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Pedro Luis Barcia

PALABRAS Y SÍMBOLOS EN LOS DICCIONARIOS


Pedro Luis Barcia La decisión del Diccionario de Oxford  (Oxford English Dictionary) de incluir un símbolo iconográfico, el corazón, entre sus lemas lexicográficos, no va a darse en los diccionarios de las Academias de la lengua española. Estos son ordenamientos de voces y expresiones lingüísticas, no icónicas. Mezclar la hacienda lleva a confusión, lo sabe el paisano. Y, como decía doña Petrona,  confundir el aserrín con el pan rallado genera malas milanesas.


Si tomamos como muestra la reciente Ortografía (Espasa Calpe, 2010), hallamos en ella tres apéndices: Uno, de Abreviaturas, con la más amplia propuesta de ellas: Dr., a.d.C (antes de Cristo), atte., etc. Otro,  de Signos alfabetizables que no son los de uso frecuente por los hablantes,  sino por disciplinas  o ámbitos especiales: Al (aluminio), USD (dólar), g. (gramo). Y un tercer apéndice de  Símbolos no alfabetizables, es decir que no se registran con letras de nuestro abecedario: @, %, $, etc.,  símbolos  convencionales de uso universal. Pues bien, símbolos como el corazón podrían tener cabida en esta sección. Y le podríamos sumar el de «muerte» o «peligro»: la calavera con dos tibias; y el de A-O, alfa y omega, principio y fin; y los de mujer y de hombre, tomados del Zodíaco, además de Venus y de Marte (la mujer busca amor y el hombre guerra, o hace el amor como la guerra). Todo esto es una forma de  CNV, comunicación no verbal, pero escrita,  más allá del lenguaje de las señas y gestos humanos, como el de los sordomudos, y otros.

    Con la práctica  de los MDT (mensajes de texto, alias SMS), del tuiteo, del chateo y de los c.e. (o simplemente, correos) se han ido introduciendo iconos que se imponen en los usuarios. El corazón –además de estar en cuanta remera se estampe- es uno de ellos para expresar «amor» o flexiones del verbo «amar»: amo. Todos los emoticonos (no «emoticones») también ingresarían  en esta categoría de símbolos iconográficos, del tercer apéndice o sección, para decir , p.ej., «Estoy feliz», «Estoy triste», con las caritas de exultación o depresión correspondientes, inclusas en medio de lo verbal.  Pero hay otros aportes. Los símbolos no alfabetizables matemáticos pueden «escribir» el lema de Caritas: +x–, y «leemos»: «Más por menos».

   También el Oxford incluye, en medio de su lemario de voces, siglas, como: OMG (Oh my God, “Oh, Dios mío”). Las Academias llevamos esos casos  al primer apéndice de los apuntados, fuera de las columnas de las voces y expresiones. Ya los romanos usaban RIP, (resquiescat in pace) que corresponde a nuestro Q.e. p.d (“que en paz descanse”), q.b.s.m (“que besa su mano”, antiquísimo en las cartas);  siempre con puntos entre letra y letra, con lo que se los considera abreviaturas y no siglas.

    Usos como  h.d.p. (hache de pe), o la p.q.t.p. (que no es “la placa que te puse”, precisamente), cada vez  más frecuentes en los grafitti,  en un futuro tal vez  ingresen a la galería de las abreviaturas, salvo, cosa improbable, que desaparezcan de entre nosotros los merecidos destinatarios de estas punteadas jibarizadas.

 

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