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| Emilia Pereyra
elcaribecdn.com, República Dominicana
Viernes, 9 de febrero del 2007

LENGUAJE DE ESTOS TIEMPOS

Descubrí muy temprano mi vocación para trabajar con el lenguaje y a lo largo de los años he podido cultivarla con intensidad a través del periodismo y la literatura. Ha sido mucho más que un pasatiempo. ha sido mi savia


Es sabido que sin lenguaje es improbable que se produzca una efectiva comunicación y que esta «materia prima» invaluable, pero básica para los humanos, es indispensable para que se produzca la creación literaria.

Sin lenguaje a los seres humanos nos resultaría imposible plasmar en el papel o en la «pantalla» las ideas y los mundos de ficción que nos van surgiendo. La lengua es esencial para la cultura y debemos cultivarla.

Por fortuna, descubrí muy temprano mi vocación para trabajar con el lenguaje, y a lo largo de los años he podido cultivarla con intensidad a través del periodismo y la literatura. Ha sido mucho más que un pasatiempo. Ha sido mi savia y me ha dado recursos para ganarme la vida.

Tanto reconozco al lenguaje que, precisamente, debo agradecer al doctor Bruno Rosario Candelier, quien preside la Academia Dominicana de la Lengua, y al reconocido escritor Manuel Salvador Gautier, coordinador del Grupo de Narradores Mester de esta institución, la invitación que me hicieran para que me integrara a este importante conjunto.

Por supuesto, acepté. No sólo porque siempre he tenido mucho interés en estudiar los temas atinentes a nuestro idioma. Acepté, además, porque la invitación provino de excelentes personas y creadores de gran valía.

Ayer se produjo mi ingreso formal al Grupo de Narradores Mester de la Academia y, fiel a su estilo, Gautier hizo una generosa presentación de mi persona, antes de que pronunciara la conferencia «El lenguaje contemporáneo en cuatro novelas dominicanas».

Frente a un público muy agradable, diserté sobre las novelas La vida es otra cosa, de Jeannette Miller; El secreto de Neguri, de Luis Arambilet; Carnaval de Sodoma, de Pedro Antonio Valdez; y Mudanza de los sentidos, de Ángela Hernández. Son recreaciones literarias sobre ángulos distintos de la vida contemporánea dominicana.

Decía, en la grata ocasión, que las ficciones analizadas son representativas de una tendencia literaria que aborda los temas de manera frontal y emplea el lenguaje sin reservas.

Los discursos de los marginados están presentes en las obras de Miller, Valdez y Hernández, en las que se han introducido personajes antiheroicos y degradados, provenientes de los desheredados de la riqueza.

Comentaba que las obras enfocadas son un espejo de nuestro tiempo y que es lógico que Miller, Arambilet, Valdez y Hernández sintonicen con las palpitaciones sociales.

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