniondezamora.es)

José María Merino: «Restringir el código lingüístico es una aberración»

José María Merino, escritor y miembro de la Real Academia Española: «Los usos tribales a través de los SMS crean una comunicación particular que acabará influyendo en el lenguaje».

El escritor participó ayer en la última de las jornadas de la «Biblioteca del náufrago» en la Casa de la Cultura.

Tras estudiar Derecho se dedicó a la Función Pública, labor que abandonó por la literatura.

– La verdad es que trabajaba en cosas relacionadas con el mundo de la Educación y las Bellas Artes. Era una labor que me era muy grata y que compatibilicé con la escritura. Para crear soy incapaz de ponerme límites temporales; mis proyectos son a largo plazo y nunca comprometo un libro hasta que está acabado, de tal manera que combiné mi modus vivendi con la literatura. Además, la vida del escritor es muy azarosa. Un libro puede ir muy bien o fatal, por lo que no puedes determinar que una publicación te permita vivir tres años.

Ha tocado todos los géneros desde la poesía, al minicuento y la novela.

– Empecé con la poesía que para mí fue el primer taller literario en el que aprendí cómo son las palabras. Era una poesía muy narrativa. De hecho hoy en día las leo y compruebo que casi todos son cuentos más que poemas. Luego pasé a la narrativa y a los cuentos, que es lo que he estado alternando hasta ahora, e incluso he tocado el minicuento. En la actualidad estoy escribiendo minirelatos y haciendo un bosquejo de una novela que va a ser la segunda parte de «El lugar sin culpa» y mientras que tomo notas para este volumen, que todavía no sé cómo se va a llamar, escribo microrelatos. El cuento y el minicuento proceden de una iluminación y consigues terminarlo antes, lo que para el autor es muy satisfactorio. El contrapunto es la novela que supone un trabajo de exploración y dedicas mucho más tiempo. En mi caso desde que la pienso hasta la voy pergeñando y la termino es un ciclo de tres años.

Géneros muy distintos, pero ¿con cuál cree usted que se «engancha» a un lector?

– No lo sé. Ahora los lectores mayoritarios están optando por los superventas de más de 900 páginas. No existe un canon porque no sabemos exactamente quién es el destinatario. Así por ejemplo el minicuento a veces requiere un receptor muy preparado porque se hacen referencias metaliterarias o culturales que pueden pasar desapercibidas. Por otro lado, creo que para que el niño llegue a la lectura en las familias debería de existir una tradición oral del cuento, mientras que en la escuela un profesor amante de la lectura, transmitirá su afición entre los alumnos.

El minicuento está ahora en boga.

– Sí, pero ya existía en los primeros libros escritos en castellano. No obstante, ahora se practica con la idea de síntesis y complicidad con el lector de la que carecía antes.

En algunos de sus libros muestra preocupación por el uso del lenguaje, por la pérdida de vocabulario. Analice el momento actual.

– Hay una idea perversa de que el código lingüístico cuando más reducido sea, mejor y no sé cómo se puede luchar contra ello. Cuando yo era niño una palabra nueva suscitaba interés e ibas al diccionario a buscarla. Ahora se está extendido el pensamiento de que hay que conformarse con menos palabras. Restringir el sistema de comunicación es un error, una aberración. Lo más alarmante es que los jóvenes piensan que conocer nuevos vocablos es una tontería. A corto plazo estos usos restrictivos o tribales a través de los sms crean una especie de comunicación particular que acabará influyendo en el lenguaje.

Desde el pasado año, usted ocupa el sillón «m» de la Real Academia de la Lengua. ¿Cuál es su palabra favorita con esta letra?

Mudanza porque el cuento es movimiento siempre.

Como académico, el estado de la lengua y la literatura es…

– La situación de la literatura es buena. Hay mucha gente joven escribiendo novelas y cuentos de calidad, ajenos al mundo de la literatura comercial de la que estamos invadidos. En cuanto a la lengua, estimo que goza de buena salud, sus límites de vocabulario los desconocemos. Nos quejamos de la reducción del código, pero en España está el 10 % de los hablantes, puesto que rodamos los 400 millones de castellano parlantes. Los aparatos de vigilancia están todos avisados, en la batalla por un correcto uso del castellano deben estar implicados la escuela y los medios de comunicación.

La Coruña, 1941

Gallego de nacimiento, aunque se considera leonés, pues allí transcurrió su infancia. Casado con una leonesa, ha sido también declarado hijo adoptivo de dicha ciudad. Estudió la carrera de Derecho en la Universidad Complutense de Madrid. Ha cultivado tanto la poesía como la narrativa así como la literatura infantil y juvenil e incluso los microcuentos. Desde el año pasado ocupa el sillón «m» de la Real Academia de la Lengua. Las lecturas que más le han marcado han sido «Heidi» y «El libro de oro de los niños», «en el que había desde adivinanzas, aventuras, geografía».

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