Noticias del español

| Mayte Rius (La Vanguardia, España)

«Monomarental», el neologismo que reabre el debate sobre el sexismo lingüístico

Las fórmulas para usar un lenguaje más inclusivo y que da más visibilidad a las mujeres se multiplican y van calando en la sociedad.

El Ayuntamiento de Barcelona anunciaba el día 7 la creación de un nuevo fondo de ayudas para familias monomarentales y monoparentales que ha suscitado polémica. Lo que se ha puesto en cuestión no ha sido la idoneidad u oportunidad de las ayudas, sino lo apropiado o inapropiado de usar el término monomarentales para referirse a las familias formadas por mujeres solas con hijos. Se ha ridiculizado a los autores de la propuesta por desconocer que parental no tiene que ver con padre sino con progenitor porque proviene del latín parentalis, de parens (‘padre’ o ‘madre’), participio presente del verbo parire (‘parir’), de modo que incluye a las mujeres.

No es la primera vez que pasa. Hace tiempo que se habla y escribe de familias monomarentales –el BOE de 19/5/2008 las define–, y que lingüistas y opinadores tildan de «ignorante» e «imbécil» a quien lo hace, a pesar de que, puestos a ser etimológicamente estrictos, imbécil no remite a un insulto sino a imbecillis, que tiene su origen en in bacillum y significa ‘sin bastón’.

«Si tuviéramos que acudir a la etimología de las palabras, la mayoría no podríamos utilizarlas; no diríamos octubre, porque es el mes ocho, o cuaderno, porque son cuatro páginas», afirma Esther Forgas, catedrática de Lengua Española de la Universitat Rovira i Virgili (URV).

(…)

Desde Fundéu BBVA (Fundación del Español Urgente), ya advertían en 2009 que la irrupción de monomarental acabaría desplazando el significado de monoparental como ha ocurrido con la palabra hombre, que de entenderse como sinónimo de ‘ser humano‘ ha pasado a significar ‘persona de género masculino’. Sus asesores lingüísticos proponen usar las expresiones familia monoparental materna, o de madre o de mujer, y familia monoparental paterna, de padre o de hombre, que salvan las críticas etimológicas.

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