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Mafalda y otros personajes del cómic hispano, metidos a profesores de español

La siempre reivindicativa «Mafalda», de Quino; «Goomer», el explorador espacial creado por Ricardo Martínez e Ignacio Moreno, y otros protagonistas de viñetas de 38 humoristas gráficos hispanohablantes se han convertido, la mayoría de forma casual, en ilustres profesores de español.


Estudiantes de la lengua de Cervantes procedentes de Alemania, Francia, Estados Unidos, Holanda e Italia, entre otros países, se han servido de las tiras cómicas de los grandes creadores de sonrisas en papel para bucear en este idioma, en su rico vocabulario, en su amplia gramática y en sus múltiples expresiones.

Firmas como las de Forges, Mingote, Puebla, Dodot, Enrique o Romeu, y la de otros humoristas gráficos de habla hispana -Quino, Palmas, Garaycochea (Argentina), Krahn (Chile), Martirena (Cuba) o Rruitze (México), entre otros-, han ofrecido a través de sus viñetas otra perspectiva del español a los millones de personas que hoy lo estudian en todo el mundo. Y eso, muchas veces, de manera involuntaria.

Por ello, la Fundación Comillas, en colaboración con la Universidad de Alcalá de Henares, ha organizado la muestra «Español con humor», que desde el pasado miércoles reúne en la sala de exposiciones del Seminario Mayor de Comillas 126 tiras cómicas que han sido empleadas como herramienta para la enseñanza del español en diversos manuales de aprendizaje.

Sin embargo, resulta paradójico que la mayor parte de las que han sido seleccionadas para esta muestra —escogidas tras revisar más de un millar de manuales de español editados en diversos países y analizar unas 900 tiras cómicas— no se crearan con esta vocación didáctica, sino que fueran rescatadas de los periódicos y revistas en las que aparecieron publicadas con un fin bien diferente.

Editoriales que diseñan manuales de español decidieron incluirlas, en la mayoría de los casos, como apostilla o complemento a sus textos explicativos o, incluso, en algunas ocasiones —las menos—, como ejes centrales de sus ejercicios prácticos.

Y es que varios de los profesores que han introducido el humor gráfico en la clase de español aseguran que funciona. Éstos coinciden en la buena respuesta que tiene entre los alumnos y afirman que, bien usado, favorece el aprendizaje, introduce el lenguaje coloquial en el aula, hace reflexionar sobre los dobles sentidos, propicia la conversación y el uso oral de la lengua.

La muestra «Español con humor» está organizada en seis bloques, que distribuyen las viñetas según el diferente uso que se ha dado a cada una de ellas en la enseñanza de la lengua de El Quijote.

Varias han servido para ilustrar a los alumnos en el empleo de los diferentes tiempos verbales y otras para mostrar los usos y maneras, además de la importancia de los signos de puntuación.

Mientras tanto, otras de las viñetas han sido origen de debates en el aula sobre acontecimientos ocurridos en España, como los atentados del 11-M o el hundimiento del «Prestige», un hecho al que hacen referencias varias tiras cómicas de la exposición.

También se ha dedicado un bloque específico a aquellas que han servido para potenciar la expresión oral en el aula a través de la descripción de las viñetas y otro apartado a las que han posibilitado el aprendizaje de nuevos vocablos y la diferencia de significados, a veces sutil, que existen entre ellos.

Otro bloque lo integran las tiras cómicas que han sido empleadas para dar a conocer a los estudiantes las costumbres y las expresiones de la cultura española.

A pesar de que la exposición acaba de abrir sus puertas, sus organizadores ya piensan en realizar una segunda muestra sobre este mismo tema. De hecho, Antonio Fraguas, más conocido como Forges, —«padre» e inspirador de «Español con humor»— ya tiene, al menos, el nombre: «Ñ for you». (Efe)

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