Noticias del español

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| Gladys Aballay Meglioli
Diario de Cuyo (Argentina)
Viernes, 14 de diceimbre del 2007

METAMORFOSIS DEL IDIOMA

La lengua, como sistema de signos utilizado por un grupo de hablantes, es empleada a diario y por lo tanto sujeta a una movilidad que está dada por quienes la usamos y adecuamos según las circunstancias que nos toca vivir.


Resulta necesario antes que nada aclarar que la lengua identifica registros léxicos que fueron empleados en una época pasada y entraron en desuso justamente por la no elección de los hablantes que sustituyeron el empleo del mismo. Pues la lengua no es un fósil o un dogma, por lo tanto es vital y está sometida a los avatares que el pueblo padezca. Y nos preguntamos ¿qué hace que esto ocurra?.

Son varios los factores que influyen para que ésta realidad exista, pues muchas voces cambian su significación. Otros términos aparecen por primera vez debido a la tecnología, me refiero a los nuevos inventos que ingresan en el mercado.

Por su parte la moda que cambia constantemente inclusive extiende su aplicación a vocablos que se emplean en determinado lapso de tiempo, luego caen en el olvido, y rápidamente son sustituidos por otros. En la actualidad usamos jeans, elegimos parkas, trenches, abrigos para pasar mejor el frío cool y estar súper fashion, o refrescar el look usando leggins y chupines.

Si se trata de ir a la peluquería, nos dirigimos al coiffeur, y para la vestimenta el modisto nos dirá que podemos elegir para vernos fashion y ser chic. Ya no vamos al mercado sino al Hiper, a comprar el pan flauta que se ha convertido en baguette, y casi todos los productos para balancear nuestras calorías deben ser light.

En el mundo de la prensa los paparazzi disparan sus flashes full time. El universo de la cirugía plástica ofrece opciones mágicas como una lipo-láser, un botox, un lifting, un verdadero cosmos alternativo para cambiar nuestra apariencia.

Otro aspecto a considerar es el código especial de los adolescentes que hacen un uso particular del lenguaje. La pobreza léxica al disminuir el caudal de palabras es impresionante, desde abreviar nombres propios, ya no es Devora, sino Devy, o Maximiliano sino Maxi, inclusive de Matías se pasa a Matu, o de Fernando, a Fer o a Ferchu, a la reiteración inútil de encontrar una única frase, válida tanto para preguntar como para responder. Ante la pregunta de ¿cómo anda todo?, surge el «todo bie», sí «todo bien». Y lo más preocupante que esta pobreza, o pereza léxica a nivel oral, coloquial se plasma en lo escrito.

Así tenemos el empleo de nuestro idioma deformado, y cuenta con una aliado, una sociedad que privilegia, la irrupción de nuevos modelos con una concepción de mundo y de vida diferente perfilan y proponen el éxito encarnado en jugadores de fútbol, modelos, actores, que surgen en el mercado millonario de las películas, verdaderos dioses del Olimpo. Pues ahora «sos una reina», «una diva», o «diosa total», son los apelativos más usuales para referirse a los exitosos, aquellos dignos de imitación, más allá de los valores morales de una persona.

No obstante la lista no se agota aquí se suman otros «aspectos» como el empleo de neologismos, la falta de calidad educativa, y la incidencia de los medios de comunicación, telefonía, inclusive que atrapan al público ejerciendo un magnetismo único y no siempre positivo.

Entonces la pregunta que seguramente usted como lector se está haciendo es: ¿ésto lleva al deterioro de nuestro idioma?. El interrogante está formulado. Ante ésto analizaremos modificaciones que se han ido perfilando en nuestro país, tan singular por cierto, con la intención de encontrar algunas respuestas.

Pero qué ocurre con nuestras vidas. La influencia del inglés en gran medida, inclusive de otros idiomas hace que en nuestros hábitos sustituyamos el empleo de vocablos de nuestro idioma que es rico en posibilidades, por el uso de voces extranjeras.

A lo largo del tiempo muchas palabras han caído en desuso seguramente por cambios socioculturales producidos, que han hecho que los hablantes dejen de usarlos porque la moda imponía otras modalidades, así en los 70 se decía «gran valor», en los 80, «tigre», y en los 90 «fiera, fierita» para referirse al destacado, al que se las sabía todas.

Los medios de comunicación también se hacen eco de esta realidad y facilitan su difusión y la nueva aplicación, ahora bien el tema es saber su significación y tomar conciencia de que estamos empleando éste término en particular con una nueva acepción, y que en el futuro tal vez los emplearemos apuntando quizá a un cambio semántico.

La tecnología sin lugar a dudas con cambios vertiginosos ha hecho posible que nuestra rutina ya no sea la misma, estamos frente a nuevas propuestas de aplicación en el hogar, en el trabajo, en celebraciones, pues sus alcances son innumerables. No podemos negarnos a una adaptación a éste nuevo ritmo que los avances tecnológicos nos ofrecen, debemos adaptarnos a ellos, de lo contrario quedamos fuera del sistema, lo que nos llevaría al aislamiento.

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