Noticias del español

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| Carlos René lbacache
Las Noticias, Chile
Sábado, 14 de marzo del 2009

LENGUAJE Y TELEVISIÓN

Rincón de la Academia Chilena de la Lengua


La responsabilidad social de la televisión es incuestionable. Como vehículo de comunicación masiva es más impactante que todos los demás, porque a la palabra agrega la imagen e incluso el color; tiene la obligación de entregar el idioma en su mejor y más depurada locución, por lo menos en sus programas formales.


Considerando su compromiso desde este punto de vista, resulta lamentable escuchar expresiones como «estrella estelar» o «quedaron a la interperie» o «los lesionados no han tenido mayor incumbencia».

Hace algunos días, la locutora, haciendo mención a una noticia traída por el satélite, informó que la osa del zoo de Londres «había tenido una mujer hembra».

Para ser más justa con el lenguaje, pudo haber dicho «osita» y si maneja una formación universitaria que evidentemente recibió para trabajar allí, debió haber dicho «osezno», que es el nombre del cachorro del oso. Pero hablar de «mujer hembra» es lo mismo que hablar de «ataques cardíacos al corazón» o «ataques hepáticos al hígado».

Lo más sensible está en la sintáxis. No pretendemos ser puristas, oficio lamentable de algunos, que creen que hay que dejar de usar ciertas expresiones como «al tiro», porque afean el lenguaje. A propósito, la Real Academia Española aceptó, por fin, esa voz integrándola a su diccionario.

En realidad no se trata de eso. El asunto es más grave y tiene relación con el uso incorrecto de formas verbales u otras categorías sintácticas.

Por ejemplo, decir «decir que hubieron muchos jugadores que jugaron mal» o pronunciar «tiatro» por teatro o «pior» por peor, debe sinceramente preocuparnos, sobre todo si estamos conscientes de la gran audiencia infantil y juvenil que tiene la televisión.

Por fortuna, este medio, que seguirá constituyendo el más dinámico vehículo de distracción familiar, tiene también programas muy buenos que nos hacen pensar que, bien utilizado, podría transformarse en una excelente «terapia» para los múltiples males provocados por la incomunicación que sufre la humanidad.

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