Noticias del español

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| Zapata & Molina/gastrónomo y catedrático de Económia
Ideal Digital (Andalucía, España)
Domingo, 12 de noviembre del 2006

NACIONALES Y NACIONALAS

Insisten los padres de la patria andaluza en que somos una realidad nacional. En principio, como hombres, queremos expresar nuestra protesta: ¿por qué vamos a ser todas las realidades del sexo femenino? ¿O teníamos que haber escrito género (o génera) en lugar de sexo (o sexa)? A lo de género nos negamos rotundamente porque somos criaturas sexuadas y no cosas.


Por lo del resto sólo nos queda lamentarnos del continuado disparate en que se vienen convirtiendo los textos legales por el aquel de la presunta corrección lingüística no sexista (¿por qué aquí no se emplea 'lenguaje no generista'?). La obsesión por no emplear los términos genéricos (aquí sí es correcta la palabra género) cuando éstos acaban en o ó en e, lleva a ridiculeces como las que leemos con respecto al texto del nuevo Estatuto andaluz: los letrados del Congreso han tenido que corregir el nuevo texto consensuado, ante la autocrítica de los miembros del partido socialista y las miembras de la partida socialisto sobre el uso de expresiones tan sexistas como andaluces, presidente, senadores, diputados, defensor del pueblo… que han quedado arregladas: andaluzas, presidenta, senadoras, diputadas y defensora de la puebla.

Como los individuos ponentes diputados han sido corregidos convenientemente, una individua secretaria de igualdad de la PSOE, Elia Maldonado, dice que «el paso que se ha dado traspasa las normas de la Real Academia Española. Se está más satisfecha si se consigue el objetivo al 100 %». Menos mal que la periodista que recoge las declaraciones escribe 100 %, como se acaba de ver, en números. Si no, imagínenese el guirigay si lo pone en letra y hubiera tenido que poner ciento/a por ciento/a. O cienta/o por cienta/o, que la primacía no tiene ninguna razón de ser.

El caso es que los miembros/as de la Comisión/ona permanente/a socialista/o entonaron una/o especie/o de mea culpa (meo culpo) por haber dejado para el final la eliminación del lenguaje sexista del Estatuto. Por cierto, ya habrán tenido poco cuidado en las correciones cuando la palabra más gorda se les ha escapado: sólo habla de estatuto y no de estatuta de Andalucía (¿/o?). ¿Majarones es lo que estamos! Y esto no es nada para lo que nos espera. Cuando llegue la contraofensiva va a temblar el misterio/a. Habrá que depurar también los términos inversos, que por su sexismo agreden a los hombres: ¿por qué hay que decir periodista sea hombre o mujer? Si las estudiantas se hacen la matrícula, los estudiantes ¿por qué no pueden hacerse el padrículo? ¿Por qué es correcto decir «todas las personas» y se nos anatematiza por decir «todos los andaluces»? Si hay que añadir andaluzas cada vez que se diga o escriba andaluces, cada vez que se diga personas habría que decir también personos. No seguimos con los ejemplos, que serían innumerables, porque por este camino no vamos a ninguna parte. De toda la vida, las lenguas, como todas actividades humanas, han tendido a la economía de esfuerzos, y ahora nos vemos envueltos en un proceso de enredo y complicación del lenguaje.

Que conste que no hemos querido corregir el último párrafo de acuerdo con las directrices no sexistas en boga para no tener que poner lenguo, ejemplas, lenguaja, economío, esfuerzas… ¿Ya vale, joer! (Cualquier otro taco que hubiéramos empleado era susceptible de ser corregido con la /)

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