Noticias del español

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| Guillermo Mañón Cerrillo
oem.com.mx, México
Miércoles, 10 de junio del 2009

PERO…

En el Diccionario de la lengua española encontramos que la cibernética es (el) 'Estudio de las analogías entre los sistemas de control y comunicación de los seres vivos y los de las máquinas; y en particular, el de las aplicaciones de los mecanismos de regulación biológica a la tecnología.'


Tal definición resulta, para los indoctos como yo, un verdadero galimatías que es necesario entender palabra por palabra, y para eso nos tenemos que valer del mesmo Diccionario.

Estudio: 'Esfuerzo que pone el entendimiento para conocer algo', de ahí que necesitamos investigar qué quiere decir entendimiento, y dice que es: 'la razón humana', (el) 'Alma en cuanto discurre y raciocina', además —según el mismo y tal Diccionario—, 'Potencia del alma, en virtud de la cual concibe las cosas, las compara, las juzga e induce y deduce otras de las que ya conoce'.

¡Ah chirriones! Por fin, ¿qué es el tal entendimiento, 'la razón humana', 'el alma' o la 'potencia del alma'? y luego eso de que: «concibe las cosas, las compara, las juzga e induce y deduce otras de las que ya conoce». ¿Y los pilcatitos que de plano no conocen cosa ninguna de tan tiernitos, cómo le hacen para tener entendimiento?, ha de ser por la potencia de sus almitas, o sepa Dios, el asunto es que todos nos las ingeniamos para tener entendimiento; cuando menos para no morirnos de hambre o de necesidad.

Luego viene otra palabra que se me hace todavía más complicada: analogía: 'Relación de semejanza entre cosas distintas', 'razonamiento basado en la existencia de atributos semejantes en seres o cosas diferentes' o 'semejanza entre partes que en diversos organismos tienen una misma posición relativa y una función parecida, pero un origen diferente', ¿está claro, no?

Ahora vamos a ver qué quiere decir sistema(s): 'Conjunto de reglas o principios sobre una materia racionalmente enlazados entre sí', 'conjunto de cosas que relacionada entre sí ordenadamente contribuyen a determinado objeto'.

Leyendo todas estas definiciones recordé que cuando yo decía «dame esa cosa», «así es la cosa» o mencionaba —como habitualmente lo hacen muchas personas— «las cosas de la vida»; algunos de mis profesores me regañaban y mi mamá me llegó a decir que no fuera tarugo, que debía yo mencionar a cada cosa por su nombre, que cada una tiene el suyo.

Pero… ya ve, hasta en el Diccionario hablan de cosas. Yo creo que para no enredarnos en estas modernas y escuras definiciones (como decía mi bisabuelo en su castellano arcaico); mis maestras, la seño Mari y su hija Serafina, solamente me pidieron el Silabario de San Miguel, un cuaderno de raya, otro cuadriculado, un lápiz, una pizarra y un pizarrín, para enseñarme a leer, escribir, hacer números y cuentas; con eso fue suficiente.

En ese tiempo, aquellas pocas cosas que llevábamos a la escuela, cabían en una talega que las señoras hacían con la manta de las bolsas de arroz o de azúcar, que lavaban hasta borrarles la marca, de retazos de colores o de una tela basta como manta gruesa, que no sé por qué llamaban «cabeza de indio».

No que ahora las niñas y niños que van a las escuelas, parecen camellitos con joroba, como aquel personaje de la película de «Pepe el Toro», con semejantes mochilotas en sus pobres lomitos.

Con el resto de la definición que me ocupó en el principio de esta malograda pretensión de artículo, mejor ya ni me meto. Pues habla de 'los sistemas de control y comunicación de los seres vivos y los de las máquinas; y en particular, el de las aplicaciones de regulación biológica a la tecnología', parrafada que se me hace todavía más difícil entender.

Las abuelas de antes eran sabias y se me hace que la mía vio desde mi tierna infancia los pocos alcances de mi cacumen; debe haber sido por eso que me aconsejó: «hijo, estudia, aunque sea para maestro… para que no tengas que trabajar en el campo, poniéndole el silabario al sol». Ya después entendí que silabario era sinónimo de sisirisco o sisiflís, que es esa parte del cuerpo que se limpia uno con mucho cuidado después de exonerar el vientre. Eso es algo que sí llego a entender en mis consultas al Diccionario.

Pero… regresando a lo de la cibernética, en cuanto al manejo de computadores, internet, correos electrónicos, páginas web y cosas por el estilo; es evidente que los chavitos de ahora —hasta los que apenas empiezan a andar y hablar— manejan con facilidad asombrosa los controles de los televisores, reproductores de música, teléfonos celulares y cuanto aparato moderno cae en sus manos.

La vida nos exige pues, especialmente a los arcaicos aún supérstites, que hagamos un esfuerzo por entender palabras como cibernética y sobre todo, por aprender a manejar esos adminículos que nos permitan vivir —el tiempo que nos quede—, en la modernidad.

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