Noticias del español

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| Fernando Larenas
elcomercio.com, Ecuador
Miércoles, 10 de septiembre del 2008

POBRE ESPAÑOL

La engorrosa repetición de artículos femenino y masculino no era necesaria. Las normas de la lengua castellana son claras.


Estos apuntes no tienen nada que ver con la campaña por el sí o por el no, sino todo lo contrario, como diría Mario Moreno. Si es cierto que el proyecto de Constitución fue redactado por españoles, la primera inquietud que surge es por qué los textos están repletos de incongruencias idiomáticas.

La antítesis del lenguaje académico es la palabrería, los lugares comunes, los dislates y la cursilería barata. Un texto que pudo ser redactado de manera sencilla y clara lo volvieron monótono, impreciso y rebuscado.

Al azar unos ejemplos. La insistencia en hacerlo diferente al proyecto anterior derivó en que simples signos gramaticales se conviertan en puntos de discordia por una coma más o un punto seguido menos.

La engorrosa repetición de los artículos femenino y masculino no era necesaria porque las normas de la lengua castellana son bastante claras. Las palabras tienen género y no sexo, mientras que los seres vivos tienen sexo y no género, dice un principio académico.

Los sustantivos en español pueden ser femeninos o masculinos. Son muchos los casos en que existe una forma única y válida para referirse a seres de uno u otro sexo. El debate comenzó en los años setenta del siglo XX con el auge de los estudios feministas en el mundo anglosajón, nosotros no nos podíamos quedar atrás.

Algunos botoncitos. En el artículo 75 se dice que las personas tienen derecho a la justicia con inmediación y celeridad. Si bien inmediación es la cualidad de inmediato, mucho más sencillo es decir inmediatez.

El terminajo que más llama la atención es el que está en el artículo 40, en el cual se reconoce el derecho de las personas a migrar. Lo correcto es emigrar ya que, de acuerdo con la norma culta, solo las aves, y cierto tipo de ellas, migran cada año en un largo viaje, en primavera o en otoño, a partir del lugar donde nidifican.

Por ahí hay otro artículo que alude a las barreras arquitectónicas que impiden el desplazamiento de las personas con discapacidades. Si se dijera simplemente obstáculos todos entenderían.

Pero los y las asambleístas, asesorados y asesoradas por oriundos de la Península Ibérica, se fueron por el camino más complicado, el menos entendible en cuanto a redacción de textos.

Lo que ocurre es que tomamos con muy poca seriedad a la lengua de Cervantes. Hace poco en televisión un reportero manifestó jadeando que llegó extasiado hasta el páramo donde se estrelló un avión venezolano. Lo que en realidad quiso decir es que estaba extenuado.

Lo mismo ocurrió hace algunos meses con una joven ministra que hablaba de los ‘atavares’ de la política, cuando en realidad pretendía hablar de los avatares o de las vicisitudes. El español, además por la invasión tecnológica, está amenazado de muerte.

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