Noticias del español

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| Francisco Febres Cordero
El Universo (Guayaquil, Ecuador)
Domingo, 29 de enero del 2006

NOS SALVAMOS LOS DUDANTES

En medio de tantas noticias malas, siempre asoma alguna buena, que nos devuelve la caridad. ¡Ay, no!, que nos devuelve la fe quise decir. ¡Es que me hago un lío con las virtudes teologales! No sé si la que corresponde es la una o la otra. ¡Siempre dudo!


Y a eso voy: la buena noticia es que la Real Academia de la Lengua, que es, ¿cómo les explicaría?, más o menos como el Papa, pero en Academia. Y en lengua, claro. O sea la máxima autoridad, la que hace que si la lengua está un poco pastosa, se mejore ipso facto con una Sal de Andrews para el hígado. O hasta con un Alka-Seltzer para el chuchaqui. Cuida tanto la lengua, que a los otros órganos no les hace ni caso y por eso se opone tenazmente a que se forme una Real Academia de los Ojos, por ejemplo. O de la Próstata. ¡Solo la lengua le importa a la Academia de la Lengua!

Ya me perdí. Eso me pasa por andarles explicando a ustedes la importancia de la lengua. Bueno, les decía que la buena noticia es que la Real Academia ha sacado un Diccionario panhispánico de dudas, que es verdaderamente una maravilla.

¿Por qué? me preguntarán ustedes. Pues porque nos resuelve las dudas, les responderé yo. ¿Y por qué se llama panhispánico? insistirán ustedes. Porque la lengua es al idioma un elemento tan necesario como el pan lo es a la nutrición, les responderé yo. Y entonces la Academia, como está llena de poetas, usa una metáfora y, además, promueve el consumo del pan hispánico que fue el que se comenzó a hacer en América a raíz de que Fray Jodoco Ricke trajo el trigo desde España, y con eso unió a las dos culturas, que lo que más tienen en común es el pan. Y la lengua con que se come el pan, por supuesto.

¡Qué diccionario! Como su nombre lo indica, responde todas las dudas que tenemos los dudantes acerca de cómo se escribe una palabra, y lo que significa.

Por ejemplo, yo dudaba si debía decirse carnet o carné. Y el diccionario me dice que le pregunte nomás al Ministro de Educación por qué el carnet del IGM de pronto se volvió un carné fabricado por otras imprentas. Y ya, con eso salgo de la duda, igualito que salen los estudiantes a apedriar y romper todo lo que se les pone por delante, con el argumento de que ellos quieren un carnet que les sirva para andar en bus y para que salga la Oxy y para que no se firme el TLC. O sea full equipo.

Y así es todo en el diccionario. Si tenemos dudas sobre la campaña presidencial y a quién apoyarán ciertos partidos y buscamos, por ejemplo, la palabra Correa, el diccionario nos saca de dudas al decir que este es un diccionario panhispánico y no PREhispánico, que no confundamos. Clarito está.

Imagínense que la palabra Cynthia, que antes no era aceptada porque se consideraba un anglicismo, ahora ya ha sido aceptada porque se considera un Lioncismo.

Lo que nuay es la palabra ID. Ya ni creo que existe. Pero ha de resucitar, no se preocupen, porque también desde hace tiempos proviene del lioncismo y todo lo de esa raíz es aceptado de inmediato.

En cambio la palabra León, que antes tenía una raíz que venía del socialismo, ahora ha sido aceptada pero con otra raíz, que viene del bancocracismo. O sea tiene múltiples entradas, como decimos los académicos.

Elé. Un poroto se anotó la Real Academia con este diccionario, para qué también.

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