Noticias del español

| María Luisa García Moreno

Palabra en combate: «Tan antigua como las querellas de los hombres»

Existen diferentes teorías acerca de la etimología del término artillería: de acuerdo con el DRAE procede del francés artillerie, «arte de construir, conservar y usar todas las armas, máquinas y municiones de guerra»; según otras fuentes, proviene del latín artellarius, derivado de arts, «arte» o también del latín artillus que significa «ingenio».

Artilleros en el siglo XIII eran los «herreros y carpinteros que construían ingenios, máquinas y carruajes de guerra» o «personas que artillaban o armaban un castillo o fortaleza». Un solo maestre fabricaba las armas de un ejército, que se clasifican como:

•  Máquinas de aproche, para proteger a los asaltantes que se acercaban a la fortaleza: manta o mantelete –«biombos ligeros de pieles o telas resistentes»– y la tortuga –con ruedas y, a veces, con un ariete (del latín arĭes, -ĕtis, «carnero», «máquina destinada a batir murallas»: viga larga y pesada, con un extremo reforzado con hierro o bronce labrado y, por lo general, con forma de cabeza de carnero; en ese caso se llamaba tortuga arietaria.

 Máquinas para el asalto, como escalas, de diversas formas y tamaños; grúa o toleno, para transportar sobre el muro hombres armados; bastida o torre de asalto móvil –torre de varios pisos y base cuadrada, sobre ruedas, en cuya plataforma se portaban balistas (del latín balista y este del griego, «lanzar, arrojar», «máquina para arrojar piedras pesadas»)– y catapultas (del latín «máquina para arrojar piedras o saetas» –hoy se llama así al «mecanismo lanzador de aviones para facilitar su despegue en plataformas u otros espacios reducidos».

 Máquinas demoledoras, como el ariete.

•  Máquinas contra escalada y abertura de brechas, entre las que se cuentan: hoz en el extremo de una pértiga para cortar cuerdas; cuervo demoledor –del latín corvus, por su semejanza al pico o la garra, «enorme garfio de hierro en un mástil, para derribar las piedras debilitadas»–; grúa con peso que se hacía caer repetidas veces sobre las máquinas de los sitiadores; lobo, especie de tenaza suspendida de una grúa, para enganchar y desviar el ariete u otras máquinas, alzándolas y dejándolas caer, o de garfio que, a modo de caña de pescar, enganchaba y derribaba hombres, escalas de asalto y otras máquinas.

 Máquinas de tiro para lanzar proyectiles, verdaderas precursoras de la artillería; de acción horizontal –su objeto era abrir brechas en las murallas–, antecedente mecánico del cañón, de acción parabólica tenían el fin de hacer daño en el interior de la fortaleza y son el precedente mecánico del mortero y el obús.

Por su larga existencia, Tomás de Morla, en libro publicado en 1784, expresó: «La Artillería es tan antigua como las querellas de los hombres».

¡Hola!

¿Has buscado tu consulta?

Si no la encuentras, rellena nuestro formulario: