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| Marta Nieto
elpais.com, España
Lunes, 22 de octubre del 2007

NO DIGA BUSINESS, DIGA NEGOCIO

En el mundo hay 450 millones de personas que hablan castellano. Esto supone un mercado potencial de gran importancia para las empresas españolas. Primero fueron las compañías de la industria cultural las que descubrieron el poder económico del idioma y ahora su utilidad se extiende a otros sectores.


Hasta 450 millones de personas en el mundo hablan español, de ellos 360 millones como primera lengua. El español está entre los cuatro idiomas más hablados en el mundo, después del chino mandarín y junto con el inglés y el hindi, en lo que se refiere a número de hablantes. Éstos son los datos. La realidad consiste en un enorme mercado, a una y otra orilla del Atlántico, lleno de compradores y vendedores, de potenciales consumidores, que manejan y se entienden en una lengua común, un bocado muy apetecible para cualquier empresa que desee hacer negocio. Un mercado que las industrias culturales (libros, cine, música…), a las que el público es más permeable, descubrieron ya hace tiempo y que se ha extendido a otros sectores.

¿Será fundamental en el mundo de los negocios del futuro cercano saber hablar castellano para sellar una fusión provechosa? Quién sabe, pero lo cierto es que nuestro idioma sube escalones año a año. El español es una lengua que une comercialmente y se sitúa ya como la segunda lengua extranjera más demandada por las multinacionales europeas, con un 20 % de estas grandes compañías que solicitan candidatos que hablen castellano. España, junto al resto de países latinos, se ha dado cuenta de su potencial y se aprovecha de ello.

Acuerdo de colaboración

«La imagen del español asociado a lo festivo, afortunadamente, está cambiando. Antes nos encontrábamos con que el inglés era el idioma que se asociaba siempre a prestigio, a dinero, y el español, a la fiesta. Este estereotipo está variando. El español y España cada vez tienen más connotaciones positivas de seriedad, de abrir posibilidades de mercado, en un montón de lugares», asegura Carmen Caffarel, flamante nueva directora del Instituto Cervantes.

Y es que ella, al frente de una institución que considera una punta de lanza a la hora de abrir el camino a las empresas a nuevos mercados o de apoyar los ya existentes, está convencida de que el español es «un valor añadido para las empresas». «Y no sólo en el ámbito hispano. Actualmente, las personas que sean capaces de manejar el español como segundo idioma tienen más puertas abiertas de trabajo y en ese sentido está el valor económico de la lengua. Incluso en el caso del llamado turismo idiomático, turismo lingüístico», explica.

El Instituto Cervantes y el Instituto Español de Comercio Exterior (Icex) firmaron el pasado mes de abril un convenio de colaboración para la formación y promoción de la internacionalización del español como lengua extranjera. Este acuerdo se apoya en un paso previo: la creación y promoción de la marca España, un proyecto que se presentó en Expo de Aichi (Japón) en el 2005.

Hasta ese momento, empresas punteras que se instalaban en el extranjero transmitían una imagen de una España avanzada y moderna. También el aumento de españoles de relevancia internacional ha ido alejándose de los tópicos y ofreciendo otra realidad. Sin embargo, España distaba mucho de ser un referente, incluso en sectores en los que sí lo era, y la fuerza se reducía a las iniciativas particulares.

Efecto multiplicador

Todo esto ha ido cambiando, gracias a que las potencias económicas han percibido a los países latinoamericanos como una unidad, un inmenso mercado. «Lo importante es sumar siempre», afirma convencida Caffarel, ante la tesitura de si es más rentable diferenciar o no lo español de lo latinoamericano. «El español es un idioma que compartimos como lengua materna 22 países y que tiene una explosión en el resto del mundo. Hoy en día el español se valora económicamente y empieza a ser imprescindible en muchos ámbitos de la industria. No hay que olvidar el papel de España en Europa. Somos un país muy potente y encima tenemos un efecto multiplicador con otros muchos países que también lo hablan. Todo eso le da una fuerza que además de número es también de calidad, valores que se asocian como un idioma de progreso que permite estar en el primer mundo de la economía», indica la directora del Instituto Cervantes.

La importancia del castellano como lengua en negocios se ve también reflejada en su creciente demanda en Asia, una zona en la que se expanden empresas españolas por su enorme potencial de mercado. Las peticiones para estudiar español en China se han incrementado en los últimos cinco años en casi un 160 %, según datos del Instituto Cervantes.

Hacia China y Brasil se extenderán también los planes del Icex «de apoyo a la internacionalización de las industrias culturales» en un futuro próximo. En esos dos países se aplicará una labor para impulsar el español ya en funcionamiento en Estados Unidos. «La promoción de la lengua española y de las industrias culturales descansa en cuatro sectores: los servicios educativos, audiovisuales, editoriales y musicales. Todos con un denominador común, la lengua. En cada sector actuamos de una forma diferente», explica Juan Miguel Márquez, director de la división de promoción de servicios del Icex. «Para nosotros es de importancia vital trabajar con el idioma. Consideramos que el español es un activo de primer orden», afirma Márquez.

Para el directivo del Icex, los países extranjeros son más permeables a las industrias culturales, lo que ejerce luego un «efecto de arrastre» a otro tipo de sectores. «El español en sí es un negocio, aunque no llegamos aún al nivel de los británicos para quienes el inglés es la segunda industria más importante del país», indica.

La claudicación de Estados Unidos

Estados Unidos se rinde al español.Unode los signos más evidentes es el número creciente de actores y actrices hispanos de Hollywood que habían abandonado su idioma materno y que ahora recuperan, lo hablan, «y además hacen gala de ello», indica Carmen Caffarel. «El español vende», afirma la directora del Cervantes, institución que tiene 69 centros repartidos por todo el mundo.

A la conquista del llamado Sunbelt (cinturón del sol) estadounidense se ha lanzado también con éxito el BBVA. Tras una presencia «muy amplia» en América del Sur y especialmente en México desde hace cuatro años y después de haber comprado distintas franquicias bancarias estadounidenses (Laredo National, State National y Texas Regional), el BBVA cerró en septiembre la compra del banco Compass Banchares, lo que sitúa al español entre los primeros 20 bancos de EE. UU. La compañía espera integrar estos cuatro bancos en una única entidad en menos de doce meses para reforzar su liderazgo en el Sunbelt. «Estados Unidos va a ser una de las puntas de lanza del Grupo BBVA a partir de ahora y en un año nuestra franquicia allí pasará a representar casi un 10 % del beneficio de todo el grupo», afirmó el presidente de la entidad, Francisco González, esta semana durante la celebración en Washington del 150º aniversario del banco.

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