Noticias del español

| | | |

| Israel Álvarez
www.20minutos.es, España
Miércoles, 28 de abril del 2010

PALABRAS COMUNES CON APODO REGIONAL

En España, podemos encontrar miles de formas diferentes de citar o referirse a los mismos conceptos u objetos.


Los regionalismos suelen recaer en las palabras que más usamos, las que nos son más cercanas y comunes.


Son las palabras que más usamos, las que nos son más útiles en la vida diaria a las que les ponemos 'apodo'. Viajando por España podemos descubrir un patrimonio menos imponente que los grandes edificios y monumentos, pero mucho más ligero y de uso público y popular: los regionalismos.

Probablemente, en la enorme diversidad de nuestro país existan miles de estos conceptos de diferente nombre, entre los cuales hemos querido seleccionar algunos de los más populares para un viaje singular.

Para este traslado lingüístico por nuestro mapa de términos, lo mejor es ir en autobús, aunque podríamos preferir una guagua si partimos de Canarias, un pegaso si lo hacemos desde Sevilla o incluso en una camioneta si salimos de la capital.

Como el viaje será largo, lo mejor será llevar algunos refrigerios, entre los que puede estar el maíz tostado, o kikos en Madrid, que tendremos que comprar al nombre de maicitos en Galicia o Santander, churrucas en Valladolid o millo en Canarias. Lo mejor será pedirlos en un quiosco madrileño, un carrito canario o incluso en un carrillo de la zona de Miranda de Ebro. También podemos llevar patatas fritas, o papas valencianas o canarias, o si somos más del norte, una bolsa de patatillas.

Pero para ser más mediterráneos lo mejor será echar al zurrón un buen bocadillo, hecho con una barra o pistola que pediríamos al panadero en Madrid, o un cuarto o medio en Asturias. Quizá podríamos hacer el emparedado con un pirulí si lo pedimos en el norte. O si preferimos el pan de molde, el jamón de york y el queso, podremos hacernos un biquini barcelonés, homónimo del sándwich mixto.

En cualquier caso, el bocado más jugoso será el último, el que pille el pico del pan, el coscurro en Galicia, la teta salamanquina, el currusco norteño o incluso el cuscurro del centro peninsular.

Si el chófer es bueno y no está atontado, o achocado, como diría un gaditano; acarajotado, un sevillano; pichazo, un burgalés o enfrascado, un ciudadrealeño, y siempre que no le pare la policía municipal, pitufos en Madrid o cacarillos en Cádiz, podremos hacer una paradita de descanso.

Allí donde nos detengamos podremos tomarnos una cerveza, que dependiendo de donde la pidamos será una caña, en Madrid, una garimba, en Galicia, un penalti en Aragón, un zurito en el País Vasco, o incluso una mediana en Cataluña. Si queremos más, podemos recurrir al mini madrileño, o quizá al cachi asturiano, la maceta andaluza o el cubalitro malagueño.

Pero habrá que tener cuidado porque si nos entretenemos en la cantina, o incluso jugando a la rayuela madrileña que se llamaría teje en Andalucía o cascayu en Asturias, podríamos perder el autobús.

Si eso sucediese, deberíamos buscar a quien nos llevara en brazos, o si es gallego el generoso portador, pedirle que nos cogiera en el colo o aúpas si fuera de la zona de Miranda de Ebro. Aunque quizá sería más cómodo ir a coscoletas hasta Murcia, a Carricotas hasta Burgos o incluso a caballito a cualquier otra parte.

Lo que es seguro, es que vayamos donde vayamos disfrutaremos de la diversidad lingüística de nuestro país.

¡Hola!

¿Has buscado tu consulta?

Si no la encuentras, rellena nuestro formulario: