Noticias del español

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| Ricardo Espinosa
Milenio, México
viernes, 22 de agosto del 2008

LOS HUEVITOS CON TOCINO SON HUEVITOS CON PANCETA

Si nos ponemos a escudriñar con detenimiento el Diccionario de la lengua española, nos vamos a llevar algunas sorpresas. ¿Qué opinaría usted si le digo que cuando pedimos en el restaurante unos huevitos con tocino, según la Academia de la lengua lo que en realidad estamos pidiendo son unos huevitos con panceta o unos huevitos con bacón?


Es que para los académicos el tocino es un panículo de tejido adiposo. ¿Qué, qué?… dirá usted esperando que le traduzca eso a términos más comprensibles… Bueno, pues el panículo adiposo es el lardo, o sea, la grasa, para que mejor me entienda. El tocino que yo pedía es una lonja de carne y grasa. Bueno, pues eso en el diccionario es panceta. Para ellos el tocino es la pura grasa.

Entonces uno exclama: ¡pero si todo mundo le dice tocino! Y ahí es donde ya nos estamos yendo al baño, porque ese todo mundo son, ¿cuántas personas? ¿Cien? ¿Quinientas? ¿Dos mil? Pues no sé, es muy difícil cuantificarlas pero —argumenta usted— es que yo nunca he oído que le digan panceta al tocino. Insiste en que todo mundo le dice tocino nada más.

Pues fíjese que si dimensionamos correctamente ese todo mundo, y le ponemos una cantidad, digamos que hay cinco mil personas a mi alrededor que yo sé que le dicen tocino al tocino, resulta que al lado de los casi 450 millones de hispanohablantes que hay en el mundo, la cantidad resulta insignificante como una cabeza de alfiler (y de alfiler chico). O sea que mi todo mundo no es ni la uña del dedo chiquito del todo mundo real.

Luego resulta algo peor: que gran parte de ese todo mundo no le dice ni tocino ni panceta. Le dicen beicon, que es la forma como se pronuncia en inglés la palabra bacon, que es como pedimos los huevitos con tocino cuando vamos a territorio estadunidense.

Entonces los puristas conservadores del idioma arman tremendo escándalo porque dicen, y se quejan amargamente, que decirle beicon al tocino es casi una traición a la patria, es una forma de entregarles nuestra sagrada lengua española a los yanquis para que hagan con ella lo que quieran. Y entonces buscamos la palabra beicon en el diccionario y –seguros de que no la vamos a encontrar, pero sí la encontramos– nos remite a otra palabra que está peor y que es bacón, es decir, beicon castellanizada y con acento en la ó para que no quede duda alguna.

Por eso mismo tenemos que entender que la labor de la Academia de la Lengua es titánica, y que para aprobar o desaprobar una palabra reciben reportes de las veintiuna academias asociadas y consultan un banco de datos que tiene más de 270 millones de registros léxicos (o sea, de significados, pues) y así se van revisando palabrita por palabrita, significado por significado hasta llegar a miles y miles de acepciones para ver y decidir qué palabra es realmente la que usa todo el mundo para señalar esa lonjita de carne y grasa que nos desayunamos con salsa de molcajete y unos frijolitos mientras nos preguntamos: ¿sabrá todo mundo lo que es un molcajete?, ¿cómo le llamarán ellos a nuestros deliciosos frijolitos? Habrá que ver y respetar lo que dicen los señores de la Academia.

Yo lo que le sugiero es que, un día que no tenga algo más importante qué hacer, se conecte en línea con el Diccionario de la Academia Española (www.rae.es) y como mera distracción consulte palabras como rosbif, que es carne de res asada, o el váter, como le llaman en algunas partes al baño, y luego vea qué es para los académicos el rankin, el DVD, el yoquey o el picop, que viene siendo un vehículo de transporte más pequeño que un camión, con la parte de atrás descubierta.

Consultorio verbal

Pregunta del público: Carmen Zambrano: En la acción de subir información a una base de datos de un sistema específico, es correcta la expresión: «Ya está subida la información que me solicitaste». Si no es así… ¿qué es lo correcto?

Respuesta: Pues la verdad es que no se oye muy bonita, pero no le veo algún problema gramatical a esa expresión.

Ahora le pregunto: Para quien le gusta la mantequilla pero no quiere ingerir aceites de procedencia animal, la margarina es el mejor sustituto porque está hecha con aceites vegetales. ¿De dónde procede el nombre de la margarina?

a) De su inventora, que se llamaba Margarita.

b) De la ciudad de Marañón, donde se inventó.

c) Del color de una perla.

d) Es un nombre comercial inventado por el publicista.

Respuesta: c) El nombre de la margarina procede del ácido margárico con el que se elabora. El ácido margárico en realidad es una mezcla de ácidos y se le llama así porque es de color parecido al de una perla, del griego margaron, que significa perla.

También le pregunto: ¿Qué es una catilinaria?

Respuesta: Una catilinaria es un escrito o discurso vehemente dirigido contra alguna persona.

Me despido con una frase breve pero sustanciosa: Donde hay amor, no hay temor. ¿Cómo dijo? Hasta mañana.

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