Noticias del español

| | |

| Fabio J. Guzmán Ariza
www.academia.org.do, República Dominicana
Jueves, 14 de mayo del 2009

LOS PREFIJOS: SU NATURALEZA, FUNCIÓN Y USO

Los prefijos son partículas o palabras, generalmente de origen griego o latino, que se agregan al inicio de otras palabras para formar palabras nuevas.


Así, por ejemplo, cuando le añadimos la partícula co a la palabra propietario, formamos una nueva palabra: copropietario; cuando juntamos super con visión, se produce el vocablo supervisión; cuando unimos a con moral, armamos el nuevo término amoral; y de manera muy apropiada, cuando acercamos pre a fijo, componemos la palabra prefijo. Las palabras creadas con prefijos, llamadas «palabras prefijadas», suelen tener, como en los cuatro casos señalados, un significado distinto al de la palabra original o raíz.

Debe quedar claro que la definición y explicación precedentes no son las de un gramático académico. El uso de los términos palabra y raíz es inexacto, además de que no siempre es cierto —compare las definiciones de nato e innato en el Diccionario de la Real Academia— que la palabra prefijada deba tener un significado distinto al de la raíz. El objetivo es proporcionarles, sin pretensiones eruditas, a los lectores de esta columna una idea aproximada, comprensible y sobre todo útil del tema. Los que quieran ir más profundo deberán consultar los manuales de gramática, especialmente las más recientes, donde encontrarán definiciones rigurosas como esta: «Los prefijos son morfemas afijales que preceden a un morfema léxico o raíz (o tema) y que carecen o han carecido de autonomía.»

Hay en el idioma español una gran cantidad de vocablos que se forman con prefijos, muchas veces sin que el propio hablante se percate de ello. Como muestra, el adjetivo enorme parecería a primera vista ser una raíz; sólo su procedencia del latín enormis («ex normis» o «fuera de la norma») delata la existencia del prefijo. Si a las palabras prefijadas se les suman las que llevan sufijos —partículas o palabras que se agregan al final de otras palabras para formar palabras nuevas, como dad en igualdad o ismo en barbarismo o ente en presidente— tendríamos que un alto porcentaje del léxico actual de la lengua española se compone de palabras prefijadas o sufijadas. De manera similar, los prefijos y sufijos desempeñan un papel protagónico en la evolución del idioma ante los cambios en todo orden que ocurren con vertiginosa frecuencia en el mundo moderno, engendrando nuevas palabras según las necesidades de los pueblos hispanohablantes.

A manera de ilustración, tomemos la raíz de la palabra constituir, derivada del latín constituere, de por sí formada agregando el prefijo latín con a stituere (de statuere que significa 'poner', 'colocar'), y comencemos a contar sus derivaciones actuales y potenciales: preconstituir, reconstituir, constitución, constitucional, constitucionalidad, constitucionalmente, constituidor, constitutivo, constituyente, inconstitucional, ultraconstitucional, preconstitución, preconstitucional, preconstitucionalmente, requeteconstituida, supraconstitucional…, y así podríamos continuar hasta el cansancio.

Otro ejemplo, partiendo esta vez del prefijo y no de la raíz, es el caso del prefijo moderno ciber, derivado del griego kybernetes que significa 'el arte de pilotar un navío' o, en sentido amplio, 'el arte de dirigir a los hombres' o 'el arte de gobernar'. El término cibernética fue usado en la era moderna, primero, en el año 1834 por el físico francés André Marie Ampère, y luego, en 1948 por el matemático Norbert Wiener, profesor del Massachusetts Institute of Technology (MIT), mi alma máter, en su obra Cibernética: o el control y comunicación en animales y máquinas (Cybernetics: Or Control and Communication in the Animal and the Machine). De ahí logró poco a poco penetrar el mundo de las computadoras hasta que en 1982, un escritor norteamericano de ciencia ficción, William Gibson, separó la partícula cyber de cybernetics e inventó la palabra cyberspace para denominar el espacio virtual creado por las redes informáticas. Ciberespacio se introdujo al español con la traducción al español en 1989 de Neuromancer, una de las novelas de Gibson. Desde entonces, el prefijo ciber se encuentra presto para la formación de vocablos nuevos en nuestro idioma, tales como cibernauta, cibersexo, cibercompra, cibercorreo, cibermensaje, cibercafe, ciberforo, ciberamigo, cibercolega, cibertertulia, ciberexperiencia, ciberpirata y ciberpágina o cibersitio, términos estos dos últimos que además de resultar más concisos y elegantes que «página web», tienen la gran ventaja de ajustarse a lo que Álex Grijelmo ha llamado el genio del idioma, a sus cromosomas verbales, su morfología y sonidos normales.

Para leer el artículo completo: véase el enlace

¡Hola!

¿Has buscado tu consulta?

Si no la encuentras, rellena nuestro formulario: