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| Esther R. Medina
Canarias 7 - (Las Palmas de Gran Canaria, Canarias)
Sábado, 25 de marzo del 2006

MEANA: «LA LENGUA SILENCIA Y DESPRECIA A LAS MUJERES»

La lengua discrimina absolutamente a la mujer, la silencia y la desprecia. No es neutral. Así de categórica se manifiesta Teresa Meana, prestigiosa filóloga y experta en lenguaje y género que esta semana se desplazó a la Isla para participar en unas jornadas feministas que organizó el Consejo Insular de la Mujer. Junto a Meana, intervinieron otras ponentes que, desde diferentes ángulos, abordaron la situación de discriminación que sufren las féminas.


Meana impartió un taller sobre Sexismo lingüístico en el que analizó las principales manifestaciones del sexismo y el androcentrismo en la lengua. Defendió que «transformando la lengua se transforma la mentalidad, y al retocar la mentalidad, se retoca la conducta». «La lengua no es neutral, al contrario, invisibiliza a las mujeres o bien les da un trato de menosprecio, de ciudadanas o sujetos de segunda, subalternas, propiedades o dependientes de los hombres», dice. Insiste en que «la mujer recibe un trato subordinado, frívolo, condescendiente, distorsionado y estereotipado». La lengua, sentencia esta feminista, «silencia a la mitad de la humanidad, a las mujeres».

Teresa Meana concreta el sexismo en dos efectos: el silencio y el desprecio. «Lo que no se nombra no existe». Considera que «la lengua tiene un papel crucial en la situación de inferioridad o de discriminación de las mujeres, y por ello es una herramienta imprescindible en la lucha por el cambio o, por el contrario, un obstáculo».

En las sociedades androcéntricas, afirma, «las mujeres no estamos, se nos condena al silencio, a la invisibilidad, a la no existencia, produciéndose un ocultamiento de la realidad». En la base del patriarcado «está el sexismo; el lenguaje impide ver la realidad».

los medios, «una lente de aumento»

Los medios de comunicación «no funcionan como un reflejo de la realidad, sino como una lente de aumento». Por ello, «tienen un papel central en el uso de la lengua, pueden oscurecer o iluminar», apunta Meana, quien cree que los medios tienen, en este asunto, «una doble responsabilidad».

corregir el enfoque androcéntrico

Reflexión. Para un uso no sexista de la lengua, Meana recomienda, en primer lugar, reconocer la importancia que tiene esta cuestión y después «pararse a reflexionar, antes de hablar o escribir, e intentar utilizar términos que engloben a las mujeres como genéricos reales, colectivos o abstractos».

Género. Otra posibilidad consiste en «usar el femenino y el masculino, uno al lado del otro, sin creer en ningún momento que el masculino puede englobar a los dos sexos», explica la prestigiosa filóloga. El masculino, aclara, «no es genérico, es masculino».

Creatividad. Reconoce que «la situación es todavía de absoluta creación, nos equivocamos a veces, pero pienso que si quieres nombrar a las mujeres, encontrarás siempre la manera, aunque es difícil porque se trata de deconstruir todo lo aprendido».

Icono. La @ es para Meana «un recurso más para incluir a las mujeres, un icono para una pegatina, un cartel o una pancarta, pero no para llenar un texto». Es, dice, «sólo un recurso del que tampoco se debe abusar». Esta mujer no cesa en su lucha por corregir el enfoque androcéntirco de la sociedad.

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