Noticias del español

| |

| Karen Urízar Gonzales
correoperu.pe, Perú
Domingo,16 de enero del 2011

¿QUÉ HAY EN EL MENÚ?

A veces apetece o no queda otro remedio que comer fuera de casa, y viene la pregunta inevitable: ¿dónde?


Quienes no posean ya su lista mental de restaurantes preferidos, es posible que vayan dando vueltas hasta encontrar algo que les abra el apetito, leyendo los carteles que anuncian la comida del día. Aquí viene el motivo del «Verborum» de hoy: esas listas o menús, no siempre tan limpios (ortográficamente hablando) como las comidas o los restaurantes que las ofrecen.

Sin ir más lejos, más de una vez nos sorprende leer *almuersos, *enzalada, *papas reyenas, papa a la *huancayna, *enrrollado, etc. Si así ocurre con palabras de nuestro idioma, ya se imaginará lo que sucede cuando se deben escribir menús que incluyen comidas internacionales. Si no se conoce la escritura correcta, lo lógico sería preguntar a un especialista o informarse en una fuente fiable, pero ¿se hace realmente?

Cuando pase usted por un restaurante mire atentamente y no se fíe de todo lo que está escrito: incluso en locales de tres o cuatro tenedores, podrá leer cosas como *milcheit por milkshake (leche batida), *cheff por chef (jefe de cocina), *homelet por omelette (tortilla), lomo *extrogonó por strogonoff (de origen ruso), *gordon blu y sus variantes *gordon blue, *cordón blu (que parece inglés) por el término francés cordon bleu.

También encontramos errores en nombres de bebidas y en los postres, por ejemplo, el caso de la limonada *frosert, en lugar de frozen (o sea, congelada), de los famosos *chessecake, en lugar de cheesecake (recuerde que lo que se duplica es la e), de *pai o *pay de limón o manzana, escrito así para evitar quizá que la forma correcta pie dé lugar a confusiones con las extremidades inferiores.

En el idioma español, la introducción de extranjerismos suele corresponder a distintas modas y épocas. Así pues, los nombres de las comidas se escriben en el idioma del país de origen. Muchas de ellas provienen del francés por el prestigio que ha tenido la cocina francesa durante los últimos siglos: soufflé (suflé), mousse, baguette, croissant (cruasán), consommé (consomé), menu (menú), etc.

La Real Academia Española nos anima a respetar la ortografía original de los términos de otros idiomas que no hayan sido adaptados al español y a escribirlos entre comillas o en cursiva. Asimismo, las palabras ya adaptadas a la pronunciación y a la grafía española deben seguir las reglas ortográficas. Así sucede con bistec, por ejemplo, que proviene la voz inglesa beefsteak y ha sido adaptada para su uso en español (su plural es bistecs). En la zona del Río de la Plata está generalizada la forma bife (no *bifé), de beef, y así la encontramos en restaurantes donde ofrecen parrilladas. También es errónea la grafía *bisteck, ya que no es ni inglesa ni española, aunque está claro que esa ck se escribe por ser más apetitosamente gringa.

La ortografía es un símbolo de educación y de cultura: antes de escribir, si no estamos seguros, debemos informarnos o, por lo menos, tener mucho cuidado con las palabras que usamos; sobre todo si se trata de un papel que puede ser leído y releído. Tengo ya algunos años ejerciendo la docencia y muchas veces extraño el lapicero rojo, sobre todo cuando veo esas cartas escritas de cualquier manera. No sólo me refiero a esa última en un restaurante de comida criolla, donde ofrecían sopa de pata de loro (sí, con l: fue imposible no hacer el chiste a la mesera): evidentemente era un error de tipeo, pero también parte de la carta de presentación de su local.

¡Hola!

¿Has buscado tu consulta?

Si no la encuentras, rellena nuestro formulario: