Noticias del español

| |

| Séneca Paz Ramírez
elnuevodia.com.ve, Venezuela
Jueves, 20 de septiembre del 2007

LO QUE NO DEBEMOS IGNORAR

DECÍAN los clásicos que el primer paso hacia el conocimiento lo representa el asombrarse, es decir, encontrar motivo de reflexión en lo que tenemos ante nuestros ojos. Y resulta descorazonador comprobar la escasa capacidad de asombro que mostramos, en general, hacia lo que atañe a nuestra maltratada lengua.


Hago este comentario a propósito de un titular de prensa como el siguiente: «La oposición ignora las advertencias del Presidente». Cuando el sentido de lo que se quería decir hubiera sido rechazado o desdeñado las advertencias del Presidente.La reacción de todos los lectores debería haber sido la de una absoluta incredulidad, preguntándonos cómo es posible que a estas alturas no se le hayan hecho llegar esas advertencias tanto de viva voz como por escrito, habiendo tantos medios de comunicación. Porque, si alguien consultara el Diccionario de la RAE observaría que la única definición que acompaña a la voz ignorar es 'No saber algo, o no tener noticia de ello' Sin embargo, yo no he observado ningún comentario al respecto, ni intento alguno de paliar ese supuesto desconocimiento de nuestras pretensiones por parte de aquel país.

La sensación de que algo no encajaba se reprodujo más adelante ante esta frase: «Fulanito ignora a su mujer…», que parecía certificar la nula convivencia de las personas aludidas, hasta el punto de que él lo desconociese todo de ella: ¿hasta el nombre?; acaso se tratase de un matrimonio de conveniencia, realizado por poderes y sin que mediase el más mínimo intercambio oral o gráfico. Lo correcto habría sido «fulanito menosprecia a su mujer».

Es evidente que la razón de tales incoherencias estriba en que no nos encontramos ante el significado tradicional de tal verbo ignorar, sino ante otro mucho más reciente, espurio, que se nos ha colado de rondón, copiado (¡cómo no!) del inglés to ignore, que los diccionarios bilingües traducen como 'negarse a tener noticia de algo', y que podríamos traducir aún más exactamente con la expresión castiza 'no hacer ni caso de ello'. Dicen los lingüistas que éste es un ejemplo de calco semántico, es decir, del uso de una palabra existente en la lengua para copiar un significado que otra nos proporciona, basándose la copia en la semejanza aparente entre ambas palabras, tal y como puede comprobarse en el caso propuesto. Y añaden, además, que es mejor esta solución para la lengua receptora, en lugar de utilizar extranjerismos más crudos y menos aceptables.

Mi opinión es que en éste y muchos otros ejemplos imitamos como ignorantes, en lugar de buscar en la lengua propia la expresión adecuada y el matiz preciso, que, por otra parte, teníamos a nuestro inmediato alcance, sin necesidad de recurrir a rebuscadas soluciones.

¡Hola!

¿Has buscado tu consulta?

Si no la encuentras, rellena nuestro formulario: