Noticias del español

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| Magí Camps
La Vanguardia, Cataluña
Lunes, 17 de mayo del 2010

PLURAL SOBRE PLURAL

El personaje de Paparazzo vio la luz hace cincuenta años, cuando se estrenó La dolce vita.


Convendrán conmigo que eso de añadir una ese a una palabra para formar el plural es cosa útil: una mesa, dos mesas. O bien —es, para complicarlo un poquito; un camión, dos camiones. Las lenguas románicas al oeste de la península Itálica siguen el mismo patrón. Incluso el inglés, la lengua germánica con más influencia del latín, forma la mayoría de sus plurales echando mano de las eses (car/cars), y en otros casos, no se añade una ese, sino que se cambia el sufijo, como en woman/women (mujer/ mujeres). Igual sucede en las lenguas románicas orientales. En italiano, el plural de teatro es teatri, y en rumano el singular es teatru y el plural, teatri.

Ante las ventajas de añadir una letra para el plural, el doctor Zamenhof siguió el ejemplo y se sirvió de la jota. Así, hundo/hundoj son el perro y los perros en esperanto. Pero tanta simplicidad no es común a la mayoría de las lenguas. Hoy hablamos de talibanes gracias a un plural doble. El estudiante árabe es el talib, cuyo plural pastún es taliban. Y en español tomamos el plural para el singular (un talibán) y le añadimos un plural de más para que quede bien claro (dos talibanes). Lo mismo pasa con tuareg, del que se forma el plural tuaregs y que en cambio ya es plural en árabe, porque el singular es targui.

Sin embargo, el verdadero problema radica en el italiano, nuestro primo hermano. Por su proximidad lingüística, se mete con facilidad en el español, pero nos confunde con su singular plural.

Este año se cumplen cincuenta del estreno de La dolce vita, uno de los monumentos fellinianos. Pero aquí no nos interesan ni el baño de Anita Ekberg en la Fontana di Trevi ni las cuitas del periodista que interpreta Marcello Mastroianni, sino el que encarna Walter Santesso, el fotógrafo que acompaña al reportero en la persecución de los famosetes. Esos famosetes que ahora llaman celebridades —cuando no directamente celebrities—, porque queda más chic, y cuyos despistes y renuncios son cazados por los paparazzi al acecho. He escrito paparazzi pero también habría podido decir paparazzis, a pesar de que el original italiano es Paparazzo, el nombre del personaje que interpretaba Santesso.

Otra vez dobles plurales, como en el caso de los espaguetis (de spaghetto/spaghetti) o el de los grafitis. En italiano, graffito/graffiti ha pasado al español popular como un grafiti y dos grafitis, pero la adaptación por parte de la Academia ha sido un culto grafito/ grafitos.

¿Alguien ha visto alguna vez a un grafitero pintando grafitos?

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