Noticias del español

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| Francisco Miraval
Periódico Siglo 21 (Essex, EE.UU.)
Jueves, 27 de abril del 2006

OTRO ATAQUE DIRECTO CONTRA EL IDIOMA ESPAÑOL

¿Cómo puede considerase al español como un «idioma extranjero» cuando el español llegó a esta zona hace 400 años, es decir, 250 años antes de la llegada del inglés? Si alguien quiere pruebas, que mire los carteles en las carreteras y va a ver que dicen «Colorado».


¿Son los suizos menos suizos porque en Suiza se hablan tres idiomas, el alemán, el italiano y el francés? ¿Es la India menos India por tener 17 idiomas oficiales? Si hablar más de un idioma dentro de un país fuese una amenaza a la integridad de ese país, entonces ya no habrían ni relojes suizos ni trabajos de computación en la India.

Pero 20 políticos republicanos de Colorado ven al español como «una amenaza» para la integridad de este estado, a tal punto que recientemente presentaron una resolución de diez páginas pidiendo que todo organismo público (incluyendo escuelas y bibliotecas) y toda entidad privada que hable en nombre de un organismo público presenten información solamente en inglés.

La resolución (HCR06-1008), lejos de tener un carácter simbólico, puso en marcha un proceso de reforma a la constitución estatal que obliga a la legislatura en pleno a votar sobre el tema y, si los legisladores están de acuerdo, a incluir la propuesta de reforma en las boletas electorales de noviembre próximo.

Pero no se trata sólo de que las comunicaciones oficiales sean exclusivamente en inglés. La propuesta busca además prohibir que las bibliotecas públicas compren libros que no estén en inglés, con la excepción de libros de texto. Y las escuelas sólo podrían dictar clases en inglés.

Aún más, la resolución pide que se autorice a cualquier persona a iniciar acciones legales contra un organismo oficial o una agencia privada que trabaje para un organismo oficial si en esas entidades se insiste en hablar un idioma que no sea el inglés.

Si la resolución es finalmente aprobada, los empleados bilingües perderían el sobresueldo que ahora perciben y tendrían que hablar sólo en inglés. Eso significaría, por ejemplo, que el Departamento de Transporte ya no podría informar en español sobre los cierres de las carreteras, ni el Departamento de Salud podría advertir a los fumadores hispanoparlantes sobre los peligros del cigarrillo.

Los ejemplos podrían multiplicarse hasta llegar al absurdo. Por ejemplo, las bibliotecas públicas podrían tener una gramática en español (porque es un libro de texto) pero no una Biblia en español (porque sería «un libro escrito en un idioma extranjero»).

Lo interesante del caso es que aparentemente ninguno de los 20 legisladores que impulsan esta propuesta habla más de un idioma. Se trata, entonces, de personas monolingües que quieren imponer su monolingüismo a una comunidad crecientemente bilingüe. Si alguno tiene dudas del creciente bilingüismo, que entre en alguna de las grandes tiendas y que lea los carteles (que están en inglés y en español).

No solamente eso. ¿Cómo puede considerase al español como un «idioma extranjero» cuando el español llegó a esta zona hace 400 años, es decir, 250 años antes de la llegada del inglés? Si alguien quiere pruebas, que mire los carteles en las carreteras y va a ver que dicen «Colorado».

Es una situación muy peligrosa cuando políticos con complejo mesiánico e ignorantes de la historia y la geografía creen tener todas las respuestas y buscan imponérnoslas.

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