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| Gabriel Sosa
Lunes, 19 de mayo del 2008

LENGUA PLANCHA

El lenguaje social en Montevideo.


Si se acerca la lancha, lo mejor es embagayarse. No es bueno que una


chichi sea una cheta pisa barro. No hay que ser toca reja. Los tiros


no se ofrecen, se dan.


Los planchas son la tribu urbana más vernácula (a pesar de tener una

fuerte influencia argentina, sobre todo a través de la cumbia

villera), y a la vez la más temida y rechazada. Compuesta por miembros

de los sectores más pobres de la sociedad, ser un plancha es, para la

mayoría del resto de la población, sinónimo de ser un criminal o un

marginal.

Algo de eso hay. En sus orígenes, «plancha» es un término carcelario:

así llamaban los presos a las fotos de los prontuarios policiales.

«Ser un plancha» significaba ser un criminal o un presidiario, o tener

antecedentes. Hoy el plancha más típico tiene menos de 20 años, es

común que use el pelo teñido de un rubio artificial y que se vista con

prendas típicas de su tribu: camisetas de fútbol (los planchas del

Cerro usan con orgullo la casaquilla de Cerro o de algún club

extranjero, pero nunca jamás la de Rampla Juniors), pantalones amplios

con muchos y grandes bolsillos, gorras con visera y zapatillas

deportivas muy caras.

Lo que por lo general pasa desapercibido es que los planchas también

son jóvenes que tratan de afirmar su identidad en el ambiente en que

les tocó vivir. Tienen su propia música (la cumbia villera argentina y

sus derivados nacionales), sus propios rituales (ir a bailes como el

Interbailable) y su propio lenguaje.

Los planchas, tanto varones como mujeres (porque, aunque el imaginario

colectivo casi no las registre, también hay mujeres plancha)

desarrollan su propia cultura.

El lenguaje cotidiano de los planchas también está lleno de términos

que les son propios. Algunos, como su propia denominación, son

netamente carcelarios. Otros se remontan a un lunfardo de cinco o seis

décadas atrás, y posiblemente también se deban a supervivencia

carcelaria. Otros son muestras de ingenio, giros apropiados por la

tribu o metáforas cotidianas.

En un liceo del oeste de Montevideo, un profesor le dio como tarea a

sus alumnos la recopilación de un «diccionario plancha», tribu a la

que algunos de ellos pertenecen. El resultado, que se ofrece a

continuación, fue breve pero interesante. Se omite nombrar cuál es el

liceo a pedido expreso de los estudiantes, que no quieren ser

«estigmatizados».

Bagayo – Escondido, fugado.

Bote – Ómnibus.

Brazo gordo – El que exagera la pose.

Callate, rotweiller – No hables si no aguantás (las consecuencias).

Canalla – El que huye de los problemas o de la policía.

Come oreja – El que habla y habla hasta convencer.

Chamuyo – Gran mentiroso.

Cheta pisa barro – La que se hace la linda, pero vive en un cantegril.

Cheto come guiso – El que aparenta lo que no es.

Cheto raspa olla – El que aparenta un alto nivel, pero en realidad es

un «muerto de hambre».

Chichi – Chica.

Chocar los pelos – Tener relaciones sexuales.

Choma – Chico.

Chorro – Ladrón que roba a los ricos, el que roba en el Centro o en

barrios adinerados.

Embagayarse – Esconderse de la policía.

Es la pegada – Es lo correcto, es lo mejor.

Es un viaje – Queda lejos.

Estas re puchulo – El que se hace el lindo, pero en realidad es «refeo».

Guacho – Bobo.

Lancha – Coche Nissan de la policía.

«Los tiros no se ofrecen, se dan» – Respuesta que esgrime un verdadero

plancha ante una amenaza.

No ladres – No hables de más.

No la mamés – No molestes.

No me prendas las tubas – No digas nada, no me quemes, no me delates.

No te hagas el bull dog – No amenaces.

Ortiba – Persona incapaz de hacer un favor.

Perro – Alcahuete.

Pelado – Modo en que los planchas se llaman entre ellos.

¿Qué pasa con la banda? – Saludo equivalente a «¿cómo andan mis amigos?».

Rati – Policía.

Rastrillo – Ladrón que roba en su barrio, «a los que no tienen qué

comer». Opuesto a chorro, ser un rastrillo es uno de los peores

pecados.

Rescatate – Ocupate de tus asuntos, «hacé la tuya».

Sacame la marroca que soy menor – Equivalente a: «no te hagas el malo

conmigo, que soy menor».

Sos más pan… – Sos más bobo…

Ponerse la gorra – Reclamar, acusar, hacerse el policía.

¿Tenés una seda? – ¿Tenés una hojilla (para armar un porro)?

Toca reja – Alcahuete de la policía.

¿Una moneda pa' la banda? – Modo de pedir un peso para el vino.

Vamos a agitar – Vamos a algún lado.

Vamos a hacer esa movida – Vamos a pedir plata para el vino.

Vieja – Al igual que «pelado», otro de los modos en que los planchas

se llaman entre ellos.

Visa – Gorra con visera.

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