Noticias del español

|

| Editorial El Pasaje de las Letras de Valladolid

Oda a la tipografía

Pablo Neruda publicó este trabajo estético y literario en 1956. Cincuenta años más tarde la editorial El pasaje de las Letras lo pone a disposición de los coleccionistas y aficionados a la tipografía.

A simple vista la Retórica y la Tipografía parecen dos disciplinas inconexas, pero, tras siglos de coexistencia, ambas mantienen nexos inquebrantables que abren nuevas vías de investigación. La letra es la representación verbal y visual de nuestro lenguaje y nuestro pensamiento. Su agrupación en palabras y oraciones conforman textos cuyo objetivo principal es persuadir al lector para ser leídas. Y esta persuasión la ejerce no sólo a través de su contenido, sino también de su forma. Oda a la tipografía constituye una temprana aproximación a esta perspectiva tipográfica con el aliciente del talento literario de Pablo Neruda.

Neruda cuidó mucho sus propias ediciones, desde sus primeros libros. Recordaba que el viejo poeta Augusto Winter le ayudó a copiar a máquina casi todo el libro Veinte poemas de amor y una canción desesperada , en papel de estraza y formato cuadrado. Neruda exigía también los bordes dentados, cosa que don Augusto consiguió presionando el papel sobre un serrucho. Cuando el libro llegó a los talleres de Editorial Nascimento, en 1924, el poeta sólo consiguió que se hiciera en formato cuadrado, lo que ya era una rareza para esa época.

Años más tarde, en 1933, Neruda volvería a poner a prueba al editor Nascimento, esta vez con la hermosa primera edición de lujo de Residencia en la Tierra.

El poeta aplicó su conocimiento del arte de los grandes impresores europeos a sus propias obras. Sus relaciones con Mauricio Amster, el mejor diseñador de libros que hubo en Chile entre los años 40 y los 70, no siempre fueron armónicas. Chocaban dos voluntades fuertes: un hombre de oficio y artista del diseño, con un poeta conocedor del arte del libro. Hay anécdotas que indican que Neruda, sin embargo, le reconocía autoridad a Amster y terminaba acatando sus opiniones.

En diversos textos Neruda refiere sus aficiones bibliófilas: «Me interné en la selva de las librerías, por los vericuetos suburbiales de las de segunda mano o por las naves catedralicias de las grandes librerías de Francia e Inglaterra» —recordaba en sus Reflexiones desde Isla Negra—. Mi biblioteca pasó a ser considerable. Los antiguos libros de poesía relampagueaban en ella y mi inclinación por la historia natural la llenó de grandiosos libros de botánica, iluminados a todo color, de pájaros, de insectos, de peces. Encontré por el mundo milagrosos libros de viaje, Quijotes increíbles impresos por Ibarra, infolios de Dante con la maravillosa tipografía bodoniana, y hasta un Moliere hecho en poquísimos ejemplares…» (Fuente: Fundación Pablo Neruda).

¡Hola!

¿Has buscado tu consulta?

Si no la encuentras, rellena nuestro formulario: