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| Bárbara Cabrera
SPDnoticias.com, México
Jueves, 4 de noviembre del 2010

NARCOLENGUAJE Y LA CHINGADA

Comienzo citando a José Martí que refiere que «El lenguaje ha de ser matemático, geométrico, escultórico. La idea ha de encajar exactamente en la frase, tan exactamente que no pueda quitarse nada de la frase sin quitar eso mismo de la idea».


Los tiempos cambian de manera estrepitosa. Y el lenguaje no puede ser la excepción. Hoy, la sociedad mexicana es practicante del narcolenguaje y del chingolenguaje. Y para comprobarlo, baste ver que la Real Academia Española de la lengua ha aceptado ambos vocablos.

En el nuevo Diccionario de americanismos, la Academia reúne todos los vocablos, giros, acepciones y entradas que utilizan los hispanohablantes de América y dos de ellos son los referentes al verbo chingar y al narcolenguaje. Eso sí, en la presentación de este diccionario se refiere que «es descriptivo, no formativo», así lo enfatiza el coordinador del trabajo Humberto López Rivas.

Vayamos por partes. Comienzo haciendo alusión al narcolenguaje. Al respecto, parece que no hay marcha atrás: estas locuciones llegaron para quedarse. Y para que la RAE aprobara incluirlas en sus diccionarios se debe a que son constantemente manejadas en los medios de comunicación. Dicho de otro modo, el narco ha permeado hasta en la manera que nos expresamos. Y todo ello por la espiral de violencia que vivimos.

Van los ejemplos de estas acepciones:

Levantón: Secuestro cuya intención es diferente a la de pedir algún rescate económico.

Plomear: Disparar a alguien con un arma de fuego.

Pase: Dosis de droga o aspiración de cocaína.

Narcocorrido: Composición musical popular que narra historias relativas al narcotráfico y sus protagonistas para enaltecerlos.

Lo anterior es una situación que puede causar risa; no obstante es digno de un análisis sociológico, ya que el «narcomundo» está permeando de manera acelerada en diversos espacios societales, esa «narcocultura» se manifiesta a través del lenguaje partiendo desde las conversaciones coloquiales. Y tal parece que el «narcoglosario» crecerá día con día debido a la creciente presencia social del narcotráfico.

Ahora, abordo el verbo chingar; dicho sea de paso, tan socorrido por muchos. ¿Quién no lo ha utilizado?… ¡no mientan!

Este verbo, es uno de los más mexicanos que tenemos, ya desde su Laberinto de la soledad, Octavio Paz le da un tratamiento privilegiado. Chingar es utilizado de distinta manera y para situaciones totalmente diferentes. Nótese a que me refiero, van los ejemplos:

Chinga: Define cierta agresión o daño evidente que ha recibido alguien que, en cierta medida, se merecía con creces cuanto le pasó.

Chingadera: Expresión que se refiere a improperios o reclamos que tienen su origen en una molestia superflua.

Se chingó la patria: Frase de tipo proverbial que indica que algo ya valió madres y no se ve solución ni cercana ni lejana para su estabilidad o vuelta a la normalidad.

Chingativo: Adjetivo que designa a ese sujeto infaltable en todo círculo humano que destaca entre otros, por sus ganas de chingar.

Como pudieron percatarse en esta columna estamos entre el narcolenguaje y la chingada. Sólo esperemos que esta última no nos lleve a la primera.

¡Nos leemos la próxima!

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