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| Ignacio Bermejo Martínez
elplural.com - Barcelona (España)
Sábado, 25 de octubre del 2008

LENGUAJE ASEXUAL

A muchos les parece absurdo el uso femenino que hizo la Señora Ministra del lenguaje, empleando el termino miembra como una expresión polémica para provocar el debate político, favoreciendo la búsqueda de la igualdad. Estos mismos pretenden ridiculizarla tachándola de inculta, de progre trasnochada, de estar encabezando un ministerio vacío de contenidos, de niñata, e incluso de encabezar y dirigir un ministerio que no es más que un despilfarro para las maltrechas arcas del Estado.


Lo cierto es que, tras lo que parece un simple e involuntario error gramatical, existe, sin lugar a dudas, la profunda intención de reivindicar la relación que debe existir entre la mujer y el lenguaje, en una aplicación justa y equivalente entre ambos sexos.

Reconozco no haber reparado hasta hace relativamente poco tiempo, en que el discurso, cualquiera que sea, siempre está escrito o pronunciad por lo general en términos masculinos. Ahora que lo sé y reparo en ello, me parece algo injusto.

Esta masculinidad que se origina en el lenguaje es involuntaria en la mayoría de los casos, fruto de miles de años de desigualdad entre hombres y mujeres, en los que el más fuerte ha impuesto siempre sus expresiones, para dominar incluso de forma subliminal. Y así se sigue haciendo, aunque sin darnos cuenta cuenta, lo no significa que no tengamos que corregirlo.

Creo que las mujeres que se quejan de este defecto cultural tienen toda la razón, pues la injusticia y la desigualdad no debería ser algo que se heredase de generación en generación. Hay que aprender a hablar, a pensar y a actuar de forma asexual, si es que verdaderamente creemos en la igualdad. Eso sería un síntoma muy saludable que pondría de manifiesto el avance positivo de nuestra sociedad. No es nada fácil de conseguir, todo lo contrario, es mucho más complicado de lo que parece. Y por supuesto, considero más que necesario que dejemos de hacer chistecitos fáciles al respecto, porque feministas no seremos, pero graciosos un rato largo.

No se le debe sacar más punta a este tema, en vista del informe de víctimas mortales por violencia de género que precisamente publica este ministerio. Un fenómeno que en absoluto hace gracia y que sí debiera de avergonzarnos, pues somos una sociedad moderna de un país del primer mundo, en el que los malos tratos se han de considerar una lacra a exterminar. Debemos esforzarnos en ser gente civilizada, por tanto, es importantísimo que nos concienciemos para solventar este problema social aportando nuestro granito de arena, sencillamente siendo respetuosos y sensibles.

El lenguaje correcto de hoy debe ser aquel que introduzca, no sólo el sexo como criterio biológico en el discurso, sino también el genero socio sexual como criterio cultural, de tal forma que la mujer no tenga que expresarse como mujer, de manera sentimental o femenina, ni el hombre de manera varonil. Y si no cabe más remedio por la inexistencia de términos genéricos, emplear de forma paritaria las palabras para articular un mensaje con el que no se agreda de ninguna forma. No sólo se hace daño golpeando, pegando, insultando, sino que también se maltrata al hablar sin prudencia.

Todas las personas somos iguales ante la ley, sin distinción por credo, ideología, raza o sexo. Somos iguales, en el pleno y más absoluto significado de la palabra, y por tanto, tenemos todos el derecho y la obligación de expresarnos como tales.

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