Noticias del español

| | | | | | |

| Ricardo Espinosa (Juan Recaredo)
El Siglo de Torreón (México)
Viernes, 10 de agosto del 2007

PALABRAS TIENEN LA PALABRA: EL SIGNO DE INTERROGACIÓN ¿DE DÓNDE SALIÓ?

¿Qué? ¿Por qué? ¿Cómo dijo? ¿Cómo dice que dijo? En las remotas épocas romanas, cuando se quería hacer que una frase fuese interrogativa, se escribía la palabra quaestio después de la frase. Así, quaestio indicaba «es pregunta».


Con el tiempo, aquella palabra se fue abreviando. Primero, en lugar de quaestio se empezó a poner qo. Es decir, una q minúscula, seguida de una o también minúscula y luego un minúsculo puntito.

Aunque esto ya representaba en sí una gran simplificación, se acortó luego aún más, quedando solamente la q y el punto, o sea q. Todavía después se empezó a poner el puntito debajo de la q y más tarde, alguien le dio una mordidita a la letra y nos quedó como producto final ese «gusanito» que nos sirve como símbolo para cerrar las frases interrogantes, tal como lo conocemos ahora: ?????

En algunos idiomas como el inglés, ahí paró la cosa, pero en español todavía se le asignó una contraparte que es el mismo signo pero en posición invertida y sirve para indicar en dónde empieza la pregunta, prudente medida, a decir verdad, porque en inglés hay momentos en que no sabe uno si se está preguntando o afirmando algo… ¡y si no sabes inglés, tantito peor!

Recordemos entonces que en nuestro idioma, para escribir con corrección, es necesario siempre escribir ambos signos, el que abre y el que cierra la interrogación.

Así son los orígenes de nuestro idioma. Tenemos —como otro ejemplo— el extraordinario caso de la X que algo tiene de cruz y de calvario, sobre todo para nosotros los mexicanos, una letra que aparece realmente pocas veces en nuestro vocabulario y que sin embargo, por equis razón, nos identifica.

De la X podemos decir muchas cosas, empezando porque la hemos tenido que defender a capa y espada para que se quede en el nombre de nuestro país, a pesar de que los españoles se enojan y vociferan queriendo descalificarnos: Josú, pero mira que sois unos tíos tercos… ¿eh? Que Méjico se escribe con J, hombre… ¡joder…! (¿O se debería escribir xoder?).

La enigmática X es una letra que sentimos muy nuestra, la queremos mucho, tanto que le damos indistintamente cuatro sonidos en nuestro querido español mexicano: La s de Xochimilco, la sh de Xola, la ks de Necaxa y la j de México.

¿Y por qué tantos sonidos? Pues porque los conquistadores oían a nuestros aborígenes decir mexica y unos entendían meshica y otros mejica, mesica o mecsica y escribían las crónicas como Dios les daba a entender y por lo visto les dio a entender poco y diverso.

En matemáticas, la X es la incógnita y el comediante Chabelo acaba calificándola de «espantosa» cuando aparece inopinadamente en sus concursos, como queriendo privar a un indefenso niño de su premio.

Finalmente diremos como dicen los muchachos de ahora: Lo que pasa con la equis es que «está muy equis».

¡Hola!

¿Has buscado tu consulta?

Si no la encuentras, rellena nuestro formulario: