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| Efraín Osorio
La Patria (Colombia)
Martes, 17 de junio del 2008

ORTOLOGÍA, RADIOPREPARAR, ALCALDE-ALCAIDE

«Por esto, y no obstante el uso, me parecen inapropiados los giros 'buena ortografía', por redundante; y 'mala ortografía', por contradictorio: si es 'ortografía', tiene que ser buena; y si no es 'ortografía', es 'cacografía'. Así de simple».


La ortología es «el arte de pronunciar correctamente y, en sentido más general, de hablar con propiedad». Según esta acepción, la 'ortología' no es parte de la gramática, sino una 'habilidad' ('arte', dice la definición), que puede ser natural, aunque tosca; o adquirida.

La ortografía, en cambio, sí es parte de la gramática, porque es «el conjunto de normas que regulan la escritura de una lengua»; y «la forma correcta de escribir respetando las normas de la ortografía». El mismísimo Antonio de Lebrija, en el capítulo primero de su gramática («En que parte la gramática en partes») dice: «Aquélla que diximos doctrinal en cuatro consideraciones se parte: la primera los griegos llamaron Orthographía, que nosotros podemos nombrar en lengua romana, sciencia de bien y derecha mente escribir».

No sobra decir que esta gramática fue impresa por primera vez en Salamanca en 1492, impresión adquirida por Hernando Colón, que la legó a la humanidad en su testamento de la siguiente manera: «Don Fernando Colón, hijo de don Cristóbal Colón, primer Almirante que descubrió las Indias, dejó este libro para uso e provecho de todos sus próximos; rogad a Dios por él».

El antónimo de 'ortografía' es 'cacografía', definida así por El Diccionario: «Escritura contra las normas de la ortografía». Por esto, y no obstante el uso, me parecen inapropiados los giros 'buena ortografía', por redundante; y 'mala ortografía', por contradictorio: si es ortografía, tiene que ser buena; y si no es 'ortografía', es 'cacografía'. Así de simple.

Inquietudes, las anteriores, del señor Carlos Mario Vallejo Trujillo, que añade: «El profesor Bedoya, quien orienta Radio 2 en la Universidad de Manizales, usa el verbo radiopreparar con frecuencia. ¿Se acepta esto como parte del argot periodístico?». Como usted mismo dice, la palabreja suena bien. Y la Academia asienta en su diccionario muchas voces que tienen como parte constitutiva la femenina 'radio' (apócope de 'radiodifusión'), por ejemplo: radiocasete (radiograbador-a), radioemisora, radioescucha, radiofrecuencia, radiola, etc. Sin embargo, no incluye en su léxico el sustantivo 'radiopreparación' ni su verbo 'radiopreparar'. De tal manera que, jerga o no de esa profesión, y no importa que se gasten más palabras y más tinta, es más culto decir, por ejemplo, «preparar para la radio», o lo que significare tal vocablo. Tal cual.

Hace pocas semanas, LA PATRIA dio a luz la sección «Historia Patria», que yo llamé 'de las nostalgias'. Pero la criatura nació con muchos defectos, ignoro si congénitos o adquiridos en sus primeros minutos de vida. Me inclino por esto último. En mi nota anterior anoté el error tremendo, y hasta chistoso, cometido con el apellido de la declamadora Berta Singerman («sin Germán»); y en la edición del 5 de este mes, el redactor (de hace 85 años), o el transcriptor (de hoy), emplea —¡dos veces!— 'alcalde' por 'alcaide', de esta guisa: «El sábado, a las 11 de la mañana, el preso Joaquín Escobar pidió permiso al alcalde del establecimiento…»; «El señor alcalde de la cárcel nos informa que Escobar había manifestado…».

Aunque las dos palabras tienen el mismo progenitor -la voz árabe hispánica 'alqádi', del árabe 'qa’id' (capitán)-, sus acepciones son diferentes. El 'alcalde', como el doctor Juan Manuel Llano entre nosotros, es, según El Diccionario, «el presidente del ayuntamiento de un pueblo o término municipal, encargado de ejecutar sus acuerdos, dictar bandos para el buen orden, salubridad y limpieza de la población, y cuidar de todo lo relativo a la Policía urbana. Es además, en su orden jerárquico, delegado del Gobierno en el orden administrativo». ¿Sí lo sabrá él todo esto?

El 'alcaide', en cambio, es, de acuerdo con la misma fuente, «la persona que tiene a su cargo el gobierno de una cárcel». Hasta finales de la Edad Media, el alcaide «era el encargado de la guarda y defensa de algún castillo o fortaleza». Para que sepa, señor, nada más.

La locución 'tiempo ha' significa 'hace tiempo' o 'hace mucho tiempo'. Hay en la inflexión verbal 'ha', según gramáticos autorizados, una fusión de los verbos 'haber' y 'hacer'. Sea como fuere, el escritor César Montoya Ocampo convirtió dicha inflexión en una extraviada interjección, así: «…clamó contra el ostracismo en que se la tenía, logrando, como una conquista, ¡tiempo ah!, su aceptación en la universidad…». (LA PATRIA, V-5-08). Los signos de admiración, innecesarios en la locución 'tiempo ha', confirman el despiste. ¡Ah confusión!

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