Noticias del español

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| Luz Nereida Pérez
claridadpuertorico.com, Puerto Rico
Jueves, 27 de enero del 2011

NUEVA ORTOGRAFÍA

Aunque aún no hemos tenido la oportunidad de revisar el contenido de la nueva ortografía de la lengua española —ya que se nos ha informado que no estará en nuestras librerías hasta el mes de febrero—, conviene adelantar una serie de comentarios sobre ella. Datos que basamos en lecturas de partes noticiosos publicados en diversas fuentes periodísticas y de los que se ha hecho acopio, esencialmente, en la página cibernética www.elcastellano.org y de igual modo en www.fundeu.es


Mucho ha sido el revuelo causado por la supuesta «revolución» en el aspecto ortográfico de nuestra lengua, todo lo cual merece colocarse en su justa perspectiva. Afirmamos de inicio que una de las particularidades de la ortografía de la lengua española es que ésta posee uno de los sistemas fonológicos más sencillos del mundo. Se trata de una lengua de lectura y grafía muy literal, con muy pocos impedimentos fonéticos. (A diferencia del inglés, que posee una grafía muy compleja en la que en un porcentaje muy bajo de sus palabras coinciden grafía y pronunciación.) Por tanto, y como algunos lingüistas han afirmado, la lengua española realmente no requiere más simplificación en su ortografía.

Por otro lado, también conviene recordar que el lenguaje tiene un aspecto muy dinámico —el léxico— y otro bastante estable —la estructura—. Ello es así porque lo que verdaderamente distingue a un lenguaje no son sus palabras sino su gramática y de darse demasiados cambios estructurales perdería su particular personalidad. La lengua española ha adquirido un dinamismo nunca antes visto en la admisión oficial de nuevas palabras, lo cual resalta a partir de la edición de 1984 del Diccionario de la Real Academia Española —símbolo o normativa léxica del español—. No obstante, los cambios ortográficos, por ejemplo, se dan muy esporádicamente. Así hubo cambios efectivos el 1 de enero de 1959 (cuando surge, entre otras, la regla de los monosílabos) y se publicaron nuevos cambios —muy leves— para octubre del 2009 con la emisión académica del libro de título Ortografía de la lengua española.

Lo que ha abonado a la histeria y al cacareo en cuanto al tema de la ortografía, creemos que se debe a tres aspectos. Primeramente el que se difundieran por la Internet unas propuestas, que muchos entendieron que eran ya reglas finales y firmes. Éstas posteriormente fueron discutidas en reunión de lingüistas llevada a cabo en Guadalajara, México y la mayor parte no se convirtieron en reglas rígidas del idioma, sino en meras recomendaciones, según se afirma en los partes de prensa que hemos revisado. Otro aspecto que aparentemente ha contribuido también a esta inusitada reacción por parte de los hispanohablantes es la mera apariencia de la nueva Ortografía, dado que la de octubre del 2009 tiene 162 páginas y la nueva tiene 745. Ello ha llevado a algunas personas a concluir que son muchos los cambios, pero, por el contrario, lo que abunda son ejemplos ilustrativos de cada regla y explicaciones extensas de temas relativos a las tendencias particulares de la ortografía española. En nuestra opinión, ha contribuido de igual modo a la confusión y a las diversas interpretaciones el que algunos difusores de la noticia no han sido cuidadosos en observar, citar o parafrasear correctamente las palabras empleadas en la redacción de las reglas. De ahí que se haya enunciado como regla firme, cortante, inapelable e incuestionable, lo que no necesariamente lo era.

En uno de los partes de prensa que intentan convocar al público nuevamente a la sensatez y la calma, se afirma que: «Se ha creado la errónea impresión de un vuelo gigantesco en la norma hasta ahora vigente, cuando en realidad los cambios son casi insignificantes» (El Diario Montañés). El periodista Adrián Sack expresa en La Nación que el propio José Manuel Blecua, actual director de la Real Academia Española, ha aclarado que la mayor parte de las «modificaciones» no son «cambios impuestos», sino «simples recomendaciones». De igual modo, ha expresado el académico José G. Moreno de Alba, director de la Academia Mexicana, que la novedad de la publicación de la Ortografía no radica en que haya nuevas reglas, sino en que «las explica en todo detalle».

Publicaciones periódicas, como Tiempo Argentino, resaltan que tras todos estos cambios lo que hay son motivaciones de índole económica al cuestionar el porqué de la publicación de trabajos tan extensos en lugar de poner la información en la Internet a disponibilidad de los 450 millones de hablantes. Uno de los elementos que levanta sospechas de intereses de venta es que los cambios ortográficos fueron discutidos y aprobados el 20 de noviembre del 2011 durante la Feria Internacional del Libro en Guadalajara y ya en enero sale a la luz pública esta fuente de consulta con una primera tirada para España de 85.000 ejemplares. Número en el que no se toma en cuenta cuántos ejemplares se emitirán posteriormente para América, por lo que «para muchos la política panhispánica de la RAE es parte de la expansión económica española sobre América».

Ante los cambios anunciados, concluye el parte de Tiempo Argentino, «algunos miembros de la misma Academia toman distancia». Se indica que Javier Marías ha afirmado que seguirá escribiendo «como me apetezca» así como Arturo Pérez Reverte, Fernando Vallejos y otros. Con toda probabilidad, los cambios propuestos adquirirán vigor a medida que se comuniquen consecuentemente en los sistemas educativos de los países de habla hispana.

Esperemos, pues, a tener en las manos la publicación para entonces comentar en este espacio algunos de los supuestos cambios, recomendaciones o imposiciones.

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