Noticias del español

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| Marcelo Ortale
El Día, La Plata, Buenos Aires, (Argentina)
Lunes, 18 de agosto del 2008

¿PEKÍN O BEIJING? UNA DISIDENCIA OLÍMPICA

Hay una interna olímpica entre los periodistas latinoamericanos y de buena parte del resto del mundo. Ocurre que para nombrar a la capital de China, una mitad dice «Pekín» y la otra mitad «Beijing». Hace pocos días García Márquez propuso que se hablara de Pekín y que se escribiera con esa grafía.


Lo mismo hicieron la Real Academia Española y la Asociación de Academias de la Lengua Española: ambas entidades recomendaron que se dijera Pekín.

Ajena a esa controversia, la sonriente Wang Lin, traductora radicada en La Plata hace once años, nacida en Taiwán, dice que Pekín vendría a ser como el sonido occidental del ideograma chino «Beijing». Hasta hace menos de dos décadas todo el mundo hablaba de Pekín y la confusión amaneció cuando, utilizando el sistema «pinyin», desarrollado en China allá por la década de los sesenta con el fin de unificar los diversos sistemas de transcripción del chino a nuestro sistema románico, se puso de moda «Beijing».

La sanisidrense Sonia Zivkovic es profesora de inglés desde hace seis años en un colegio internacional de Shangai. Desde esa ciudad —que se pronuncia en realidad algo así como «Shanjai», con jota— señala que las letras «b» y «p» suenan muy parecidas en la fonética china.

Dice que «los que escribieron por primera vez la palabra Pekín, hace muchos siglos, fueron los cartógrafos ingleses y franceses. Ellos transliteraron el ideograma Beijing por su equivalente fonético occidental, que suena como Pekín». Y la profesora pronuncia «Pekin» con un sonido entre resbaloso y apretado, que se parece a «Beijing».

Lejos de rendirse, el escritor Juan Puig aboga por Pekín. Recuerda que «la capital de Inglaterra es Londres, no London. La de Rusia es Moscú, no Moskvá. La de Baviera es Múnich, no München» y que, por consiguiente, «la capital de China, en español, es Pekín, aunque en chino mandarín —transliterado allá al alfabeto latino— sea Beijing ( "capital del norte", que se pronuncia aproximadamente "peiying")».

Hay también un ingrediente ideológico. Se asegura que el partido comunista chino fue el que intentó imponer la denominación de Beijing como manera de oponerse al occidentalismo cultural.

En este sentido, las Naciones Unidas, haciendo gala de su tradicional equidistancia, acepta desde hace muchos años el nombre de Beijing… pero igualmente admite que se utilice la palabra Pekín. Al parecer, las controversias idiomáticas no son el fuerte de la ONU.

Está claro que la polémica existe. Y que tiene el mérito de haberse globalizado. Ahora bien, no es para que le quite el sueño a nadie. Pero, al menos, sirve para ocupar el tiempo en una cuestión mucho más simpática que el Indec, cuyos números suenan cada vez más chinos.

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