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| Genoveva Iriarte, directora Instituto Caro y Cuervo y profesora Universidad Nacional de Colombia
El Tiempo.com, (Bogotá, Colombia)
Lunes, 19 de marzo de 2007

‘PRESENTE Y FUTURO DEL ESPAÑOL’ Y ‘UNIDAD EN LA DIVERSIDAD’

Esos son los tópicos que analiza Genoveva Iriarte, directora Instituto Caro y Cuervo y profesora Universidad Nacional de Colombia.


Como un sencillo «abrebocas» a la temática central, que atraviesa la Agenda Académica del próximo IV Congreso de la Lengua, me gustaría presentar unas breves ideas entorno a los dos subtítulos que propone este evento: 'Presente y futuro del Español' y, más particularmente, 'Unidad en la diversidad'. Ambos conllevan una nueva mirada sobre los estudios del lenguaje y sobre la política lingüística que de ellos se derive. Se trata de aceptar que nuestra lengua —o cualquier otra «lengua en uso» sobre este planeta— está en continuo movimiento, en permanente cambio y, por consiguiente, que la normatividad que rige su enseñanza debe revisarse y entenderse en su justa medida (v.g. lo 'correcto' y lo 'incorrecto'). El tema de la responsabilidad de los educadores con respecto al conocimiento y usos de la lengua materna y de otras lenguas (indígenas u otras) es también objeto de este encuentro.

Insisto en la responsabilidad que, con respecto a este problema, recae sobre nosotros los estudiosos de las lenguas. Considero que formar «en la lengua» y «para su uso» es «educar para la socialización». Es decir, socializar a nuestros alumnos en las lenguas, dialectos o registros a que están expuestos y a los que se deberán exponer, la cual se imparte no solo para llegar a comprender, a expresar y a interiorizar todos los procesos sociales en las dos o más lenguas, dialectos o registros a que se tiene acceso, sino también para saber elegir apropiadamente entre dichas lenguas, dialectos o registros, con miras a adelantar satisfactoriamente una u otra interacción social, la cual será consensualmente aceptada o rechazada por el resto de la comunidad.

La diversidad cultural colombiana constituye un contexto sociocultural heterogéneo, el cual ha sido particularmente ignorado cuando se trazan las políticas nacionales de orden social y en especial las políticas educativas. En nuestro país, se presentan a diario situaciones que enfrentan esta problemática, tanto en las escuelas rurales, como en los colegios de pequeñas y grandes ciudades, sin ni siquiera contar las situaciones escolares particulares de los territorios de población indígena o creole, o en las aulas de clase de los colegios bautizados 'bilingües'.

Maxine Greene (1993) afirma que es necesario cambiar la mirada centrada en el punto de vista monológico, desde el cual se asume un consenso que en realidad no existe, por una mirada plurivocal, y descubrir la infinita gama de dimensiones que deben tenerse en cuenta cuando se trabaja para la «consolidación de la comunidad», cuando se busca la conformación de un terreno común. Esta infinidad de perspectivas no necesariamente está atada a categorías previamente establecidas (que en el lenguaje serían 'lo correcto' y 'lo incorrecto'); como tampoco a situaciones e instituciones definidas con antelación donde se presuponen comportamientos prescritos, regulados y, por lo tanto, homogéneos, que le imponen su naturaleza a la delicada relación entre lo que Rosaldo (1989) llama cultura y poder, borrando las incontables formas en que se manifiestan la diversidad y la desigualdad.

Es prudente proponerle, entonces, a los lingüistas, etnolingüistas, estudiosos de la literatura, semióticos, un desplazamiento de los retos que impone la pluralidad de voces comprometidas en el trabajo científico sobre el hombre, su sociedad y cultura, hacia el gran reto que plantea la diversidad y desigualdad social y cultural.

Y este Congreso, al enfatizar en la 'Unidad en la diversidad' busca comprometerse con uno de los principales derroteros de esta nueva etapa de las ciencias sociales y humanas en el país: «enfrentar como primera urgencia los problemas de la violencia que han marcado la historia de las últimas décadas, impulsar una cultura de diálogo, convivencia y solución negociada de conflictos y comprobar la multiplicidad social y cultural de la sociedad colombiana» .

En la medida en que nos apropiemos de este Tercer Milenio, nuestras necesidades se verán diferentes y las maneras de satisfacerlas deberán, por lo tanto, ser pensadas de nuevo. Y este es el 'reto' que nos esbozarán las temáticas que se tratarán en este IV Congreso. Nuestra preocupación no puede seguir siendo garantizar la estabilidad y la uniformidad de la lengua. Pensar la 'lengua española' desde su presente y hacia su futuro es, por el contrario, propiciar el espacio necesario para proteger su diversidad y su adaptabilidad . Esto conduce a la tarea, no solo de «comprobar la multiplicidad social y cultural de la sociedad colombiana» a través de sus manifestaciones lingüísticas y literarias; esto resulta, sin duda, insuficiente puesto que no es claro en qué sentido tal comprobación contribuya a solucionar los problemas de violencia que aquejan al país. Se trataría, también, de proponer nuevos modelos, más apropiados para la comprensión de nuestra múltiple realidad social y, además, más adaptables a las intervenciones que para ella se propongan.

Las políticas educativas elegidas por la escuela, tanto para la enseñanza de la lengua materna, como para la de una segunda o tercera lengua, necesitan traspasar los aspectos técnicos del cómo trasmitir eficientemente el código lingüístico en cuestión, y entrar a definir aspectos más amplios que contemplen los propósitos sociales para los cuales esa lengua es utilizada, así como la relevancia social del contenido instruccional (Cummins, 1994). Si, por el contrario, estas caracterizaciones del marco de referencia para la alfabetización crítica en lengua materna o segunda lengua no están explícitas, los miembros de la comunidad educativa asumirán las convenciones tácitas del medio, las cuales, en la mayoría de los casos pueden estar en contradicción con la política educativa de la institución.

Considero que esta es solo una de las posibles reflexiones que se pueden derivar de los dos subtítulos mencionados de este IV Congreso de la Lengua Española: «su presente y su futuro» y «la unidad en su diversidad».

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