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20 Minutos, (España)
Viernes, 26 de octubre del 2007

LO POLITÍCAMENTE CORRECTO

Es un lenguaje lleno de eufemismos para que no pueda ofender a ningún colectivo y de tópicos con los que se supone que «todo el mundo» está de acuerdo, para evitar conflictos.


Lamentablemente, es necesario tener cierta educación y cultura para saber lo que puede ser ofensivo y lo que no, cuáles son las ideas en las que hay consenso y en las que no lo hay. El lenguaje políticamente correcto suele dar lugar a absurdos textos de este tipo:

«Los padres y las madres de los niños y de las niñas de este colegio estamos en contra de la discriminación de las personas de color»

En este caso, las palabras «padres» y «niños» pueden usarse como palabras que incluyen a personas de ambos sexos (padres = progenitores de ambos sexos), igualmente « persona de color » es un eufemismo que se refiere a personas de «raza negra» o simplemente «negros».

En realidad tampoco existe un solo lenguaje políticamente correcto, sino varios que se superponen y compiten entre sí, normalmente sin que los hablantes sean muy conscientes de ello. Por este procedimiento se presiona al hablante común para que altere el lenguaje, lo que refuerza o reprime unas formas de pensar frente a otras. Inevitablemente, el lenguaje que más se repite va calando en los hablantes y transmitiendo su carga ideológica, cuando la tiene.

Pequeño análisis de una construcción típica:

«Las trabajadoras y trabajadores del Estado español consideramos que la afirmación del Gobierno de que no se ha incrementado la tasa de desempleo, es incierta».

Se ha sustituido el genérico «trabajadores» por «trabajadoras y trabajadores», para enviar un mensaje igualitarista de género, aunque sea a costa del buen uso del español.

Se ha sustituido «España» por «Estado español», para conformar y sumar a quienes defienden posiciones nacionalistas/secesionistas. Sin embargo, también este uso es incorrecto: los trabajadores del Estado español son únicamente aquellos que trabajan para el Estado (sean funcionarios de carrera o con contrato laboral), pero esta locución no es aplicable al conjunto de los trabajadores de un país. El uso de esta expresión es manifiestamente incorrecto para referirse a todas las personas que trabajan en España y podría excluir, implicitamente, a los trabajadores emigrantes extranjeros (si se interpreta «del Estado español» como sinónimo de españoles, es decir de nacionalidad española).

Se habla de «incremento de la tasa de desempleo» en lugar de «aumento del paro», para enviar un mensaje de simulado conocimiento económico y profundidad de análisis, por el procedimiento de hacer más complicada la comprensión de la frase (erróneamente, tendemos a pensar que lo más inteligente siempre es lo más difícil de entender).

Se dice «… es incierto» en lugar de «es falso», «es mentira» o, simplemente, «el Gobierno miente». Se hace de este modo para suavizar la expresión, pretendiendo mostrar cierta actitud conciliadora. Hacerlo así, además de ser confuso, también constituye un uso inadecuado del lenguaje: El uso de la palabra «incierto» implica que no es seguro, que se carece de certidumbre, y no de que sea mentira. En este caso, además, «es incierto» se refiere a la «afirmación del Gobierno», de modo que parece dudarse de si el Gobierno lo ha dicho o no. En el mejor de los casos, podría utilizarse la expresión «no es cierto», equivalente a «es falso».

Traslado a este blog la definición, según la Wikipedia, de la expresión: «políticamente correcto», es decir, la forma de comunicación que hoy en día se utiliza, por ejemplo, en los informativos, periódicos «serios», programas de televisión «antibasura», diálogos de personas cultas y civilizadas, étc.

Pondré un ejemplo personal: en un colegio cercano, la antigua «Asociación de Padres de Alumnos» (A.P.A.) ha sido sustituida en circulares y letreros por: «Asociación de Madres y Padres de Alumnos» (A.M.P.A.). Se incluye a las madres de los alumnos para evitar acusaciones de discriminación, y además se les sitúa en primer lugar, para no ser acusados tampoco de prevalencia del género masculino…

Yo, humildemente, opino que se puede hablar y escribir con educación y corrección, estableciendo un término medio para este tema. Ni es de recibo saludar a una vieja amiga, conocida, nuera o rival espetándole: «¡cuánto tiempo… estás más gorda!», ni hay que mostrarse tan «políticamente correcta» como para después de escuchar algo así, respirar hondo y contestar: «buenos días, qué tal, cómo está… la encuentro a usted tan magnífica como siempre…», cuando en ambos casos, las dos personas están pensando lo mismo.

Creo que al abuso de lo políticamente correcto se le denomina «papanatismo»…

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