Noticias del español

| | | |

| Fuente: EFE
www2.esmas.com
Lunes, 11, de enero del 2010

LOS BEBÉS LLORAN EN DISTINTOS IDIOMAS

Un estudio revela que el llanto de los bebés se produce en el idioma de la madre; los fetos recuerdan sonidos del exterior captados durante los últimos 3 meses de gestación.


Suele afirmarse que una madre es capaz de distinguir el llanto de su hijo del de cualquier otro niño, porque para ella es un sonido tan entrañable como irrepetible. Se trata de una señal de identidad de su retoño, tan peculiar e inconfundible como pueden serlo el color de su pelo y ojos, el aroma de su piel o su tierna sonrisa.

Ahora, acaba de descubrirse que el llanto de los pequeños también tiene un rasgo característico y sutil que permite diferenciarlos a unos de otros. Un rasgo que hasta ahora se consideraba un atributo que sólo se manifestaba cuando aprendían a hablar en los años posteriores a su venida al mundo: el idioma.

Lo cierto es que los bebés, antes de pronunciar sus primeros balbuceos, lloran de manera diferente según los países en que nacen, y sobre todo según la lengua que hablan sus progenitores.

Lo hacen desde los primeros minutos de vida, cuando reciben el proverbial cachete en el trasero que los impulsa a llorar y aspirar las primeras bocanadas de aire, fuera del vientre materno, tras ser cortado el cordón umbilical que los oxigenaba y nutría.

Hasta ahora se sabía que los bebés son capaces de emular los sonidos de vocales pronunciadas por los adultos, pero ello sólo sucede a partir de su duodécima semana de vida. Ahora se ha demostrado que el impacto del idioma nativo es muy precoz.

Un grupo de investigadores ha comprobado mediante un estudio efectuado con sesenta bebés que los párvulos empiezan a aprender el idioma dentro del útero de su madre, en su etapa fetal, mucho antes de balbucear. Además, encontraron que sus llantos contienen una serie de características distintivas y reconocibles de su lengua materna.

LLORAR EN FRANCÉS, LLANTEAR EN ALEMÁN

Aquellos niños que han venido al mundo y tienen padres franceses tienden a llorar con una curva melódica ascendente, en tanto que los recién nacidos de origen germano, se caracterizan por emitir una forma melódica descendente.

Los bebés galos de apenas tres días de edad aumentan la intensidad del llanto progresivamente y también la frecuencia. Van pasando de un tono más grave a otro más agudo, hasta alcanzar el punto culminante al final del llanto.

Por su parte, los recién nacidos alemanes empiezan llorando a todo volumen y con una frecuencia aguda, y después van disminuyendo la intensidad y bajan a una frecuencia más grave.

Según los autores de la investigación, estos perfiles melódicos de sonido encajan perfectamente con las diferentes características entre ambas lenguas europeas.

Para la doctora Kathleen Wermke, de la Universidad Wurzburg, en Alemania, quien ha liderado el estudio en colaboración con investigadores de Francia y de Estados Unidos, este trabajo indica que los recién nacidos son capaces de producir diferentes melodías de llanto y se decantan por las melodías que encajan en el patrón del idioma que escuchan habitualmente desde el útero.

El equipo de la doctora Wermke grabó los llantos de sesenta bebés sanos, cuando apenas contaban entre tres y cinco días de vida. La mitad de ellos provenían de familias de habla francesa y la otra mitad de grupos familiares de habla alemana.

El estudio detallado de las grabaciones permitió comprobar la presencia de diferencias muy claras en las melodías de los llantos de los recién nacidos, en concordancia con su lengua materna.

Este descubrimiento es coherente con otros trabajos previos que indican que los fetos de seres humanos son capaces de memorizar sonidos del mundo exterior captados durante los últimos tres meses de la gestación —un periodo decisivo para el desarrollo del sistema nervioso— y que se adaptan a las melodías de la música y el idioma.

IMITANDO LA VOZ DE LA MADRE

Debido a este fenómeno, desde el momento en que viene al mundo, cada bebé muestra una preferencia por la voz de su madre, la cual reconoce frente a la de otras personas.

El grupo de investigadores dirigidos por Wermke cree que los llantos de los bebés son su primer intento por comunicarse con su madre, y que «probablemente al llorar procuran imitar el comportamiento de ellas para atraerla y fomentar el vínculo».

«Dado que la curva melódica podría ser el único aspecto del habla de su madre que los recién nacidos pueden imitar, esto explicaría por qué la imitación de la curva melódica se produce a una edad tan temprana», señala la doctora Wermke.

Según la directora de la investigación, publicada en la revista Current Biology, «los fetos empiezan a aprender aspectos de lo que será su lengua materna cuando aún están en el útero», aunque «no es necesario que las embarazadas hablen o canten a sus hijos antes de nacer para estimular este aprendizaje prenatal». De todos modos, si las futuras madre lo hacen «el feto lo disfrutará», dice.

¡Hola!

¿Has buscado tu consulta?

Si no la encuentras, rellena nuestro formulario: