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| Mario Frías Infante, vicedirector de la Academia
Academia Boliviana de la Lengua. -Boletín N° 63
Septiembre 2009

REFLEXIONEMOS SOBRE EL GERUNDIO

El vicedirector de la Academia, D. Mario Frías Infante, ofreció, en la última Junta ordinaria, la disertación «Reflexionemos sobre el gerundio», tema que suscitó un interesante intercambio de ideas entre los académicos asistentes. Presentamos, a continuación, una síntesis del trabajo:


1. Origen. En el latín el gerundium:

El gerundio se caracteriza por ser sustantivo y verbo a la vez.

De sustantivo, tiene la declinación, esto es, lleva desinencias de caso: genitivo, dativo, acusativo y ablativo, solo en singular. El resultado es la declinación del infinitivo, en la que se da una suerte de nominalización del verbo: amare, amar; amandi, de amar; amando, para amar; amandum, a amar; amando, por amar.

Significado activo

Procede del verbo gero, gerere: llevar, traer.

Según Forcellini; porque significa que nosotros llevamos o traemos algo, manejamos.

De gerere viene “gerente”, “ingerir”, “digerir”, “gestión”, “indigestión”.

Por tanto, hay en el gerundio un sentido de traslación, de movimiento.

Gerundivum:

Declinación completa. Adjetivo y verbo a la vez.

Significación pasiva con sentido de obligación. Ej. Educando, examinando, reverendo, horrendo, agenda, adenda, pudenda.

2. En español.

El gerundio del verbo español es herencia del gerundio latino. Como aquel, puede llevar complementos: directo y circunstancial y es, con el infinitivo y el participio, una de las formas no personales del verbo.

Está formado por morfema lexemático + vocal temática + morfema –nd

am- -a-

tem- -ie-

Uso. Dos oraciones simples pueden transformarse en una compuesta, siempre que uno de los verbos tome forma de gerundio:

El ladrón sale

El ladrón sale escapando

El ladrón escapa

Posición libre: delante o detrás del sujeto; detrás del verbo:

Escapando, el ladrón salió

El ladrón escapando salió

El ladrón salió escapando

Rasgos. Aspecto durativo (acción en su transcurso)

No expresa, por sí, idea de tiempo:

… sale

… salió escapando

… saldrá

recibe el tiempo del verbo dominante, pero contiene la idea de sucesión de los hechos. Puede ser anterior, coetáneo o posterior.

Tiene valor adverbial y también puede tenerlo adjetival, cuando es mudable por construcción adjetiva de relativo, explicativa. Ejemplos:

El arquero, saliendo al encuentro de la pelota, evitó el gol.

El arquero, que salió al encuentro de la pelota, evitó el gol.

El carretero, cruzando el río, alcanzó la otra orilla.

El carretero, que cruzó el río, alcanzó la otra orilla.

Tres características: duratividad, atemporalidad, valor adjetival explicativo.

Pero en la actualidad se dan gerundios con valor especificativo, sobre todo en lenguaje jurídico y periodístico (en titulares y pies de foto):

Ley prohibiendo fuga de capitales

Avión aterrizando de emergencia

Bañistas disfrutando del sol

Gerundio de posterioridad: no disuena, siempre que la acción expresada por el gerundio sea inmediatamente posterior a la del verbo dominante. Para ello, debe ir apoyada por adverbios de tiempo o por el propio significado del verbo y el contexto lo justifican. Ocurre más en la lengua escrita en textos descuidados que en la lengua hablada.

Ejemplos.

Anterioridad. Echando la vista en torno y advirtiendo el lujo que allí reinaba, pronto se convenció Miguel de que los tertulianos todos, sin exceptuar a su tío, apetecían la mano, un poco rugosa ya, de la intendente. (Palacio Valdés).

De esta casa de comercio, avanzando un poco en la calle, entraron los Docks de santa Catalina. (Pío Baroja).

Coetaneidad. Decía con ademán tribunicio, echando fuego por los ojos, agitando nerviosamente la cabeza altiva y arrugando entre la manos el periódico. (Ricardo León).

Posterioridad. … los troncos del pinar se ennegrecieron más resaltando a manera de barras de tinta sobre la claridad verdosa del horizonte. (Pardo Bazán).

Telefoneó el capitán pidiéndole permiso. (Ricardo Fernández de la Reguera).

Nueva bofetada la enderezó, arrumbándola luego del lado contrario. (Pérez Galdós).

Los reflejos lejanos de la ría también se apagaron quedando toda ella de un mismo color de acero mate. (Palacio Valdés).

El sujeto del gerundio puede ser el mismo que el del verbo dominante. En este caso puede expresar una acción doble e independiente. En tal caso, toma carácter adverbial:

Modo: … luego va hacia el sector de la policía indígena amenazando con palabras vagas y cae de narices contra las piedras. (Ramón Sender).

Causa: ¡Dios mío, he profanado tu altar rogándote que reservases aquella vida preciosa. (Valle Inclán).

Tiempo: Lo que recuerdo todavía es que viéndola alejarse sentí que una nube de vaga tristeza me cubría el alma. (Id.).

Condición: Asomándose a la ventana se veía a un extremo y a otro de la calle los grandes árboles frondosos y verdes de dos plazas próximas. (Pío Baroja).

Puede ser sujeto del C. D. de verbos de percepción (ver, contemplar, hallar, recordar, imaginar, etc.) y de representación (pintar, dibujar, etc.) siempre que mantengan el carácter explicativo fundamental del gerundio:

Tal vez nos sorprenda la muerte atando la última carpeta y pasando los nublados ojos por estos números traidores. (Ricardo León).

Sujeto distinto: El padre Martín, por el contrario, parecía un pachá recorriendo sus dominios. (Pío Baroja).

… confundíase en su interior con los recuerdos de su tiempo, recuerdos vagos, perdidos en unos días todos lluviosos, tristes, con las campanas tocando por las ánimas. (Valle-Inclán).

A la zaga de todos, iba Ger, el benjamín de la familia, con sus rizos revueltos escapándosele de la boina. (Dolores Medio).

¡A mí me suena lo mismo que una jauría de perros ladrando!. (Palacio Valdés).

Adjetivo especificativo: … un carrito en la cuesta con cintas de colores colgando del techo. (Elena Quiroga).

Eran viejas con mantilla y los pies descalzos, mozuelas vistiendo trajes blancos que habían sido destinados a servirles de mortaja. (Blasco Ibáñez).

A los pocos minutos sólo quedaba en ella un piquete de la Guardia civil, con los sables desnudos brillando al sol (Ricardo León).

Con preposición: “en”, “hasta”. Ejemplos:

En llegando bajo la sombría cúpula frondosa, batí palmas, canté, grité. (Juan Ramón

Jiménez).

Hasta caminando se puede llegar a la cumbre.

Gerundio absoluto. Independiente de los elementos oracionales del verbo dominante.

Puede ir con sujeto distinto al del verbo dominante.

Pasando el jardín, estaba la botica (Pío Baroja).

Pero, andando los años, aquel río de oro asentado en las márgenes del Tejo fue aclarando su caudal. (Félix Urabayen).

Imperativo: Saliendo, saliendo. Corriendo. Marcando el paso.

Perífrasis y frases verbales: están estudiando. Vino gritando.

El tema del gerundio no está agotado; quedan varios usos que podrán ser abordados en otra oportunidad.

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