Noticias del español

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| Josep Pernau
El Periódico.com (Cataluña, España)
Lunes, 26 de marzo del 2007

LOS ACADÉMICOS DE AHORA SON TOPE GUAY

España cambia a un velocidad de F-1 y sólo hay que ver la rapidez con que los académicos de la lengua aceptan palabras que son de uso reciente. Son académicos muy guay, que por lo visto compiten entre sí en quién presenta novedades menos erosionadas por el uso. 11.000 nuevas palabras han entrado de una tacada en el diccionario.


Puertas abiertas para el nuevo lenguaje. Esto permite suponer que, si uno presentó la palabra okupa, otro sometió a la consideración de los colegas el término zapeo y un tercero puso la litrona sobre la mesa. No para bebérsela, sino para estudiar si valía la pena otorgarle papeles académicos. Son tiempos de apertura. Hasta ha sido admitida una palabra tan catalana como fuet, que ha tenido que esperar siglos hasta que el castellano la ha hecho suya. El alioli tuvo más suerte, aunque no siempre aparece escrito como se debe.

La avalancha de palabras nuevas en el diccionario demuestra que los académicos están al loro en el lenguaje de la calle y de la ciudadanía tope chachi. Los círculos en que se mueven no usan este lenguaje tan novedoso. Pero igual que el entomólogo va a la caza de la mariposa más vistosa, ellos van por la calle a la captura de la palabra reciente. ¡Qué diferencia con los carrozones de antes, que se pasaban la vida corrigiendo al prójimo! En este mismo párrafo he escrito una palabra de la que me tendría que acusar. Es avalancha, que aficionados a la lexicografía me habrían corregido, clamando: «¡Galicismo! Se dice alud».

La palabra galicismo caía como acusación sobre el pobre que había incurrido en aquella variante del pecado mortal. «¡No se dice solucionar! ¡Se dice resolver!»

Los académicos de antes tenían un morro que se lo pisaban.

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