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| Carmen Naranjo (Agencia EFE)

Nace el «Diccionario del español jurídico» para que el derecho «se entienda»

Cuando las leyes y las sentencias no se comprenden, el Estado de derecho y los ciudadanos tienen un problema que la Real Academia Española y el Consejo del Poder Judicial han querido atajar con el Diccionario del español jurídico, donde la concisión y el rigor se dan la mano para que estas se entiendan.

Treinta mil entradas, 1669 páginas, 130 profesores y catedráticos de universidades españolas seleccionados por especialidades del derecho son algunas de las cifras de esta obra recién publicada y que ha sido dirigida por el académico y jurista Santiago Muñoz Machado (Pozoblanco, Córdoba, 1949).

Aunque no es la primera vez que se hace un diccionario jurídico, sí es el primero, tanto en España como en Europa, que abandona las tradicionales explicaciones extensas de carácter enciclopédico del asunto que tratan y se acoge a los criterios lexicográficos de la Academia, con definiciones breves e informaciones complementarias que orientan sobre el uso correcto de cada vocablo, ha explicado a Efe Muñoz Machado.

El proyecto, ha recordado el jurista, nació por la preocupación del Consejo General del Poder Judicial (CGPJ) por los problemas de claridad y seguridad del lenguaje jurídico «muchas veces enrevesado», por lo que firmó un convenio de colaboración con la RAE para la redacción de este diccionario y de un libro de estilo de la Justicia, que se presentará en los próximos meses.

En menos de dos años de intenso trabajo se ha construido esta obra, lo que ha sido posible gracias a que los 130 profesores y catedráticos eran expertos en sus diferentes órdenes jurisdiccionales «y no han tenido que aprender»: «Dos años en redactar y toda una vida en aprender lo que cuentan», señala Muñoz Machado.

El Diccionario del español jurídico, editado por Espasa, recupera la idea de un modelo de diccionario que, aunque especializado, se ha realizado de acuerdo a los métodos empleados por los lexicógrafos en el de la Real Academia Española: definiciones escuetas enriquecidas con indicaciones de uso de cada palabra o locución y con documentos extraídos de leyes o jurisprudencia.

Son, como recuerda el director del diccionario, los conceptos metodológicos que impuso el Diccionario de autoridades, publicado entre 1726 y 1739.

Se trata de definir los vocablos de una forma corta y, con el menor número de palabras, dar la mayor información posible, asegura Muñoz Machado, para quien el Diccionario del español jurídico abre la puerta para próximos diccionarios especializados con el objetivo de poder llegar «a un diccionario total».

Desde el derecho medieval, el canónico, los históricos fueros, pasando por el constitucional, penal, administrativo o contencioso, hasta el lenguaje que se impone en la actualidad por la nueva regulación económica o internet, el diccionario abarca el lenguaje jurídico «de todos los tiempos».

Y es que, señala su director, desde finales del siglo XX se está produciendo en el mundo jurídico «una nueva revolución de las palabras», similar a la ocurrida con la Revolución francesa y el surgimiento de palabras que dieron nombre a instituciones y derechos antes inexistentes, y que ahora está alimentada por la globalización de las regulaciones económicas y sociales.

Según el académico, los neologismos que «bañan» ahora el lenguaje jurídico se han incorporado tal cual, y se podrá buscar así palabras como web o cookie.

En esta nueva obra, un 20 por ciento de los términos están ilustrados por jurisprudencia, mientras que un porcentaje similar de vocablos cuenta la historia de su origen.

El diccionario tendrá una versión panhispánica que Muñoz Machado prevé que podría comenzar a imprimirse en 2017, con un 20 por ciento más de términos.

La RAE trabaja también en la edición electrónica, a la que se incorporaría un 20 por ciento del volumen que ha sido descartado para esta edición por falta de espacio.

A este diccionario se unirá el Libro de estilo de la Justicia con reglas para que los profesionales de la Justicia escriban bien: cómo se ordenan las frases, el vocabulario base y especificaciones con frecuentes latinismos que, en mucho casos, están mal construidos.

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