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| Juan Morales Agüero
www.cubaperiodistas.cu, Unión de Periodistas de Cuba
Martes, 4 de agosto del 2009

QUINCE PASOS EN EL LENGUAJE DEL PERIODISMO DIGITAL

Internet irrumpió en el periodismo cubano con la impetuosidad de una tormenta severa. En unos pocos años reformó patrones e impuso estilos. La mayoría de nosotros asistió boquiabierta a esta suerte de ordeno y mando que hizo añicos una ya obsoleta manera de interpretar la profesión.


Hoy, el periodismo digital tiene personalidad propia y no se encasilla en ninguno de los medios tradicionales porque supone la utilización simultánea de todos los soportes que ya conocemos —texto, sonido, fotos, videos y gráficos fijos o interactivos— para producir un lenguaje plural, unificador y multimedia que va a ser imprescindible para un elevado porcentaje de periodistas en todo el mundo.

¿Es prensa escrita? No, porque, además de texto y fotos, utiliza audio y video. ¿Es televisión? Tampoco, porque carece de conducción, sets y cámaras. ¿Es radio? Muchísimo menos, porque, precisamente, posee el ingrediente que al dial le falta: imagen. Entonces, periodísticamente hablando, internet es una posibilidad alternativa, un híbrido en posesión de lo mejor de cada uno de los medios citados. Y en tanto síntesis orgánica de todos ellos, deviene el medio más completo, tanto por sus recursos tecnológicos como por su inmediatez intrínseca.

Como una alternativa para contrarrestar la guerra mediática a la que nos tienen sometidos nuestros enemigos, hoy casi todos los medios de prensa de nuestro país están conectados a la también llamada superautopista de la información. La mayoría navega allí viento en popa con sus propias ediciones digitales y su propia imagen corporativa. Para concretar semejante objetivo, los periodistas nos hemos tenido que someter a un intenso proceso de superación profesional cuyo objetivo primario es dominar con la mayor eficiencia posible las nuevas tecnologías para poder difundir al mundo la realidad cubana de una manera eficaz y con un lenguaje que refleje fielmente nuestra manera de vivir y de pensar.

Pero antes de dominar el lenguaje, antes de conocer cómo se debe escribir para un receptor global desconocido hasta ahora por su diversidad de procedencia, es necesario que el redactor-reportero de prensa conozca en qué consiste un medio digital y qué posibilidades ofrece para divulgar su mensaje. Solo entonces deberá determinar para quién escribe, a partir del conocimiento de que los internautas suelen ser personas preparadas: Profesionales, técnicos, profesores universitarios, estudiantes de nivel superior, empresarios…

La mayoría utiliza la red para informarse acerca de qué ocurre en el mundo y para actualizarse sobre los más disímiles asuntos científicos, políticos, deportivos, sociales y culturales. Los internautas interesados en el tema Cuba, por ejemplo, seguramente elegirán las páginas digitales cubanas para saciar su sed noticiosa. Y allí debemos estar nosotros con un producto informativo completo, atractivo, bien elaborado y de elevada calidad para que lo consuman hasta la última línea.

Ese conocimiento previo de para quién escribimos nos obligará también a utilizar al máximo nuestra cultura general y a tener un buen dominio de los géneros periodísticos. Además, a buscar temas de interés general, con tópicos novedosos capaces de atrapar a esos 500 y tantos millones de personas que ya tienen internet en su trabajo, en la casa o disfrutan de la telaraña inalámbrica en un cibercafé.

ALGUNAS CARACTERÍSTICAS DEL LENGUAJE EN INTERNET

1- No tiene límites de espacio ni de tiempo. Las limitaciones de espacio de los medios escritos no existen en las páginas web, pues en ellas tienen cabida tanto las simples notas informativas como los grandes reportajes de investigación. Lo mismo ocurre con el tiempo radial online. Claro, internet no está ajena completamente a un principio del buen periodismo: lo bueno, si breve, doblemente bueno.

2- Escriba con claridad su mensaje: redacte sus materiales de una manera sencilla, sin complejidades. Vaya directamente al grano. Tenga en cuenta que el Internauta tiene ante sí millones de sitios por los cuales optar, y, si no siente agrado por lo que lee desde la primera línea, accionará el mouse de su PC y se irá a otra página.

3- Trate de no ser extremadamente consignista: con esto quiero decir que no pretenda convencer a sus lectores potenciales con retórica. Emplee argumentos sólidos, juicios irrefutables, verdades como puños… Hay resortes que funcionan bien entre nosotros los cubanos, pero que no surten el mismo efecto entre personas de latitudes e ideologías diferentes. Convénzalos de la justeza de nuestro proceso social a partir de un discurso firme, pero sereno. Sea objetivo y no persuasivo.

4- Sea mesurado en el empleo de localismos: hay palabras que solo cobran significado e identificación entre nosotros. No obligue a los internautas a exprimirse las neuronas tratando de adivinar en el contexto qué quiere decir el periodista cubano con términos tales como anirista o cederista. Si tal inclusión dificulta la lectura, opte por otras fórmulas más viables y prácticas. Eso no significa que renunciemos a utilizar términos locales conocidos, desde luego.

5- Cuando pueda, explote el factor humano: es una manera de asegurar que nos lean. Ponga siempre en primer plano al hombre o a la mujer que protagonizan un hecho determinado y remítase usted mismo a un nivel secundario. Los conflictos de las personas, sus virtudes, deseos, expectativas, alegrías y esperanzas suelen interesarle mucho al gran público, de ahí que debamos tener en cuenta todo eso a la hora de escribir sobre cualquier asunto.

6- Escriba para un lector mundial: no olvide que su página web puede ser consultada lo mismo en Alaska que en la Patagonia. Usted escribe para un lector mundial y su sitio es un medio internacional. Sea competitivo a la hora de escribir y no tema hacer alusiones a asuntos extranacionales. Sí, Tiempo21 es una página tunera, y debe reflejar la realidad de su territorio. Pero eso no excluye que inserte en sus secciones todo el acontecer del mundo que desee y le interese.

7- Sea preciso y concreto: comuníquese en el lenguaje global de sus destinatarios. Trate de equilibrar la extensión de la comunicación en función del público y de la finalidad perseguida. Si un trabajo merece solo una cuartilla, no le dedique dos. Tenga presente, como ya se ha dicho, que las palabras no significarán lo mismo para todas las personas que eventualmente puedan visitar la página.

8- Evite la profusión de siglas: los cubanos somos inventores de siglas por naturaleza. Evite incluir las menos conocidas en sus materiales. Si se ve obligado a insertar alguna, diga primero su significado. Desde luego, hay siglas internacionales que no necesitan decodificarse, como ONU, Unesco, sida, Otan, etc. Pero no dude en emplear las siglas cubanas de más connotación: UJC, PCC…

9- Apele a la imaginación y a la cultura: no sea plano cuando escriba. La sencillez no está reñida con la belleza a la hora de escribir. Cuando el tema lo amerite, narre, describa, reseñe, retrate, sueñe… Escriba con apego a las normas del idioma y enuncie con claridad, elegancia y concisión lo que pretende decir. Demuéstrele a los internautas cuánto ha avanzado nuestro pueblo culturalmente gracias a la Revolución sin tener que decírselo explícitamente. Martí dijo una vez que «la verdad llega más rápido cuando se dice de una manera hermosa».

10- Recurra a las opciones de la red: recuerde que la web no solo utiliza palabras. El lenguaje cibernáutico exige el empleo de mapas, gráficos, tablas, fotos, imágenes, sonidos… De otra manera, estará utilizando la PC como una simple máquina de escribir. Cada vez que pueda, apele a este tipo de recursos de multimedia, que amplifican enormemente la difusión y la comprensión del mensaje en la superautopista de la información. Muy pocos internautas se detienen a leer páginas de solo texto. Exija color y variedad tipográfica en sus materiales.

11- No contamine sus materiales: las frases hechas y lugares comunes manifiestan pobreza de lenguaje y pueden acarrearle la huída de sus lectores (masivo acto, digno ejemplo, prestigioso jurado…). No adjetivice demasiado. El buen periodismo suele ser parco en su uso, y solo apela a ese recurso para escoger los más concretos, simples, directos y definidores (¿qué se le deja a Pavarotti?). No apele a muletillas tales como asimismo, en otro orden de cosas, por otra parte, ahora bien… Son de pésimo gusto y demeritan la pluma de quien las escribe.

12- Pulimente el estilo: conciba textos aspirantes a modelos de limpieza, claridad, exactitud y elegancia en el uso del idioma. Al final, si no amamos nuestra lengua y no respetamos a los lectores, tampoco podemos exigirles que nos lean. En el periodismo digital este principio es fundamental para que una página web perdure en la preferencia de sus visitantes en potencia. Recuerde que la web es muy competitiva y que el cibernauta tiene muchas opciones.

13- Argumente sus trabajos: no publique sus trabajos sin antes consultar internet. Si algo bueno tiene la gran red, es que en ella está prácticamente toda la información indispensable para abordar cualquier asunto, por peliagudo que sea. Argumente sus materiales periodísticos con lo último que existe sobre ellos. Visite sitios especializados y examine estadísticas. Hable con el editor o con el webmáster y pídale que le baje los elementos necesarios. Eso le granjeará respeto entre sus lectores y hará posible que sus materiales naveguen con el máximo de rigor.

14- Imprima su sello personal: dote a sus materiales de una distinción estilística que marque a la página y que se inserte en la manera colectiva de concebirla. Utilice frases cortas y aborde rápido la idea. No floree. Lo que les está permitido a regañadientes a los medios tradicionales, en internet es nefasto.

15- Revise sus materiales: revise una, dos, tres veces sus materiales antes de entregarlos a su editor de página. Aplique correctores ortográficos y de gramática. Nada ahuyenta más a los usuarios de internet que los errores ortográficos o de redacción. El mejor reportaje se puede perder por esta razón. Evítela.

En fin, colegas, si tenemos estos requerimientos en cuenta, seguramente podremos incursionar en la web de una manera decorosa y difundir por todo el planeta un producto informativo de mejor factura. El Periodismo es un ejercicio que exige superación cotidiana. Internet continuará siendo para nosotros durante un buen tiempo todavía un medio novísimo. Debemos pues continuar adiestrándonos en su utilización y explotar convenientemente toda la amplia gama de posibilidades que ofrece. Solo así conseguiremos ponernos a tono con el mundo.

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