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Agencia Efe

Martes, 27 de septiembre del 2011

Nace el primer diccionario médico pensado y escrito directamente en español


Dieta mediterránea, herida por asta de toro o tapaboca son algunos de los términos característicos de la medicina española e hispanoamericana que recoge el primer Diccionario de términos médicos pensado, elaborado y escrito directamente en español y no traducido de otras lenguas.


La obra, de la Real Academia Nacional de Medicina (RANM) española, incluye 65.000 acepciones correspondientes a 52.000 entradas, 35.000 sinónimos, 583 siglas, símbolos y abreviaturas, información etimológica e histórica para más de 7.000 tecnicismos médicos, 25.000 equivalentes en inglés norteamericano y más de 27.000 observaciones sobre el correcto uso de los términos.

Durante la presentación del diccionario, el presidente de la RANM, Manuel Díaz Rubio, destacó que se trata de un «día histórico», ya que su elaboración era un «viejo sueño» de la citada academia.

Un proyecto «ambicioso» cuya segunda edición ya está en marcha y que dispone de una versión electrónica, con un buscador para ordenadores, tabletas y teléfonos móviles, que se actualizará permanentemente.

Con la publicación de este diccionario, editado por Editorial Médica Panamericana y que cuenta con el patrocinio de la Fundación Mutua Madrileña y la colaboración de la Fundación Ramón Areces, ya no hay excusa para confundir salmonella (la bacteria) con salmonelosis (la enfermedad) o emplear rash para referirse a una erupción cutánea.

El profesor Díaz Rubio ha destacado que «debemos defender la pureza de nuestra lengua y saber que nuestra terminología es tan rica como la anglosajona», y ha recordado que actualmente hay cerca de 900.000 médicos hispano hablantes.

Además de alertar al lector frente al riesgo de confusión entre términos o conceptos parecidos (fiebre intermitente o fiebre remitente), el diccionario recomienda utilizar una palabra en lugar de otra, recuerda normas gramaticales y ortográficas y advierte sobre errores habituales, traducciones incorrectas o formas viciadas.

Uno de los coautores de la obra, el profesor Antonio Campos, insistió en que se trata de un diccionario técnico con gran rigor conceptual en los términos, que tiene vocación didáctica y un carácter etimológico, ya que especifica el momento en el que un determinado concepto aparece por primera vez en nuestra lengua.

«Recoge la expresión en español del dolor de la enfermedad y de la esperanza del alivio y la curación», señaló el profesor Campos.

No obstante, el presidente de la RANM precisó que «uno de los grandes valores de la obra es que no hace juicios de valor».

Por ello, durante su elaboración, en la que han participado académicos y reputados especialistas, no ha habido «grandes discusiones» sobre las acepciones de ningún concepto.

Una de las mayores la ha generado un término aparentemente tan poco polémico como folículo ovárico, dijo el profesor Luis García Sancho, otro de los coautores de la obra.

Los sinónimos ocupan un amplio espacio en el diccionario, que recoge también las voces polisémicas en toda su variedad de acepciones.

Así, por ejemplo, del adjetivo agudo se detallan hasta trece según acompañe a dolor (intenso), a tratamiento (breve) o a toxicidad (evolución rápida).

El diccionario recoge algunos anglicismos, incorporados al lenguaje habitual español, como brackets, que siempre aparecen en cursiva.

En el apartado de perfiles biográficos, se recogen las trayectorias de los grandes nombres de la medicina española e hispanoamericana, como Santiago Ramón y Cajal, Severo Ochoa, Gregorio Marañón o el cubano Joaquín Albarrán.

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