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| Agencia Efe

Miguel Delibes: «Don Quijote nunca podría haber sido inglés»

El escritor Miguel Delibes ha radicado hoy en la esencia de la condición humana la clave de la dimensión universal de su obra literaria, que este 2007 cumple sesenta años y que desde hoy analizan en Valladolid destacados especialistas dentro de un congreso internacional que él mismo ha abierto en vídeo.

«La universalidad del escritor debe manifestarse a través de un localismo sutilmente visto y estéticamente interpretado», explicó el novelista al dar la bienvenida a los congresistas y autoridades reunidas en el Paraninfo de la Universidad de Valladolid, entre ellas el ministro de Cultura, César Antonio Molina.

El autor de Cinco horas con Mario, a través de un mensaje grabado en su domicilio, desveló que ese afán de superar la barrera del localismo, de «trascender lo propio», surgió a través de su constante interés por «indagar dentro del corazón humano con el fin de convertir las costumbres en una realidad inmediata».

«Se trata de imprimir a las costumbres hábitos seculares que definan la condición humana de un lugar determinado. Por eso Don Quijote nunca podría haber sido inglés», ha explicado el narrador vallisoletano, quien en 1993 fue galardonado con el Premio Cervantes, máximo galardón de las letras hispanas.

En ese propósito, «pronto me di cuenta de que mi tierra y mi literatura iban a caminar con un único objetivo: Valladolid y Castilla iban a constituir la materia prima de mi obra, pero sin quedarme en lo anecdótico».

Desde La sombra del ciprés es alargada (1948), su libro inicial y ambientado en Ávila, hasta su última novela, El hereje (1998), con el escenario de Valladolid, «mi obra ha cruzado fronteras desde lo local hasta lo universal», ha concluido Delibes antes de agradecer a los congresistas —ponentes y participantes— el interés por su narrativa.

«En Valladolid comencé a escribir y sigo haciéndolo, no literatura porque no me quedan fuerzas, pero sí para agradecer cordialmente los testimonios de adhesión de cuantos habéis reflexionado sobre mis constantes literarias y escarbado en mis raíces», ha finalizado.

Una cerrada ovación de los presentes ha precedido a la intervención del ministro de Cultura, César Antonio Molina, quien se ha referido al homenajeado como «una de las figuras fundamentales de las letras españolas del siglo XX», dotado de un talento «de primer orden», y un autor «universal capaz de proyectar el sentido ético de la dignidad del hombre y de la naturaleza».

Para el presidente de Castilla y León, Juan Vicente Herrera, Delibes «ha construido su obra desde las señas locales del compromiso de su tierra y de la dignidad de sus gentes, hasta alcanzar la grandeza de haber sabido desentrañar los valores del ser humano y de la naturaleza».

La lección inaugural del congreso, que se estructura en tres jornadas, ha corrido a cargo del director de la Academia, Víctor García de la Concha, que ha enhebrado con los recuerdos del discurso de ingreso de Delibes en la Docta Casa, pronunciado el 25 de mayo de 1975, y con sus apreciaciones acerca del libro Viejas historias de Castilla la Vieja (1964).

«Construye Delibes con la teoría del ‘culatazo’: todo impulso hacia adelante requiere de un retroceso», ha manifestado De la Concha al referirse al precio que el hombre paga por el progreso a través de la devastación de la naturaleza, una de las constantes literarias del narrador.

Sus consecuencias, ha apreciado el director de la Academia, ha reflejado el escritor homenajeado en las tramas argumentales de sus libros, donde a través de sus personajes ha criticado la «minimización del hombre», el «empobrecimiento de su lenguaje» y su «amputación física y espiritual» al ser desposeído de la naturaleza.

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