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| Agencia Efe

«Paraguayismos», crisol de lenguas en el español popular de Paraguay

Los «paraguayismos», las expresiones autóctonas contenidas en el español popular de Paraguay, son recopiladas en un libro presentado hoy por la investigadora Leni Pane, que amplía su anterior trabajo sobre un habla salpicada de voces del guaraní, italiano, quechua y del argot marginal.

Paraguayismos: el español en el habla cotidiana de los paraguayos es el título del libro, una edición corregida y aumentada de la que en el 2004 publicó Pane, miembro de la Academia Paraguaya de la Lengua.

La autora dijo a Efe que su meta es dar a conocer la fuente de unos vocablos que en la mayoría de los casos ni los propios paraguayos saben de dónde proceden.

Es el caso de la palabra chipa, el popular panecillo de almidón de mandioca consumido en todo el país, o mate, la infusión de hierbas que se toma tanto en Paraguay como en los vecinos Uruguay y Argentina, que según Pane son vocablos quechuas.

«Son palabras que nos llegaron en el siglo XVI y que las trajeron los desertores que vinieron escapando de la guerra civil que en Perú tenían los partidarios de Pizarro y Almagro», dijo Pane, que imparte clases de filosofía en la Universidad del Norte, en Asunción.

De Perú, y por la misma época, arribaron también a Paraguay voces quechuas como zapallo (calabaza) o yuyo (hierba medicinal), hoy incrustadas en el español de Paraguay y también en el de Uruguay y Argentina.

De esos préstamos lingüísticos, Pane destaca las aportaciones del portugués, como la palabra mau (malo en español), y que en Paraguay es sinónimo de falso, referido a un objeto, un significado similar al de trucho, común a Paraguay, Uruguay y Argentina.

También se colaron palabras italianas que tuvieron éxito en los tres países como laburo (trabajo en ese idioma).
«Son palabras porteñas, que llegaron de Buenos Aires, pero que ya forman parte de nuestro habla y son por tanto paraguayismos. Como lo es la palabra greifú, que viene del inglés grapefruit, o pomelo en español. Estoy convencida de que ninguna vendedora de pomelos del mercado sabe que ese greifú tiene ese origen», comentó Pane.

Un capítulo aparte entre esos «paraguayismos» corresponde a la mutua prestación entre el español y el guaraní, el idioma nativo hablado por casi la totalidad de los paraguayos.

«El guaraní tiene muchos hispanismos que son desconocidos por los propios hablantes de ese idioma. Por ejemplo la palabra corá, que da nombre a un lugar histórico como Cerro Corá, donde mataron al mariscal Solano López, y que viene del español corral, que es también lo que significa en guaraní», comentó la profesora.

En cambio, Pane afirma que el guaraní no penetró de la misma forma en el español popular de Paraguay, más que en la estructura usada en el jopará, la mezcla de ambos idiomas.

«El jopará es un guaraní mechado con el español, que coge de éste la estructura de sujeto, verbo y complemento. Así se dice por ejemplo «no te hagas el ñembo, algo así como no te hagas el tonto», apuntó Pane.

La autora publicó su primera versión de «paraguayismos» tras un trabajo de campo de años en las comunidades indígenas de Paraguay, que le permitió acumular cerca de un millar de expresiones.

Pane reconoce que el medio urbano es un caudal inagotable de «paraguayismos», una germanía en la que entran palabras como purete, que viene del español puro, y se refiere a algo bueno o de calidad. «Ahora se ha expandido por los vendedores de marihuana para referirse a esa droga», dijo.

A su juicio, los «paraguayismos» no son en principio algo negativo para el idioma, ya que se trata de particularidades lingüísticas como las que hay en otros países de América Latina.

«Hoy día existen los ismos y no tienen connotación negativa como lo tuvieron antes. Los paraguayismos es el habla que se escucha en los autobuses urbanos, en las gradas de los campos de fútbol y en algunos medios de comunicación. Es ya algo nuestro», aseguró.

No obstante, Pane rechaza el uso de los «paraguayismos» en campos como el de la política o el de los medios de comunicación, algo que reconoce que está ocurriendo y que considera pernicioso para el español culto.

«En Paraguay se hablaba un buen español hasta hace unos 20 años, cuando en las escuelas se organizaban concursos de ortografía. Hoy hay fallas en la primaria y en la secundaria y eso se trasluce luego en la Universidad», dijo.

«Muchos de nuestros políticos si usan paraguayismos es porque no tienen un buen nivel del idioma», aseveró.

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