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| RAFAEL FRAGUAS (EL PAÍS.com, España)

Nace Ibarra Real, una nueva familia tipográfica de trazo hispano para la informática

La Feria del Libro de Madrid va a presentar en sociedad, el jueves, 1 de junio, una familia tipográfica de una letra nueva, basada en el patrimonio español de las Artes Gráficas. La letra se llama Ibarra Real y consta de redonda, cursiva en cajas alta y baja y versalitas. El propósito de los creadores de la familia de la nueva letra es el de incorporarlas al universo de la informática como fuente tipográfica genuinamente española.

Un equipo de Calcografía Nacional de la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando, bajo la dirección de José María Ribargorda, ha ideado en los últimos años el diseño de los nuevos caracteres. El resultado es un abanico de letras de gran diafanidad y belleza, con trazos elegantes de contundente presencia y caprichosas tildes, como la que, en forma de arco, corona la tan hispánica letra eñe. Además, Ribagorda y su equipo han desplegado gestiones con la compañía Microsoft con miras a adentrar esta nueva tipografía en el proceloso torrente informático. En su aventura, han contado con el apoyo de los Ministerios de Cultura, de Industria, Turismo y Comercio, así como con el de la Fundación de la Escuela de Organización Industrial.

El nombre de la familia tipográfica nueva es un homenaje al impresor Joaquín Ibarra (Zaragoza, 1725—Madrid, 1785) que signó el último cuarto del siglo XVIII con la excelencia de sus impresiones editoriales. El artífice aragonés singularizó la literatura española con impresiones que han dejado inmarchitable huella por su casi perfecta hechura. Aún resulta delicioso siquiera ojear El Ingenioso hidalgo don Quijote de La Mancha surgido de sus prensas en 1780. Para imprimir se sirvió de caracteres fundidos por el espléndido grabador a buril Jerónimo Antonio Gil (1732-1798), así como de las letras diseñadas por Antonio Espinosa de los Monteros y José de Orga, procedentes de la Biblioteca Real, y de los tipos de la imprenta de Francisco Manuel Mena, proveedores todos de letras para la Imprenta Real. De las prensas de esta empresa regia surgieron los mejores libros científicos y literarios de su época, codiciados en Europa y América y que hoy poseen un valor incalculable.

La tipografía nació como técnica de composición a base de caracteres, letras y guarismos, primero en madera y luego, fundidos y singularizados por Gutenberg en plomo. Gracias a este avance, la combinación de letras para formar palabras, la de éstas para trenzar frases y la mixtura de frases generatrices de pensamientos estampables sobre papel, permitieron la difusión universal por escrito de la cultura durante los cinco siglos pasados. A lo largo de esa época, la tipografía evolucionó sobremanera, explica Aurelio Mendiguchía, experto en rtes gráficas.

Los franceses se enamoraron de la familia tipográfica denominada Garamond y adoptaron el canon ideado por el tipógrafo Didot, que nombra asimismo todo un sistema de medición de caracteres por puntos, cuya unidad fue fijada en 0,376 milímetros; los italianos se inclinaron por la llamada Bodoni; la Helvética se asocia a Suiza, mientras que los anglosajones emplearon la familia Baskerville, entre otras.

El cícero, que consta de doce puntos Didot, fue la otra unidad tipográfica empleada en Europa. Con frecuencia, las ediciones identificaban la nacionalidad de sus autores por los rasgos de sus textos. En España, compañías como Agfa o Comercial Tipográfica Neuville vendieron tipos a las imprentas durante décadas.

Tras el surgimiento y posterior despliegue de la informática, aquel primigenio rigor de la tipografía evolucionó hasta familias más libres, dadas las posibilidades de autodiseño que el sistema virtual brinda. Hoy coexisten más de un millar de familias tipográficas acreditadas, según estima Aurelio Mendiguchía. Sin embargo, España no llegó ni en aquella ni en la más cercana época a asociar la difusión de su cultura con una gama específica de familias de letras.

Ese esfuerzo es el culminado ahora por el equipo de José María Ribargorda, que ha estudiado minuciosamente el patrimonio histórico de la tipografía española con el propósito de extraer una fuente adaptada a la tecnología digital. Si las gestiones culminan con éxito, la Ibarra Real quedará integrada en los paquetes de familias tipográficas que vienen dentro de los programas. El equipo de Calcografía Nacional ha contado además con la colaboración de 24 de los mejores diseñadores españoles para adornar la nueva tipografía. Sus adornos, aunados en un libro, serán presentados simultáneamente a la Ibarra Real en la Feria del Libro madrileña a la una de la tarde del 1 de junio.

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