Noticias del español

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| Lucila Castro
La Nación, Argentina
Lunes, 18 de mayo del 2009

PENSAR BIEN Y ESCRIBIR MEJOR

«Esta vez le escribo corroído por la duda. En la excelente nota del sábado 8 titulada "Un cirujano en la guardia del infierno", se dice que el doctor David Esquenazi, ese héroe anónimo de nuestro tiempo, no pretende honores ni aspira a la "compasión bienpensante". Y allí vinieron las discusiones de sobremesa. Yo intuyo, más que creo, que la palabra bienpensante está bien escrita porque, al ser compuesta, no responde a las reglas ortográficas ordinarias que vedan la vida marital de las letras n y p en ese orden. Lo cierto es que no la hallé en el Diccionario de la Real Academia Española, donde sí figura bienplaciente para calificar algo muy agradable. En mi casa, en esto, como en muchas otras cosas, las opiniones siguen divididas. De usted depende que vuelva la armonía», escribe Germán Moldes.


El adjetivo bienplaciente, que figura en el DRAE con n delante de p, es una palabra antigua, caída en desuso, cuyos registros más recientes son de varios siglos atrás. Ya en el Diccionario de autoridades de 1770 se dice que es una palabra anticuada. Si alguien la busca en el diccionario, la busca porque la encontró en un texto antiguo, y es lógico que la busque con la grafía con que aparece en ese texto. Por eso el DRAE la incluye con la grafía antigua. No hay ningún registro de esa palabra con m delante de la p. Pero biempensante es un adjetivo moderno y debe escribirse de acuerdo con las reglas ortográficas modernas, que vedan la vida marital de las letras n y p , en ese orden, también en las palabras compuestas y derivadas.

A veces, al unir dos palabras para formar un compuesto, o agregar un prefijo o un sufijo para construir un derivado, hay que cambiar algunas letras justamente para mantener la representación del fonema que se quiere indicar. Si escribiéramos semirrecta con una sola r, como recta, en posición intervocálica estaríamos representando otro fonema, la vibrante simple, donde corresponde indicar una vibrante múltiple. Otras veces, cuando concurren dos consonantes, la consonante final del primer elemento se asimila a la inicial del segundo, por lo que corresponde escribir otra letra. Así, el prefijo in- es im- delante de p y b (importar, imbatible ) porque la nasal se asimila al punto de articulación bilabial de la consonante que sigue. Por la misma razón, también, de tan y bien, se escribe con m. Y lo mismo biempensante, de bien y pensante, que así figura en la última edición del DRAE.

Contra los terremotos

Escribe Jorge F. Álvarez: «Con motivo del terremoto que afectó a Italia, se habló en varios medios escritos, orales y televisivos de edificios antisísmicos. Creo que tendría que decirse sismorresistentes, dado que antisísmico significaría que evitan los sismos. ¿Estoy equivocado?».

Los dos adjetivos son igualmente aceptables (y, para tranquilidad de muchos lectores, digamos que los dos están en el DRAE). El prefijo anti- significa 'contrario' en un sentido muy amplio. Un anticonceptivo evita la concepción, pero una sustancia antifricción no evita la fricción, sino que disminuye sus efectos, y una máscara antigás no evita los gases tóxicos, sino que protege de ellos. Los edificios antisísmicos no evitan los sismos, sino algunos de sus efectos.

Cosas de familia

Escribe con toda razón Esperanza Sansó: «En la sección Tecnología de la edición digital, más concretamente en la nota "Un toque argentino en el Windows 7", del lunes 11, se puede disfrutar de una galería de imágenes, todas diseñadas por distintos estudios y artistas a propósito de una consigna dada por Microsoft. La foto 3 va acompañada de la leyenda "Katharina Leuzinger, con descendencia japonesa, es una artista suiza que también vive en Londres". La verdad, no sé si Katharina Leuzinger tiene hijos o nietos japoneses, pero si lo que se quiso decir es que es una artista suiza descendiente de japoneses (que me parece que es el caso, en el sentido de que, quizás, se quiso arrojar luz, con esta aclaración, sobre las características de su obra), lo más apropiado hubiera sido decir "de ascendencia japonesa" o "con ascendencia japonesa", o "de ascendientes japoneses"».

Propiedades e impropiedades

«¿Por qué el diario utiliza en su sección Propiedades la expresión Real Estate para referirse a la venta y alquiler de bienes inmuebles? ¿No es posible utilizar los términos castellanos, ya que la población a la que va dirigida la publicación se expresa en esta lengua?», pregunta Fernando L. Romero.

No sólo usa una expresión inglesa, sino que además la escribe mal y la emplea impropiamente. La escribe mal porque no hay razón para escribirla con iniciales mayúsculas. Y la emplea impropiamente porque muchas veces la usa para designar la actividad de compra, venta y alquiler de inmuebles, cuando en en inglés real estate no designa esa actividad, sino la propiedad inmobiliaria misma.

Control de errores

«En la edición digital del día 9, bajo el título "Analizan 87 casos sospechosos de gripe porcina en el país", se lee: "La ministra de Salud, Graciela Ocaña, informó que hoy ingresaron al Malbrán 25 nuevas muestras y que no hubieron más pacientes confirmados". Muy frecuentemente leo en el diario el uso de hubieron en lugar de hubo. ¿No hay manera de controlar estos errores?», escribe Luis Bilbao.

La manera de controlarlos sería prestar más atención. Hay gente que ignora que, cuando indica presencia o existencia, haber es impersonal y debe ir siempre en tercera persona del singular (el sustantivo o construcción sustantiva que lo acompaña no es sujeto, sino objeto directo).

La sequía

Escribe Federico Pérgola, médico: «El miércoles 6, hay un título en la sección Economía & Negocios con la palabra seca , neologismo por sequía. Me parece que suena mal. Considero que, más que lenguaje rural, es un neologismo inaceptable, ya que existe la palabra adecuada. Casi caeríamos en los barbarismos de ese mismo lenguaje, tales como alfa por alfalfa o sejo por sesgo. Seca se oye a menudo por radio. No la busqué en el Diccionario del habla de los argentinos, pero en el DRAE no está».

La palabra seca es tan legítima como sequía. No hay razón para que figure en un diccionario de argentinismos porque no es un argentinismo. Y tampoco es un neologismo, pues figura en el DRAE desde la primera edición, de 1739.

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