Noticias del español

| | |

| Diario de Alcalá (Alcalá de Henares, Madrid)

Los pasos para formar un paso

La Semana Santa se siente, pero también se aprende. Un paso se conforma por decenas de piezas y cada una desempeña una función.

Parihuelas, varales, maniguetas, toda una terminología procesiona detrás de un paso, y conforma las partes del mismo. Diario de Alcalá, —Alcalá de Henares, Madrid— ha contado para elaborar este reportaje con la colaboración de la cofradía de María Stma. de la Soledad Coronada, cuyo paso espera desmontado en su sede, la parroquia de Santa María la Mayor, hasta que llega el momento de ‘reconstruirlo’, antes de salir el Viernes Santo.

Así pues, vayamos por partes. Al contemplar un paso vemos una figura, o varias, pero el Cristo, o la Virgen, o la representación de una de las escenas de la Pasión, descansa sobre una estructura, que puede ir revestida, o estar techada, que se concluye con complementos y que lleva toda una maquinaria humana detrás (o por debajo, o a los lados) que le da movimiento. Toda una serie de piezas y engranajes que tienen un nombre y una función.

Simplificando al máximo, hay tres tipos de pasos definidos. Uno, el paso de Cristo, donde suele verse al crucificado, excepto en casos como el del Cristo de la Columna; otro, el paso de palio que lleva tradicionalmente una figura de la Virgen María, y por último, el paso de misterio que representa una escena de la Pasión de Cristo y que incorpora varias imágenes, por lo que es de los más pesados.

El primer elemento de un paso es la plataforma sobre la que se van depositado todos los enseres: la parihuela, una especie de mesa cuyos lados derecho e izquierdo reciben el nombre de costeros.

Según la forma de llevar el paso, la estructura tiene unas características específicas. Puede ir sobre ruedas; o portado por anderos que apoyan sobre sus hombros las andas, unos largueros de madera revestidos con una tela abullonada, colocados a los lados, o en el frontal o en la trasera. Los porteadores también pueden cargar el peso del paso sobre su cerviz, por lo que serán costaleros e irán colocados debajo de la parihuela. Si es así, la parte inferior del piso lleva unas trabajaderas, travesaños de madera que van de un costero a otro y donde los costaleros apoyan el cuello para levantar el paso.

En los pasos de Cristo se implementa la parihuela con una armazón sobre la que va la imagen, esta parte recibe el nombre de canasto o canastilla. Puede ser casi de las mismas dimensiones que la parihuela o algo más reducida, con una pequeña zona lisa. En esta zona, en concreto, en la parte frontal del paso va el llamador o martillo con el que el capataz da las órdenes por ejemplo de levantá de los pasos.

Embelleciendo los laterales de la parihuela se colocan los respiraderos, los cuales van labrados porque a parte de decorar a modo de celosía, como su propio nombre indica, sirven para que entre y salga el aire y los costaleros puedan respirar. De los respiraderos cuelgan los faldones para revestir el paso por todos sus lados. En algún casos sólo existen faldones que incorporan calados a modo de respiraderos.

Uno de los pasos de la cofradía de la Soledad Coronada, es de palio. El palio es un toldo o techado que cubre a la imagen y pueden ser de diversos materiales y estilos, por ejemplo de terciopelo, de malla, o haciendo juego con el manto de la Virgen. El palio va sujeto a través de los varales, pieza cilíndrica de metal que se levanta verticalmente; el número de los mismos dependerá de la dimensión del paso. Colgado del techo van las bambalinas, también llamadas caídas del palio que son paños que pueden ir bordados.

Ornamentación

Para terminar de adornar el paso se coloca la candelería, candelabros de un sólo brazo donde se asientan las velas de manera escalonada. Normalmente se utilizan en los tronos de la Virgen, delante de la imagen. Jarrones con flores y dos candelabros de cola en la parte trasera del paso, lo completan.

El frontal del paso tiene mangos de orfebrería o madera, normalmente del mismo material que los respiraderos, que se ponen en la delantera y trasera del paso llamados maniguetas. Antiguamente se utilizaba para portar el paso pero debido al peso que han ido ganando, actualmente son ornamentales. Sin embargo, «para el cofrade que va al lado de la manigueta, es un honor», explica Manuel Ruiz, el presidente de la cofradía de la Soledad Coronada, y a los penitentes que acompañan a los pasos junto a este elemento se les llama así. Y es que, un solo paso es capaz de esconder mil y un misterios.

¡Hola!

¿Has buscado tu consulta?

Si no la encuentras, rellena nuestro formulario: