Noticias del español

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| Ramón Solsona
www.lavanguardia.es, España
Viernes, 13 de agosto del 2010

PALABRAS VIAJERAS: STRC PRST SKRZ KRK

Poca broma con el checo. Una lengua que es capaz de escribir frases enteras sin vocales merece la máxima consideración. La que figura en el título de este comentario significa 'métete el dedo en la garganta'.


Es semejante al catalán 'setze jutges mengen fetge d´un penjat', una divisa fonética que identifica una lengua y, por extensión, a una comunidad. Algunas palabras de este idioma eslavo han llegado hasta nosotros a través de una montaña rusa de lenguas interpuestas.

La primera es pistola. No porque los checos anduvieran a tiros, al contrario, la palabra madre es de lo más bucólico, una especie de flauta de caña llamada pišt´al. El alemán se inspiró en ella para llamar Pistole a un arma de fuego en el siglo XV. Al siglo siguiente el francés se encargó de repartir pistoles y pistolas a otras lenguas.

Un recorrido análogo sigue la palabra obús, menos inocente que la anterior, puesto que el checo houfnice designaba una máquina de arrojar piedras, una catapulta. El alemán convirtió el nombre en haubitze y el francés lo redujo primero a hocbus y posteriormente a obus (palabra aguda). Y de Francia salió disparado hacia la Península.

La palabra checa más interesante es, sin duda, robot. Tiene un origen literario, teatral, por la obra del novelista y dramaturgo Karen Txapek, que en 1920 dibujó un mundo futurista con máquinas de aspecto humano que hacían los trabajos más duros. Robota, significa eso, trabajo forzado. Los robots universales de Rossum se representaron en las principales salas del mundo, lo que contribuyó a la internacionalización de una palabra que cada día cobra más actualidad, como atestiguan la robótica y el mismísimo Robocop.

Volvemos a la música. La polca no es polaca, sino checa. Esa danza rápida surgió en el siglo XIX y, tras triunfar en Praga, lo hizo luego en Viena y en París. Los Strauss compusieron algunas polcas que siguen encandilando a los austriacos y también al mundo entero, pero hay que dar al César lo que es del César. La gloria musical para los austriacos y el honor de la cuna para los checos. La palabra que se originó en Bohemia fue pulka, que, según la versión más extendida, significa medio paso, y muy pronto se convirtió en la palabra polka.

Una aclaración. Las cárceles comunistas llamadas checas, especialmente durante la guerra civil española, no tienen nada que ver con los checos. La palabra es rusa, un acrónimo de Crezvycajnaja Komissija (comisión extraordinaria), el primer nombre que recibió la siniestra policía política soviética en 1917.

Pistola, obús, robot, polca

El checo ha hecho llegar algunas palabras a las lenguas europeas, generalmente a través de idiomas interpuestos. La más conocida es robot.

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