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| Umberto Eco
El Mundo (Madrid)
Viernes, 7 de abril del 2006

OXIMORONES CONCILIADORES

TRAMPAS LlNGÜISTICAS


El lenguaje se ha convertido, sobre todo en el ámbito de la política, en un espacio donde sustantivos y adjetivos antagónicos se unen de forma contradictoria, como puede apreciarse estos días en la campaña electoral que vive Italia.


Hace tan sólo unos años, cuando se utilizaba la palabra oximorón, habia que explicar de qué se trataba. Para definirla, se recurría a expresiones célebres, como «convergencia paralela», y era oportuno aclarar que hay oximorón cuando se combinan dos términos que se contradicen en profundidad, como fuerte debilidad, desesperada esperanza, . dulce violencia, insensato sentido (Manganelli) y, para no olvidar el latín, «formosa deformitas, concordia discors, festina lente».

Hoy en día, todo el mundo habla del oximorón. Es una palabra que se lee a menudo en la prensa y hasta se la oí a los políticos en la televisión. En definitiva, o todo el mundo se puso a leer tratados de retórica o hay algo de oximórico en lo que está ocurriendo. Se podría objetar que el fenómeno no es síntoma de nada, porque siempre surgen modas lingüísticas debidas a la pereza y a la imitación. Unas duran el espacio de un segundo y otras sobreviven durante mucho más tiempo. Pero el caso es que, en los años 50, las chicas decían continuamente «bestial» y, ahora, dicen «absurdo», sin por eso referirse ni a la zoología ni a Ionesco.

Durante algún tiempo, mucha gente decía «un momentito», pero no porque el tiempo encogiese. Resiste todavía la insoportable costumbre de hablar de cónyuges, quizá sólo Dios sepa el porqué, en tiempos en los que se presenta al marido como compañero. Y, desde hace unos años, los franceses abusan del término incontournable, en el sentido de algo que no se puede evitar y que ,hay que tener en cuenta absolutamente. Y todo, en la radio, en la televisión, en las conversaciones y en las cenas, todo se torna incontournable. Una película, un problema, un libro, una comida, un tipo de zapatos…

Temo que, también entre nosotros, pronto se hable de algo «incontumable». Y se terminará por decir: «Lo incontumable es algo que nos llama, pero no porque haya aumentado de improviso el número de las cosas inevitables. Más aún, cuando todo se toma inconturnable, todo puede ser tranquilamente descuidado u obviado».

Sospecho, sin embargo, que el oximorón haya ganado popularidad porque vivimos en un mundo en el que, superadas las ideologías que intentaban, a veces de una forma un tanto ruda, reducir las contradicciones e imponer una visión unívoca de las cosas, ya sólo nos debatimos entre situaciones contradictorias.

¿Quieren un ejemplo evidente? La Realidad Virtual, que es algo así como una Nadá Concreta.

Además, hay «bombas inteligentes», que no parece un oximorón, pero lo es, si se considera que una bomba, por su propia naturaleza, es estúpida y debería caer donde la arrojan. De lo contrario, si se hace por propia iniciativa se toma en fuego amigo, bellísimo oximorón, si por fuego se entiende algo puesto en marcha para dañar al que no es amigo.

Me parece bastante oximórica la «exportación de las libertades» si libertad, por definición, es algo que un pueblo aun grupo conquista por medio de una decisión personal y no por la imposición de otro. Y, siendo sutiles, también hay un oximorón en el «conflicto de intereses» porque se puede traducir como Interés Privado Perseguido para el Bien Público o Interés Colectivo Perseguido para el Propio Bien Particular.

Son, oximóricas la Movilización Global de los Antiglobalización, la Paz Armada y la Intervención Humanitaria, si por intervención se entiende, que se entiende, una serie de acciones bélicas en casa de otro.

Oigo cada vez más los programas electorales de los nuevos aliados de Berlusconi, una izquierda fascista, y me parecen bastante oximóricos los Ateos Clericales como Pera y Ferrara. Y no me olvido, aunque ya nos hayamos acostumbrado, de la Inteligencia Artificial e, incluso, del Cerebro Electrónico, si por cerebro se entiende esa materia viscosa que tenemos en la caja craneal. Por no hablar de los Embriones con Alma e, incluso, de la Variante del Desfiladero, dado que, por definición, un desfiladero es el único punto («inconturnable») por el que se puede pasar entre dos montañas. Díganme si no es oximórico ser «bipartidista», es decir Tomar Parte Valientemente Teniendo los Pies en Dos Zapatos. Y también me parece oximórica la propuesta del Olivo de un Voluntariado para el Servicio Civil Obligatorio.

En definitiva, al no saber ya cómo hacer cuadrar opciones que no pueden ir juntas, se recurre a Oximorones Conciliadores (otro bello Qximorón) para dar la impresión de que lo que no puede convivir que conviva: la misión de paz en Irak, las leyes contra los magistrados (que son quienes deberían aplicarlas), la política en televisión y las farsas en el Parlamento, la censura de la sátira no autorizada, las profecías a toro pasado, como el tercer secreto de Fátima, los kamikazes árabes que serían algo así como los sarracenos sintoístas, los del mayo del 68 que se pasaron a Berlusconi o el populismo liberal. Para terminar con las parejas de hecho virtuosamente contrarias a los concubinas divorciados.

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